Un piquete para Walt (3): El final y lo que vino despues

Tercera y última parte de esta nota que fuera publicada originalmente (años ha) en la revista La Cosa. Para leer la primera parte vayan aquí . La segunda parte, vaya aqui

Para agosto la situación estaba bastante clara: Disney tendría que negociar sí o sí con los huelguistas y aceptar la mayoría de sus condiciones. Pero Walt no era la persona ideal para esto con su carácter temperamental, paternalista y, sobre todo, obcecadamente ciego para aceptar la derrota. Así que el día 17 de ese mes partió en un tour de buena voluntad por Sudamérica, funcionando como una suerte de embajador extraoficial de Estados Unidos (en un momento en que la participación de los yanquis en la Segunda Guerra comenzaba a volverse algo inminente y por eso con necesidad de tener a sus vecinos sudacas en sintonía política), pero que también sirvió como excusa para sacarlo del medio en el momento de negociar. Walt se fue, no sin antes decir en una entrevista que la situación lo había desilusionado y descorazonado.

Walt se hace el gaucho en Sudamérica , en su gira de buena voluntad (que además sirve para que se arregle la huelga con él fuera)

Sin él se llegó rápidamente a un acuerdo donde se consiguieron la mayoría de las condiciones reclamadas. Muchos, inclusive Art Babbitt, fueron contratados nuevamente. Pero en cuanto volvió Disney, la presión interna para sacarse de encima a estos indeseables se hizo notoria y entonces varios empleados buscarían otros lugares donde trabajar (como explicamos más arriba). El propio Babbitt terminaría negociando su renuncia en 1947 y se iría a otro lado.

Saludos Amigos, el resultado de la gira. y un film mediocre de Disney

Las consecuencias de esta huelga repercutirían no sólo en el estudio, sino en toda la industria. Internamente, los estudios Disney perderían a una gran cantidad de gente creadora. Pero sobre todo, el lugar se convertiría en otro estudio de animación más. La mística creadora que movía a la gran mayoría de los artistas que trabajaban allí durante los 30 se perdió irremediablemente. De hecho, los 40 fueron una década terrible. Sus largometrajes post paro, con la excepción de Dumbo (1941), que se terminó con los huelguistas en la puerta, resultaron fracasos- como Bambi (1942) o tibios éxitos en la taquilla. Y lo peor es que después de Bambi y hasta Cenicienta (Cinderella, 195O), los largometrajes serían productos mediocres que no ganarían el aplauso unánime de la crítica (como pasaba antes).

Bambi , otro fracaso comercial (que no creativo) de Disney en los cuarentas

También la ideología de Disney se modificaría sensiblemente por obra y gracia de la huelga. El conservadurismo populista de sus inicios mutaría en un conservadurismo defensor del “status quo” capitalista, rabiosamente anticomunista. No por nada Disney sería uno de los miembros más importantes de la Motion Picture Alliance for the Preservation of American ldeals, el principal grupo dentro de la industria que apoyó la caza de brujas en Hollywood durante los 50. Disney siempre estaría convencido que la huelga de 1941 fue producto de la manipulación comunista. Y actuaría en consecuencia y sin remordimientos más tarde.

Disney ante el Comité de Actividades Antiamericanas en la decada de 1950, denunciando a los bolches que le hicieron la huelga en 1941

Pero tal vez el efecto más grande del paro haya sido la aparición de la United Productions of America, más conocido como el estudio UPA. Fundado y lleno de trabajadores que habían participado del conflicto de 1941, la UPA y su estilo de animación nuevo y osado, donde predominaba el diseño no realista, revolucionó la técnica de una manera que no ocurría desde comienzos del sonoro… cuando Disney y sus primeros cortos de Mickey y las Silly Simphonies cambiaron el lenguaje del dibujo. Ese tal vez sea el resultado más irónico del conflicto: fue el que plantó las semillas de la nueva revolución animada.

en los años 50 la creatividad en animación abandona a Disney y se va a la UPA

Una revolución en la Walt Disney sería sólo un espectador.

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Un piquete para Walt (2): El tio Walt y los seiscientos enanos

Quien quiera leer la primera parte , solo vaya aqui.

