Los hijos del diablo (More Little Monsters, 1973)

Autores: Varios (editan Roger Elwood y Vic Ghidalia)

Colección: Libro Ameno nº 18

Edita: Bruguera, Barcelona , 1977)

Durante la década de 1970, las antologías de relatos de ciencia ficción y fantasía brotaban como hongos, dando a muchos una prueba de muchos autores que raramente aparecían recopilados en las editoriales. El rey de las antologías en esos años era Roger Elwood, un tipo que de hecho ha sido criticado por crear antologías como salchichas, despreocupándose de la calidad del material recopilado. Para muchos fue justamente este trabajo a diestra y siniestra que perpetró el responsable de la destrucción por saturación del libro de antología.

Aprovechando que tenemos una de sus antologías veamos si esto es asi o no.

Específicamente, esta antología se centra en relatos con niños que se relacionan con elementos fantásticos y/o paranormales como ejes del relato. Fantasmitas, brujitas, criaturitas con poderes especiales y asi. Pero vayamos uno por uno

“Dulces para esa dulzura” (sweets to the sweet) de Robert Bloch es un relato sobre una pequeña que parece saber de vudú. Breve y algo predecible.

“La Muñeca que lo hace todo” (The Doll that does everything) de Richard Matheson podría ser un guion de los que escribía para la Dimensión Desconocida, una pequeña fábula moral (esa vez sobre los padres que no se resignan a atender a sus hijos y prefieren que haya ora cosa que los distraiga) con final repentino y trágico.

“¿Amigas?” (Friends?) de Roberta Ghidalia habla de la relación obsesiva y casi parasitaria entre una niña y su gata… porque es gata, no?

“Juego del crepúsculo” (Twillight Play) de August Derleth convierte al juego entre dos niños en un descampado en algo mas temible, sobre todo porque uno no es lo que parece.

“El sombrio tercer piso” (The Shadowy third) de Ellen Glasgow se aparta estilísticamente de los relatos hasta el momento (todos relatos breves, y bastante directos) para llevarnos al relato de fantasmas que hacía furor entre 1880 y 1920, con historias cargadas de clima donde todo esta en la sugerencia. Aquí una enfermera debe cuidar a la esposa de un reputado médico, que parece haber enloquecido tras perder a su hija. Y sin embargo, de a poco se va metiendo en una trama mas turbia… en la que además va apareciendo de la nada la niña que todo el mundo dice que murió.

“La transferencia” (The transfer) de Algernon Blackwood, si bien tiene un niño clave en el climax de la historia, en realidad es un magnifico relato de vampiros psíquicos, con un hombre que puede absorber la voluntad encontrándose en una lucha con un lugar al que le pasa algo similar. Una premisa rara que se soluciona de una manera excelente

“Un futuro color de rosa para Roderick” (a Rosy future for Roderick) de Nelson Bond es una historia contada en clave humorística (con un humor medio mala leche) sobre un irritante pendejo sabelotodo que además resulta ser un mutante con un intelecto mega hiper archi dotado. Si uno piensa seriamente en el final, mas allá del tono gracioso que Bond le impone, la crueldad con la que se resuelve todo es de aquellas. Absolutamente dentro de la incorrección política.

“Brenda” de Margaret St. Claire es una historia de zombies. Y de llegada a la adolescencia. Asi, too a la vez. Extraña sobre todo.

“Mister George” de Stephen Grendon (un seudónimo de Derleth, quien se repite el plato) trata sobre una niña, su padrastro/fantasma/angel de la guarda y sus tíos abusivos. En un punto es un cuento de hadas moderno, con los culpables castigados cruelmente, los inocentes recompensados y un happpy ending. Muy solido. Seria una gran película del genero terrorífico.

“La brujita de la calle Elm” (The Little witch of Elm Street) de Mildred Clingerman es otro elato liviano sobre dos hermanitas, una mayor, simpática y muy inteligente y su hermanita menor, un terremoto viviente que parece poseída por el diablo… Que es lo que sospecha su hermana. Lo mejor de la historia es como nos encariñamos con la hermana mayor, una dulzura de niña.

“Jimmy” de Lester del Rey es, con mucho, el relato mas interesante de la antología. Una historia sobre la perdida de la bondad y la humanidad mientras crecemos. Lo que parece al principio el desvarío de una señora loca se convierte de a poco en la aparición de un fantasma… de alguien que no ha muerto. Todo de a mano de un protagonista que lentamente se va desenmascarando como un ser egoísta y aprovechador. Brillante.

“El hada de los dientes” (The tooth Fairy) de Harvey Jacobs es breve, cruel y de una maldad genial. Podría haber sido un Cuento de la Cripta, una de esas fabulas morales perversas sobre la avaricia humana.

Finalmente, “Robbie, David y el pequeño Dahl” (Robbie and David and Little Dahl) de W. Macfarlane es el único relato ubicado claramente dentro ciencia ficción de la antología. En un mundo de fanatismo religioso, un niño va sobreviviendo cambiando identidades. NO me enloquecio la verdad.

En síntesis, la antología esta buena, con un promedio bastante razonable. NO quiero opinar si esta es una excepción o la regla, pero en lo personal no me podría quejar de lo que los señores Elwood y Ghidalia eligieron poner dentro de este tomito. Se deja leer mas que bien.

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