Colección Patoruzú vol. 1 y 2

Autor: Dante Quinterno

Edita: Assisi, Buenos Aires, 2017

El rescate de material clásico en la historieta argentina es algo normalmente impensable. Incluso hoy día, con el formato del libro bastante instalado en la producción editorial de historieta, encontrar reediciones de historietas antiguas es improbable. Por ende, la tan cacareada tradición de la historieta argentina es algo que se toca de oídas y que- si hay suerte- no pasa de la reedición de las cosas hechas por Oesterheld en Hora Cero. Más allá de 1957, ver reeditado alguna historieta hecha en Argentina es algo casi mítico (aclaremos: reediciones post 1957 tampoco es que haya tantas)

Que eso pasara con un personaje de la importancia de Patoruzú era algo sencillamente frustrante. El 95% de todos aquellos que hemos leído sus aventuras, lo hacíamos de la mano de las historias en formato apaisado que reeditaron una y otra vez aventuras hechas normalmente hechas en las décadas entre 1950 y 1970, donde el indio ya no tenía input de su creador, Dante Quinterno, sino que era realizada por los autores de su estudio. Muy pocos habíamos visto el trabajo de Quinterno como autor de historietas, trabajo que le había dado fama y el ímpetu para después seguir como editor. Una deuda que estos dos libros vienen a suplir, al reeditar en orden cronológico las historietas de Patoruzu publicadas originalmente en los diarios de la década de 1930 (y que después el propio Quinterno reeditaría en su propia revista Patoruzu). Gracias al excelente trabajo de restauración de Pablo Sapia, hoy podemos darnos el gusto de leer las bases que permitieron crear a uno de los íconos argentinos del siglo XX

Pero, más allá del rescate arqueológico ¿la historieta está buena? ¿Ha soportado el paso del tiempo o es un artefacto infumable para un lector contemporáneo? La respuesta es un resonante sí. El Patoruzu de Quinterno está lleno de acción, con personajes bien definidos, diálogos bien trabajados, con un equilibro entre la comedia y la aventura muy bien llevado y con un manejo del suspenso (necesario en una tira que continuaba día a dia) muy bien logrado. La influencia del Mickey Mouse de Floyd Gottfredson está bastante clara en el estilo de dibujo de Quinterno (fluido, ágil, que se presta muy fácilmente para adaptarse al dibujo animado) así como en el manejo de la acción y del cliffhanger. Comparado con muchos de sus contemporáneos, quinterno es un autor moderno, uno que no se corta un pelo a la hora de cambiar los puntos de vistas de la viñeta, de darle agilidad al encuadre, de evitar el punto de vista único, ese de “cámara fija” que lastra a varios de sus contemporáneos. También su ambientación habla de situaciones contemporáneas (los veraneos de mar del Plata, cuando esto era algo solo para gente con plata; la etiqueta social de la aristocracia, el futbol cunando ya empieza a sr deporte de masas, la representación de varios personajes típicos de la sociedad en esos años, etc). Aclaremos eso sí que, si usted es políticamente correcto, raje inmediatamente: no solo hay muchos estereotipos, sino que son estereotipos cargados de su buena dosis de xenofobia y racismo (los judíos son avaros, los negros son ignorantes y supersticiosos, los gitanos son ladrones, etc). Acepten la historia con esos puntos, resultado de que Quinterno era un conservador en lo político (en las páginas de la revista públicamente llega a apoyar a Manuel Fresco, uno de esos gobernadores de la provincia de Buenos Aires que se ganó fama por lo corrupto durante la Década infame de Argentina), si quieren disfrutar las historias.

Quiero volver a destacar el trabajo de Pablo Sapia como restaurador de la serie. Además de hacer un trabajo casi detectivesco para poder armar en orden cronológico la serie, contextualiza la publicación de ambos libros con dedicación. Con este y su recopilacion de Pi-Pio, Sapia tiene bien ganado su lugar como restaurador de antiguos materiales de historieta argentina.

Hay prometidos dos tomos más de esta serie. Ojala se venda lo suficiente y podamos seguid disfrutando de este clásico de la historieta argentina.