Uno de los protagonistas de esta huelga por venir fue el animador Art Babbitt. Babbitt había entrado en 1933, luego de sus comienzos en los estudios Terrytoons. Se convirtió en el principal desarrollador del personaje de Goofy, además de ganar la reputación de un rápido y excelente animador dentro de la empresa. También era conocido por su fama de seductor inveterado (que recién se calmaría tras casarse con Marge Belcher, la bailarina que sirvió de modelo para Blanca Nieves), algo que no le caía bien en lo personal a su conservador patrón. Otro gran punto de divergencia era el ideológico: Babbitt tenía posiciones políticas claramente delineadas hacia la izquierda. Eso lo motivó en un principio a unirse al sindicato de la empresa.

Art Babbitt, animador y lider sindical

Desgraciadamente, pronto se dio cuenta que estar allí no serviría de nada a la hora de negociar aumentos de sueldo. Sin embargo, intentó actuar como un líder sindical real y fue con un pedido de aumento de dos dólares semanales para los entintadores y pintores. La respuesta de Roy Disney, el hermano de Walt encargado de las finanzas, fue: “Mantené tu nariz lejos de nuestro negocio o te vamos a sacar de acá!”.

Un boletin del sindicato “trucho” de la Disney

Desilusionado, Babbitt comenzó a buscar otro lugar donde afiliarse. Lo encontró en la Screen Cartoonists Guild. Poco después, Babbitt sería uno de los principales reclutadores dentro de la Disney. Para enero de 194]-, había suficientes afiliados a la SCG en el estudio como para reclamar ante las autoridades laborales de Estados Unidos, entidad ante la cual Disney debería negociar las relaciones sindicales con sus trabajadores. Además acusó a la empresa, en un tribunal laboral, de faltas en la forma de contratación de los empleados.

Si tenes creativos huelguistas, salen cosas como esta…

La respuesta de la Disney fue de categórico rechazo ante los pedidos: si bien disolvió su sindicato interno, lo reemplazó… por otro también controlado por la empresa. Y además contraatacó pidiendo una elección para que los empleados eligieran la asociación que querían que los representara. El SCG se negó argumentando que la compañía metería presión para que los trabajadores votaran por el sindicato de la empresa y continuaron con disputa.

Disney con Gunter Lessing, su abogado y uno del os itpos que mas enojó a los huelguistas.

La situación no fue aliviada por la conducta del abogado laboral de Disney Gunter Lessing, quien antes de representar a la compañía había auxiliado legalmente a Pancho Villa, el revolucionario mexicano. Pero eso no lo hacía para nada un tipo de mente abierta. Por el contrario. su posición reaccionaria, sus discursos antisindicales y su actitud sobradora y prepotente ante la situación que se estaba desarrollando lo hizo blanco de duras críticas, incluso de gente que no apoyaba al movimiento sindical. Cuando Lessing fue puesto a cargo por Disney para manejar las relaciones laborales “no pudo hacerse una elección menos sensata”. como dijo el animador Seamus Culhane, poniendo en palabras el sentimiento generalizado de los trabajadores.

Un pato enojado

La situación entre la Disney y el sindicato continuó empeorando gracias a los buenos oficios de Lessing y sus cohortes. Art Babbitt fue arrestado por dos policías bajo el falso cargo de llevar un arma ilegal justo el día que tenía una importante reunión con el tribunal laboral. Otros miembros conocidos del SCG también recibieron presiones y aprietes en el trabajo. Como la cosa no paraba, a fines de mayo, la Disney lomó una decisión fatal: echar a 18 de los “agitadores”, incluyendo a Art Babbitt. Hubo una reunión de urgencia en el sindicato y se decidió que había que ir a la huelga.

Rodeando el auto del tio Walt

El 28 de mayo de 1941, más o menos la mitad de los empleados de la Disney se encontraban parados en la puerta haciendo un paro, ante la atónita mirada del resto de sus colegas… y la más sorprendida aún de Walt Disney, que no podía creer que su “lugar de trabajo perfecto” estuviera con tantos descontentos. Los demás sindicatos de la zona apoyaron la huelga solicitando un boicot contra los productos de Disney. A pesar de todo, el ambiente en ese primer día era bastante apacible: los huelguistas y los que no la apoyaban se hacían más bromas que insultos, y los carteles (con personajes de la Disney apoyando la medida o poniendo a Disney disfrazado de Blanca Nieves y a sus empleados como los “Seiscientos enanos”) hacían que la cosa tuviera mucho de carnaval. Sólo hubo un momento algo tenso, cuando entró Disney en su auto. Mientras avanzaba lentamente hacia la puerta en su Packard en medio de la rechifla, Walt escuchó una voz en un megáfono que decía “¡Ahí está… El hombre que cree en la hermandad para todos excepto para él..! ¡Todos juntos ahora…. BOOOOOOOOOOO…..!!!” Walt frenó en seco, se bajó del auto, se sacó la chaqueta y, muy enojado, se puso a buscar a Art Babbitt – persona que él suponía tras el megáfono- listo para cagarlo a palos. Un guardia lo detuvo y lo convenció de que se metiera en el estudio antes de que pasara algo. Ese fue el único incidente en un día relativamente normal.

