Mirando el Ojo Eléctrico

Psicocandy (2017)

Autores: Damián Connely (guión) y Nicolás Brondo (dibujos)

Colección: El Ojo Eléctrico 1

Edita: Rabdomantes; Rosario y Atmósfera; Cordoba

Paint It Black (2017)

Autores: Rodrigo Canessa (guión) y Nicolás Barbera (dibujo)

Colección: El Ojo Eléctrico 2

Edita: Rabdomantes; Rosario y Atmósfera; Cordoba

Flash Card Mystery Man (2017)

Autores. Damián Connely (guión) y Fernando Calvi (dibujos)

Colección. El ojo Eléctrico 3

Edita: Rabdomantes; Rosario y Atmósfera; Cordoba

Echenle la culpa a Bowie. Mas específicamente a su muerte.

Por ese acontecimiento, Damián Connelly decidió vestir su luto por uno de sus artistas favoritos creando un universo que referencia a bandas o solistas de música, como tratando de ponerle carnadura narrativa a esos mundos que se han creado con la música. Y a partir de ahí, tenemos esta colección que ya tiene con tres libros diferentes. Todas formando parte de una narrativa más amplia, con personajes que reaparecen en cada uno. Y con narrativas extrañas, que bien podrían estar en la línea Vértigo. En sus bordes mas fisurados incusive.

El primero, Psicocandy, marca el tono de la historia. Basado en las canciones de Jesus & Mary Chain, acá Connely nos sumerge en el extraño mundo de Cindy Reid/Candy, manipulada experimentalmente para convertirse en un ser que se alimenta de la líbido de otros. Junto a Honey, una chica que, cuando tenes con sexo con ella, terminas en la dimensión XXX, gobernada por una reina que se parece a la ex diva del porno Sasha Grey y Marky, un marsupial cachondo y fumador, se embarca en un viaje para averiguar que ha hecho su creador (el doctor ENO, científico renegado de la corporación Stardust, clave en este universo) con ellos. Y con un final tan abierto como intrigante. Todo eso por Nicolás Brondo, con un estilo muy deudor de Jamie Hewlett que funciona perfecto para este coctel de locura, violencia y erotismo.

Paint it black transcurre en el mismo universo, aunque con un diferente equipo creativo (Rodrigo Canessa en los guiones y Nicolás Barbera en dibujos). Y, luego de la novela gráfica anterior, defrauda bastante. Aca tenemos a un vigilante urbano que parece destinado a convertirse en guardián de otra dimensión. O algo así. La verdad, el guion no es muy claro. Hay otro científico renegado de la Corporación Stardust y mucha violencia pero que no se si aporta mucho a la historia. ¿El dibujo? Regular.

Por suerte, volvemos al cauce interesante con la siguiente novela gráfica, Flash Card Mystery Man. Allí tenemos a Nathan Adler, robot detective, impulsado por tarjetas que sale de su pecho que son la base para sus movimientos y decisiones. Nathan quiere saber quién es y concentrado en buscar a una persona Baby Blue. Este viaje detectivesco-iniciático esta fastuosamente dibujado por Fernando Calvi, llevando el estilo de superhéroes de Image de los noventas a una variante cuasi abstracta que le impone un sentido de locura y urgencia arrolladora al trabajo.

Como ven, hay de todo en las historias. Tal vez peca un poco de abstracto pero al menos trata de ir mas allá de lo obvio en la construcción de un universo conjunto. Veamos si hay mas historias y el relato que se va desplegando en cada tomo tenga un final satisfactorio. La apuesta sigue siendo arriesgada pero diría que en términos generales, vale la pena estar atentos a seguirla.

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