UPDATE: El propio Pablo Sapia hace una acotación muy válida sobre mi reseña en Facebook. No quiero dejar de ponerla aqui:

Linda nota… Una pequeña aclaración sobre los estereotipos. Más allá de lo que señalás del personaje judio, el negro, el gitano, etc… tenemos que tener en cuenta que A) trabajar con estereotipos era la metodológía de la época (Quinterno toma el molde Disney de esa misma época, similar) y B) Los estereotipos valen para todos los personajes: El villano mayor es el hotelero francés (¿se lo puede acusar de galicofobia por eso?) Isidoro es el estereotipo del porteño vividor y chanta capaz de vender a la madre por dinero (¿hay que acusarlo de antiporteñismo?) Patoruzú mismo, en sus inicios era el estereotipo del paisano que llega de provincias a la gran ciudad ¿Era antipaisano, entonces? Yo creo que no, si no sus personajes no hubieran sido populares como fueron. Tampoco olvidemos que estas historias fueron escritas antes de los pogroms y de los campos de concentración. Naturalmente que respiran el aire de época de la década infame y del caldo de cultivo que desencadenó la segunda guerra mundial. Por eso creo que hay que leerlas en su contexto histórico y hacer una nueva lectura con la perspectiva adecuada y dejar atrás la visión de Steimberg, que es la única referencia sobre este material hasta ahora y que es citada desde Trillo y Saccomanno hasta Gociol y, al disponer de la lectura original, sacar nuevas conclusiones (el análisis de Steimberg es muy anticuado y simplista a esta altura). ¡¡¡Abrazo y gracias por la reseña!!!

Comparto plenamente su posicion (y hago mea culpa por no dejarlo mas claro en la reseña): lo que hoy percibimos hoy como racismo y xenofobia en esos años era una situación normal. Quinterno no era un tipo considerado racista en el promedio de la sociedad. Que hoy nuestra sensibilidad haya cambiado no deberia ser óbice para leer esta obra y disfutarla como el clásico que es (nadie discute, por poner una comparación, “La Bolsa” de Julián Martel como un clásico de la literatura argenitna de fin de siglo XIX, pese a tener unos tintes de antisemitismo absolutamente recargados, mucho mas que el retrato amable que hace Quinterno). Ahi dejo la aclaración… Esperemos que la aclaración no oscurezca =)

Anuncios

Hellhound on my trail (2017)

Autores: Juan Bertazzi (guión) y Hernan Gonzalez (dibujo)

Edita: Buen Gusto, Córdoba, 2017

Si hay un personaje misterioso en la historia del blues es Robert Johnson. Salido de la nada, sus pocas grabaciones (29 en total) lo convirtieron en un músico que influencio a varias generaciones de bluseros y sus derivados rockeros. Además, la leyenda que corre que su éxito se debió a vender su alma al diablo a cambio de tocar el blues y la escasez de sus datos fehacientes sobre su historia han fascinado a muchas personas en el tiempo. Incluyendo a estos autores, que se despachan con una novela gráfica donde juegan con todos estos elementos para dar una versión mitad realista, mitad fantástica de ese pacto final.

Y es una historia con el ritmo justo, el tono justo, el clima justo: Bertazzi construye una historia apremiante, donde Johnsson está a un paso de terminar el contrato y se haya asfixiado, sintiendo que hay un escape inevitable, con un “sabueso infernal en su sendero” (como se titula uno de los blues que Johnson dejó grabado) listo para atraparlo. Y ese ritmo asfixiante se potencia por el expresionismo gráfico que Hernan Gonzalez le pone a las viñetas. Gonzalez me recuerda al Paul Pope de los inicios (elogio poderoso en mi libreta critica) con toques de José Muñoz por ahí .

Tal vez el peor problema es que la historieta se lea rápido. Porque realmente hay que seguir leyendo trabajos de ambos. Gran novela gráfica que debería llegar a la mayor cantidad de gente posible.