Piquetes en los cines. Art Babbit, montonero!!!

Sin embargo, los que pensaban que la huelga terminaría rápidamente se vieron defraudados. Walt rechazó todo intento de mediación y denunció que era víctima de un complot de un sindicato manejado por los comunistas, que intentaban infiltrarse en la industria de Hollywood y usaban a sus empleados como peones inocentes en ese luego. El SCG también endureció su posición ante los ataques y amenazas que recibía diariamente. Los piquetes también empezaron a aparecer frente a cines donde proyectaban películas de Disney. Los huelguistas y los que no lo eran comenzaron a intercambiar insultos. Un día un rompehuelgas atacó con palos contra el piquete (para todo el mundo fue una de las grandes ideas de Lessing), que sirvió para que se sumaran más compañeros a las filas. Un intento para formar una nueva organización sindical leal al estudio fue arruinado cuando un grupo grande de miembros del SCG entró a la fuerza donde se reunían. El resultado fue una pelea gigantesca que paró cuando vino la policía. Y todo esto mientras la prensa seguía con inusitado cuidado los dimes y diretes del problema. La idea mítica del estudio Disney como un lugar creativo e ideal para trabajar, donde todos eran ¡guales, se desvaneció en un instante a partir de esta medida de fuerza.

otro boletin

Y muchos de los desencantados comenzaron a pensar en buscar trabajo en otros lados. Por ejemplo en el departamento de animación de los estudios Columbia que tenía un nuevo jefe: Frank Tashlin. Conocido por su trabajo innovador en los estudios Warner en los 30 (y mucho antes que se convirtiera en uno de los directores de comedia más grandes de Hollywood), Tashlin contrató a muchos de los disconformes empleados de la Disney pata que trabajaran en su estudio. Gente como John Hubley, Zack Schwartz y John McLeish se fueron sin dudarlo. Algunos, como Walt Kelly se volcarían a dibujar para los recién nacidos “comic books” (y posteriormente en las tiras de prensa donde crearía la maravillosa sátira “Pogo”). Otros, como Ray Patterson, terminarían trabajando con William Hanna y Joe Barbera haciendo Tom y Jerry.

(continuara…)

Un piquete para Walt (1): El lado oscuro del ratón

A principios de la década de 1940, los estudios Disney estaban en su punto más alto, creativamente hablando. Desde que en 1928, Walt Disney creara el primer dibujo animado sonoro con Steamboat Willie e inventara al ratón Mickey, el éxito de la compañía había crecido tanto como la demoledora originalidad que ponían en cada proyecto. La visión de Disney permitió que durante todos esos años, su estudio rompiera y expandiera los límites del dibujo como no se había visto antes. El equipo de animadores que se forjó en esos tiempos, hizo posible generar obras con éxito tanto de crítica como a nivel popular. Mickey, Donald, las Silly Symphonies, los Tres Cerditos, Blanca Nieves y los Siete Enanitos (Snow White and the Seven Dwarfs, 1937), Pinocho (Pinocchio, 1940) y Fantasía (1940) son algunos de tos resultados de ese período fecundo y creativo.

Disney en los treintas: un estudio (aparentemente) feliz

La imagen que en esos años daba el estudio era la de un espacio informal, donde todos podían hablar con Walt y proponer ideas, y en donde se vivía en una atmósfera laboral que potenciaba la imaginación de todo el mundo. Y en parte era cierto: la preocupación por la calidad que demostraba Disney se convertía en más y mejores equipos de trabajo, en el empeño personal de muchos trabajadores para aportar ideas y sugerencias en las reuniones y una búsqueda personal de conseguir el mejor resultado posible en todos los aspectos. Disney era un tipo básicamente accesible y que rebosaba una innegable pasión por la animación y sus posibilidades.

Comiendo en la cantina de los esutdios Disney

En síntesis, la Disney en 1941 parecía ser un lugar ideal para trabajar. Algo que no era cierto.

El Jefazo y su mujer

Para ese momento varios problemas internos y externos estaban poniendo al estudio en tensión, generándose fricciones que poco a poco convergieron en lo que sería Ia huelga.

Poster de Fantasia. Una gran película que dejó un agujero financiero enorme.

En primer lugar, la empresa estaba teniendo dificultades financieras. Por un lado, Fantasía no había sido un éxito de taquilla, con lo que había un hueco de plata bastante grande que cubrir. Además, la guerra en Europa había cerrado mercados y por ende, había menos ingresos. Y esto ocurría con Disney en un momento de crecimiento. El flamante estudio de Burbank permitía albergar cómodamente a la gran cantidad de trabajadores (algo así como mil doscientos) que la compañía tenía en ese tiempo, pero a la vez había ocasionado un gran gasto que ahora estaba costando recuperar.

Los estudios de Disney en Burbank, otro gasto a recuperar en esos años

Esta gran cantidad de empleados también estaba conspirando para que la empresa pudiera funcionar de acuerdo a lo que ellos consideraban que era lo correcto. El principal problema era que la escala salarial en la Disney era un concepto inexistente. Dos personas que hacían el mismo trabajo podían estar ganando salarios muy diferentes uno del otro. Walt era un patrón a la vieja usanza y creía que había que pagar de acuerdo al talento. Con lo que desde el comienzo del estudio había dado premios y aumentos para quienes sentía que lo merecían. El problema era que esto era posible cuando la compañía era relativamente pequeña y Disney {que era un verdadero “control freak”) podía conocer personalmente a cada uno de sus empleados. Pero claro, esto no era así por la cantidad de gente que tenía en 1941. Con lo cual este sistema terminaba en ese momento, beneficiando a los tipos más cercanos al jefe, generando resentimientos en los demás. El problema salarial era especialmente duro en los escalones más bajos de la organización. Si bien los animadores y directores ganaban unos sueldos altísimos para la época, sus asistentes. Y los in-betweeners (los tipos que dibujan lo cuadros intermedios entre una posición animada y la otra) podían recibir pagas de subsistencia… además debían entrenar a gente que de entrada ganaba más plata que ellos y que habían sido contratados sólo porque se venía una película y se necesitaban dibujantes a toda costa.

Disney revisando la historia de Fantasia. Como buen control freak que era, nada escapaba a su ojo

Aparte, muchos de estos animadores eran más jóvenes y habían sobrevivido a lo más duro de la gran depresión por su cuenta. A diferencia de los más veteranos del estudio, a los que Disney les había salvado en esos tiempos y por eso le tenían un respeto rayando en la adoración. Estos pibes tenían sus distancias con el tío Walt, a quien consideraban como un “dictador benévolo”, que se quedaba con más crédito del debido y no quería que nadie le hiciera sombra.

Ub Iwerks, mano derecha de Disney en los inicios. Se fue a armar un estudio por su cuenta , fracasó y Disney lo recontrató a cambio de que no le hiciera sombra otra vez

Ejemplos no faltaban: cuando Ub lwerks -mano derecha de Disney en sus primeros años- volvió a pedir empleo luego de varios años de andar fracasando de un lado a otro del universo del “cartoon”, Disney lo aceptó con brazos abiertos… a condición que no fuera más que empleado. Uno muy bien pago, pero empleado al fin. Nada de lo que habían hecho juntos en sus primeros años -e lwerks había sido fundamental en el éxito del primer Disney- impidió que Walt dejara las cosas en claro, y a partir de ese momento lo tuviera sólo como un asalariado más en la compañía. Sólo Walt Disney era el que decidía las cosas y sólo él merecía el crédito del trabajo de todos.

Disney se preparo para apoyar a la guerra que se venía, aunque con eso se quedaba sin el mercado europeo

Además, el momento político hacia que muchos de ellos tuvieran posiciones progresistas y de izquierda que no le caían bien al jefe, un tipo de pensamiento conservador. Entre esas posiciones divergentes estaba la creencia en la necesidad de tener un sindicato que defendiera sus intereses. Y eso era algo que Walt no podía aceptar. Como buen jefe paternalista, creía que su trato era más que justo con todos y que si alguien tenía una queja tenía que venir a presentársela personalmente (aunque claro, la respuesta podía ser “no, y si no te gusta te podes ir a otro lado”). Eso de que se juntaran para reclamos colectivos era ponerse en su contra de él. Y si algo no le gustaba a Disney era que desafiaran su autoridad.