Kiky Bananas y otras historias

Autor: Claudio Andrés Romero Toledo (a) “Karto”

Colección: Ojo Blindado

Edita: Ocho Libros, Santiago de Chile, 2016

Karto fue uno de los autores que surgieron en el Chile de finales de los ochentas, tratando de resucitar la historieta local, que había sido herida de muerte por la dictadura de Pinochet. De la mano de revistas como Trauko, Bandido y Matucana, nuevos autores más influenciados por las revistas internacionales de la época como Fierro, El Vibora, Cairo y Zona 84, intentaron armar una una historieta más acorde con los tiempos que corrían, dejando atrás los productos que en los sesentas y setentas había publicado editoriales como Zig Zag y Quimantú. Fue una etapa breve que dejo una marca en la historieta de Chile.

Justamente este libro recopila historietas que Karto hará en ese período, entre ellas las dedicadas al personaje del título del libro, una modelo muy ochentosa que vive aventuras de sexo, droga y rock and roll, con un estilo que recuerda a cosas de El Vìbora y Cairo. Publicada en la Trauko, Kiky Bananas es el personaje más representativo de su autor. Ademas hay otras historietas publicadas en otros medios alrededor del mismo período.

¿Qué me pareció? Honestamente, creo que las historietas que aparecen aquí no han soportado muy bien el paso del tiempo. Sobre todo creo que la falla está en los guiones, que nunca terminan de ser muy profundos ni atrapantes. El dibujo de Karto tiene sus momentos (hay cosas mejores y cosas peores, como toda recopilación de trabajos de diferentes períodos) pero los guiones oscilan entre lo pasable y lo directamente aburrido. Eso sí: nada es 100% por ciento infumable. Solo que medio mediocre.

Me parece muy bien que Ocho Libros haga este rescate de autores chilenos de historieta. Pero realmente todavía no logro encontrar un autor de este país que me entusiasme demasiado con sus historietas. Esto no es malo, pero tampoco me parece del otro mundo.

Tex: Camino a Oregon (Verso l’Oregon, 2011)

Autore: Gianfranco Manfredi (guión) y Carlos Gomez (dibujos)

Edita: Acción Comics, Santiago, 2015

En Italia, hablar de Tex es hablar de un fenómeno editorial que sigue intacto desde su primera aparición allá por 1948. Las aventuras de Tex Willer, ranger texano en el Salvaje Oeste norteamericano llevan desde entonces publicándose continuamente en ese país. Muchìsimos autores italianos y extranjeros han pasado por las aventuras de este personaje. En este caso, quien dibuja esta aventura es Carlos Gomez, dibujante argentino cuyo trabajo más conocido sea haber seguido con las historietas de Dago tras el fallecimiento de Alberto Salinas, el dibujante original de la serie.

Este es un número especial de la serie con más páginas de las habituales. Un ranger es asesinado a sangre fría por un joven con pinta de inocente pero que, al investigar, resulta haber dejado un rastro de muertos en su viaje desesperado hacia Oregon. Efectivamente el tipo parece ser un desequilibrado, presto a matar al primero que le desencadene la más mínima sospecha. Tex y Kit Carson son designados para perseguir y buscar a este asesino y llevarlo a la justicia.

La investigación los lleva a toparse con una pequeña caravana de mujeres solas, que viajan a Oregon, en busca de una vida nueva con esposos que las esperan allí. No es una ruta fácil para mujeres solas y sin experiencia, por lo que Tex y Kit las acompañarán en todo el viaje, ya que descubrirán que el asesino también se dirige a Oregon, junto a su tío, que ¡oh, casualidad también es el reverendo que ha convocado a las mujeres. En ese viaje pasarán miles de peligros, desde ríos traicioneros hasta partidas de indios dedicadas al bandidaje, pasando por cruces montañosos imposibles. Y al llegar a Oregon las cosas no terminan porque hay algo mucho más siniestro detrás de la oferta original.

Estel Ibor se lee como lo que es: un western clásico, con héroes, villanos, acción en la medida justa, con personajes muy sólidos (las mujeres de la caravana se van construyendo de a poco como personajes complejos y tridimensionales) y un relato que, por lineal que sea, no deja de ser atrapante. Y todo complementado con el dibujo de Carlos Gomez, muy realista, muy detallado, muy cuidadoso con la expresión y los fondos.