El del medio es Art Babbitt, el otro protagonista de lo que se venía

Otro factor externo empañaba también esta cuestión gremial. Por esos años los sindicatos de Hollywood se encontraban divididos en dos grupos: unos respondían a una central más poderosa y moderada, pero que se hacía cada vez más notoria su conexión con la mafia y su corrupción. Por otro lado, un grupo de sindicatos disidentes tomaba posiciones más izquierdistas, lo que hacía que mucha gente los acusara de títeres de la Unión Soviética. Justamente. Uno de los organismos que pertenecía a ese grupo era la naciente Screen Cartoonists Guild (SCG), que pretendía representar a todos aquellos que tenían que ver con el dibujo animado, y habían ganado el derecho a representar a los empleados en la MGM y a la gente de la Warner.

La huelga del Screen Cartoonist Guild contra los estudios Fleischer.

Y ahora el turno era mirar a la Disney. En esa búsqueda, se encontró con estos descontentos, que no tenían quien los defendiera: es que el sindicato de Ia empresa era básicamente una entidad apoyada por la patronal y que no tenía poder de negociación colectiva, con lo cual su poder efectivo era nulo. Las cosas estaban listas para estallar. El volcán estaba pronto a mandar todo para arriba. Lo que nadie se esperaba era que eso se convirtiera en Krakatoa.

 

(continuará…)

¿De dónde te tengo? – Hoy: Julie Adams

La peli El Monstruo de la Laguna Negra (Creature from the Black Lagoon, 1954) estaba hecha en 3-D. O sea que había que verla con los anteojitos colorados y azules. En un momento te aparecía la heroína ahí nomás frente tuyo con un traje de baño blanco que marcaba todo lo marcable (y permisible para la época) y la monada empezaba a entender por qué la Criatura quería capturar a Julie Adams.

Julie -nacida Betty May Adams en Waterloo, un pueblito del estado norteamericano de Iowa en 1926- nunca pensó que sus quince minutos de gloria llegarían con ese film: “Ninguno de nosotros tomaba muy seriamente el film cuando lo hacíamos”, dijo en un reportaje. Recordemos que esta es la época en que laburar en ciencia ficción no era algo prestigioso. Más bien no era una película que una actriz con cierta experiencia como Julie quisiera hacer.

Experiencia cinematográfica ya tenía, empezando desde abajo en la pantalla, pateando departamentos de castings mientras trabajaba como secretaria “part time” para ganarse el sustento. Su primer trabajo cinematográfico sería un papel de reparto sin acreditar (casi un bolo de extra) en Red, Hot and Blue (1949). Tras eso la pequeña compañía Lippert le dio el protagónico femenino en un western de bajo presupuesto llamado The Dalton Gang (1949). Lo hizo bien y la contrataron para trabajar en seis westerns más… todos hechos uno tras otro en pocas semanas. “¡Era una locura! Había dos protagonistas y una cantidad de actores secundarios que estábamos en todos los films. Yo era la Chica en todos ellos, por eso tenía tres trujes. Tenía un traje de montar, uno para la diligencia y uno de granjera. Filmamos todas las escenas de granja para las seis películas de una vez y luego todas las de diligencia. Me costaba recordar quién era. ‘¿Soy la granjera o la vaquera esta vez?’ ¡Era extraño!”

Al poco tiempo, Betty May sería contratada por los estudios Universal un poco por casualidad. La habían contratado para dar pie a otro actor que estaban considerando contratar… y ella les gustó más a los ejecutivos. En los estudios decidieron cambiar su nombre -hasta ahora había actuado con su nombre real- por el de Julia Adams (luego Julie). Empezó a hacer todo tipo de papeles. Hizo pelis con temática de guerra como Bright Victory (1951); comedia -o algo así- en películas como Francis joins the WACS (1954), donde el protagónico lo tenía Francis la Mula que Habla; y muchos westerns: The Lawless Breed (1952), The Missisipi Gambler (1953), etc.. Y en 1954 estuvo en The Creature…, un clásico del género fantástico. Parece que la pasó bastante bien con sus colegas y con la dirección de Jack Arnold, un tipo con quien, en sus palabras, “era muy fácil trabajar”. Aunque parece que el agua estaba bastante fría en las escenas en que tuvo que nadar mientras el monstruo la perseguía por debajo.