Desde ya, esta no es una obra rompedora de nada. Pero es una aventura del Oeste solidísima, bien escrita y excelentemente dibujada. Si les gusta el western, léanla y les va a quedar claro porque Tex todavía sigue siendo un ícono popular en Italia.

Las Meninas (2014)

Autores: Santiago García (guión) y Javier Olivares (dibujo)

Colección: Sillón orejero

Edita: Astiberri, Bilbao, 2014

Hacer una historieta sobre Las Meninas y su creador, Diego Velazquez, sin caer en la mera crónica historiográfica y a su vez dando cuenta de la importancia e influencia en el arte que esta obra y su pintor han tenido en el mundo del arte resulta una tarea muy compleja, difícil de acometer y, más aún, de resolver satisfactoriamente. Asì que, Santiago García y Javier Olivares se las tenían complicada.

Por suerte, ambos autores han demostrado estar a la altura, entregando una novela gráfica de una calidad apabullante. Tomando la idea del juego de espejos que tiene en sí la pintura, la historieta crea un retrato fragmentado, con saltos temporales y juegos visuales que recorre toda la biografía de Velazquez, su tiempo (esa España del Siglo de Oro de Felipe IV), su relación con otros pintores de su época, su rol de cortesano y pintor real y su influencia en grandes autores e intelectuales de siglos futuros. Que todo esta complejidad no se pierda en confusión, sino que sea un ejemplo de cómo construir una narración como arquitectura, con cada parte sosteniendo un todo complejo en uso niveles dignos de Alan Moore, es la demostración cabal del buen hacer creativo de los señores García y Olivares.

Profundamente investigado, con un trazo que se adapta a cada momento y situación, Las meninas entra claramente en la categoría de clásico de la historieta española. Que ganara el Premio Nacional del Comic en el 2015 en su país natal es justicia. Este libro hay que recomendarlo a todo el mundo. A los fans de la buena historieta. A los amantes del Siglo de oro español. A los que quieran ahondar en la historia de Velazquez o los que quieran generar un análisis profundo de su obra maestra. A todos aquellos a los que simplemente les gustan las narraciones potentes, complejas y literarias. Estas Meninas deben leerse. Así de simple

Hora Tres: Antología 2017

Edita: Ray Collins Syndicate, Buenos Aires, 2017

Primero, hago la salvedad que hay una historieta mía dibujada por Edu Molina en estas páginas. Julian Oubliña es amigo (y mi sucesor como blogmaster en el otro blog que cree, Zinerama) y nos invitó. Así que, evidentemente, son puntos a tener en cuenta a la hora de evaluar la objetividad de esta reseña.

Una vez dicho esto, lo primero que llama la atención es la masividad de la antología: Hora Tres es un tomo de casi 200 páginas y formato grande, repleto de historietas y artículos sobre historietas. De hecho, la sensación que uno tiene es que tenemos bajo el mismo techo dos revistas: por un lado una sesuda revista de análisis sobre la historieta argentina y por el otro una antología de autores de varias generaciones de historieta argentina. Y justamente esta actitud abarca todo puede ser una debilidad: quien quiera leer las historietas ¿querrá perderse en los artículos? Y viceversa, ¿estará interesado en leer las historietas el que quiera leer esos artículos? Es una pregunta esa, si correspondería dividir esto en dos revistas diferentes.

Pero ya yendo al contenido, el contenido es asombrosamente de una calidad muy pareja en términos de historieta. A destacar el Boiled de Renzo Podestá (una maravilla con una idea de ciencia ficción muy buena, muy original y muy bien desarrollada), Ubi Sunt de Julián Oubliña y Hernan Castellano (una historia breve que funciona como un relojito), El otro espejo de Oubliña y Laura Gulino (un gran dialogo sobre la inmortalidad y su futilidad o no) y Un lied para un soldado muerto de Jorge Morhain y Gianni Dalfiume (una de guerra que estaría impecable en cualquier número de la Skorpio clásica).

Y los artículos sobre la historieta argentina y su evolución son impecables, sesudos, muy inteligentes y muy analíticos. Uno quiere leer artículos así de interesantes más seguidos.

Y como broche de oro, el largo y profundo reportaje a Jose Muñoz y su carrera es un ejemplo de cómo hacer reportajes a autores locales. Está al nivel de cualquier entrevista hecha en The Comics Journal o en U el Hijo de Urich (por citar dos publicaciones sobre historieta que siempre tuvieron entrevistas de calidad.)

En síntesis, Hora Tres es un producto  muy recomendable. Si uno no tiene problema en alternar el consumo de historieta argentina con análisis sobre esta (y no debería serlo si todo se mantiene a este nivel), vaya y gaste sus morlacos en esta antología. No se va a defraudar

Llega el Especial Comics de Arboles Muertos y Mucha Tinta: el E-zine

Señoras y señores, tenemos nuevo especial de Arboles Muertos y Mucha Tinta, esta vez dedicado al Noveno Arte. Recopilamos aquí las antiguas entradas referidas al tema del antiguo blog , además de notas mías publicadas por otros lados (como lo publicado en el e-zine Metropia), mas notas inéditas en español (como el informe del Viejo Breccia, hecho para Estados Unidos a pedido de un amigo), notas de otras personas (como el informe de Nekrodamus aparecido en la revista Comiqueando en el 2001 que hicieron Andres Accorsi y Carlos Acosta) y alugnas cosillas más hechas a pro´pósito para la publicación. Todo listo para leerse y/o bajarse a su gusto.

Tenemos la revista en un pdf en formato horizontal para leer desde una pantalla (y que pueden pispear yendo a Issuu ) , o en formato vertical para imprimir o meter en su lector digital favorito. Asi como la misma versión en formatos epub y mobi. Para que elijan cual prefieren usar para leer. Todo en un bonito pack que pueden bajar siguiendo este link . Así que vayan, descárguenlo, lo leen y lo comentan.

Vayan y disfrútenlo

El caminante (Araku Hito 1992-2015)

Autor: Jiro Tanguchi

Edita: Ponent Mon, ¿Barcelona?, 2015

Todavía tengo en la memoria una tarde de domingo de verano de hace ya (por lo menos) 25 años. Caminaba por la Avenida Julio A. Roca de mi ciudad natal, Buenos Aires. Es una avenida que recorre buena parte del borde sur de la ciudad. Por una buena cantidad de cuadras tiene u bulevar mas o menos amplio que es básicamente una sucesión de plazas alargadas. Cuando era adolescente, por varios años las plazas de Roca eran el lugar donde ir a jugar a la pelota con los amigos del barrio. Pero esto es varios años luego, teniendo ya veintitantos años, durante una caminata sin rumbo que me llevó ahí un domingo a la tarde. Recuerdo el sol cayendo, el parque, el pasto, los árboles, la tranquilidad de todo (incluso con los autos pasando en ambos sentidos a metros de ahí). Uno de esos momentos en los que todo está bien, más allá de la cotidianeidad. Uno de esos momentos donde uno se da cuenta que estar vivo es estar ahí, en ese lugar respirando y viviendo en ese lugar. Sin pasado, sin futuro. Solo presente, en ese lugar, con ese paisaje de la ciudad.

Esa sensación es la que Jiro Taniguchi explora en las historietas de ese tomo.

El caminante del título es un hombre de mediana edad, que usa lentes (una de las historietas refleja de manera absolutamente genial lo que nos pasa cuando se nos quiebra un lente y cómo cambia nuestra percepción a los miopes cuando se nos quiebran los vidrios de los anteojos), que parece recién llegado a un barrio tranquilo de una ciudad que no es nombrada. Y lo que hace en todas las historias es caminar por ahí, ver lo que hay, cruzarse con gente. Historias minimalistas que están al nivel de cualquier cosa escrita por Raymond Carver. Sobre todo porque lo que sostiene esto es el sublime, increíble, fastuoso, detallista dibujo de Taniguchi. Que no se puede creer el nivel de detalle en personas y lugares. Todos son de un realismo fastuoso.

NO esperen una historieta donde pasen cosas. Justamente esto es todo lo contrario: aquí NO pasa nada. Pero nadie cuenta mejor estas anécdotas mínimas como Taniguchi.

Recomiendo muchísimo ese libro, una demostración de cómo se pueden contar cosas cotidianas de verdad sin caer en la parodia grotesca ni la exageración satírica. Algo muy pero muy difícil de hacer bien, se los aseguro.

Walt Disney’s Donald Duck: The Complete Daily Newspaper Comics vol.1 (1938 – 1940)

Autor: Al Taliaferro

Serie: The Library of American Comics

Edita: IDW, San Diego, 2015

Cuando uno piensa en las historietas clásicas de Donald, uno automáticamente piensa en las historietas de Carl Barks. Sin embargo, la primera versión de Donald en el comic fue como tira diaria, dibujada por Al Taliaferro, un tipo que tiene mucha menos chapa que otros de los dibujantes de patos. Y eso es porque, a diferencia de Barks, Don Rosa o Floyd Gottfredson (que con sus tiras diarias de Mickey generó una historieta de aventuras con continuará muy entretenida), Taliaferro nunca escribió historias largas con el personaje, sino que siempre se mantuvo dentro del gag diario. Su Donald es muy similar al de los dibujos animados: gritón, peleador, ventajero, rabioso. La compleja personalidad con la que Barks le dotará en los comic books aquí no se haya presente.

Precisamente uno de los grandes problemas de esta compilación es que con la dependencia del gag, la tira se hace aterradoramente repetitiva. Leer más de doscientas cincuenta páginas de chiste tras chiste tras chiste puede resultar agobiante. Y eso que el dibujo de Taliaferro es de una elegancia notable. Pero la dependencia del gag hace agotador leer el libro. Tal vez lo más interesante sea que aquí, por primera vez, salen los tres sobrinos de Donald, que son básicamente tres pendejos revoltosos (la sutileza de sus personalidades quedará para cunado Barks los use)

Como siempre la edición de la Library of American Comics es impecable, con la suficiente información y con el cuidado adecuado para que sirva de rescate de un autor que no merecía su oscuridad. Eso sí, creo que es más para completistas de Disney.

Marco Mono

Autores: Carlos Trillo (guiones) y Enrique Breccia (dibujos)

Edita: Doedytores, Buenos Aires, 2009

“Marco Mono es un indeciso. Está entre la hipocresía y la maldad sin culpa”. Así arranca Carlos Trillo el prólogo de esta recopilación de una de sus obras, hechas a finales de los años setentas y comienzos de los ochentas junto al dibujante Enrique Breccia. Y es así. Macro Mono, un mono errante y siempre dispuesto a aprovecharse de las situaciones, vive pequeñas historias en un universo extraño y fabulesco, relatos a un paso de la moraleja torcida, con visos de humor negro y una visión muy pesimista del mundo (algo lógico, si pensamos que se hicieron durante los momentos más álgidos de la dictadura argentina que gobernó ese país entre 1976 y 1983). Marco es básicamente un aprovechador, dispuesto a sacar ventaja sin arriesgar nada, un cobarde que sabe huir para seguir viviendo a costa de lo que sea.

El tono sarcástico de los guiones de Trillo se complementa perfectamente con el dibujo caricaturesco hasta el grotesco que le imprime Enrique Breccia, que demostraba una habilidad gigantesca para el tema. Hay mucho trabajo tras la aparentemente simple caricatura de Breccia aquí.

Aclaremos: esta NO es una obra clave en ninguno del os dos autores. Se nota que hay mucho trabajo hecho velozmente sin pensar demasiado los guiones, donde hay mucho chiste largo alargado en los argumentos. Es una obra menor en los trabajos de ambos autores. Eso sí, solventado por ambos lados con profesionalismo. Pero comparado con otros de sus trabajos (individualmente o en conjunto) Marco Mono es más una curiosidad que un trabajo necesario si alguien quiere seguirle las trayectorias.