Tras terminar su contrato con la Universal, Julie siguió haciendo trabajos en cine y televisión de manera freelance. Trabajó junto a John Wayne en Mc Q. (1974). Y junto a Dennis Hopper en La Última Película (The Last Movie, 1971), hoy un film de culto hecho en medio de los Andes peruanos sin guion alguno, improvisando la historia y las escenas sobre la marcha. Actuó en la adaptación fílmica de El Asesino Dentro de Mi (The Killer lnside of Me, 1976), un policial brillante del escritor Jim Thompson. Actu{o junto a Elvis –“un caballero y sorprendentemente tímido”, según sus palabras- en Tickle Me (1963).

En televisión también trabajó mucho, desde ser la esposa de Jimmy Stewart en The Jimmy Stewart Show y actuar, a fines de los sesenta, en LA “soap opera” (el teleteatro, ¡bah!) Hospital General, hasta tener un rol recurrente en Reportera del Crimen (Murder, She wrote), esa donde Angela Lansbury se hacía pasar por las fantasías de Agatha Christie. Pasando por episodios de Kolchak y de la Galería Nocturna de Rod Serling. Todavía hoy cada tanto sigue actuando y public{o hace un tiempo su autobiografía “The Lucky Southern Star: Reflections from the Black Lagoon”

Pero nunca podrá dejar de ser esa chica con las “piernas más simétricas del mundo” que nadaba en un traje blanco mientras desde abajo, el Mostro de la Laguna Negra (y muchos de nosotros al mismo tiempo) se preguntaba: ¿Y a esta, de dónde la tengo?

formas antiguas del agua

Todos vimos ya el gran exito del cine fantastico de este año : La forma del agua.Todos comprendimos en seguida que se trataba de una “remake” de “El monstruo de la laguna negra” y en parte de “La cosa ( o mas precisamente el coso) del pantano” con algo quiza de E.T. (¡Si! ¡Hay que ser bueno con el no-humano!), con una pizca de King Kong, un eco de viejisimas leyendas y todavia quedaba espacio para un larguisimo etcetera donde conviven toda clase de mitos de todos los tiempos y civilizaciones.

La forma Del Toro

Incluso  ese toro sobrenatural que se une a la reina Pasifae, segun el poco pudoroso mito griego, surgia del mar: era un toro marino enviado precisamente por Poseidon, dios de los mares y oceanos.De esta union poco probable se generaria el Minotauro. Otro mas entre los semi humanos fruto de otra historia sobre uniones que ignoran alegremente la especifidad y la genetica.

La mitologia griega nos presenta una sobreabundancia de estos seres y uniones, brindando una ayuda invalorable para los guionistas de los futuros milenios. No solo la griega: hasta los supuestos angeles caidos que aparecen en textos biblicos se supone que vieron hermosas a las mujeres terrestres y engendraron hijos con ellas. Ya el problema habia comenzado…

Muchisimas historias por el estilo fuerzan los limites del adn. El trasfondo de todas ellas es la posibilidad de unirse (o no) con lo diferente. Y Sudamerica parece una region privilegiada para estas convivencias insolitas. Hasta Gabriel Garcia Marquez menciona las leyendas narradas por su abuela Tranquilina  sobre los “mariños”, extraños seres semi-humanos, semi-peces salidos del sustrato legendario celta (era gallega la abuela de Garcia Marquez) y afincados luego en Sudamerica.

Tanto el monstruo de la Laguna Negra como este nuevo ser super taquillero son oriundos del Amazonas. ¿Tal vez cierto temor de los estadounidenses a la apasionada y primitiva raza del sur que puede acechar a las chicas de Usa?

No se sabe,pero la febril busqueda de la chica por este ser no es muy diferente a la de King Kong que es capturado en una isla remota, al parecer tambien del primitivo mundo no desarrollado. Al parecer el gigantesco Kong no termina de comprender que hay cierto impedimento (en fin que aqui el tamano si importa).

La forma  Del Barco.

Y uno en particular le gana en antiguedad a los monstruos amazonicos. Se trata de la version argentina. La primera obra escrita que menciona el nombre de nuestro pais, “La Argentina” de Martin Del Barco Centenera, nos presenta a estos seres ávidos de chicas humanas colonizadoras. Quien desee comprobarlo puede buscar el Canto Nono de este poema. Dice lo siguiente:

“Un peje de espantable compostura/ del mar salio,reptando por el suelo/la infeliz salio huyendo hacia la altura/con gritos que ponia alla en el cielo/ el peje con sus ojos la miraba/ y al parecer ,gemidos arrojaba”

Asi que el nombre de nuestro pais, quedo desde el principio ligado al universo pulp y comiquero que vendria siglos despues…

Era inevitablemente un destino de historieta…

Pero ¿qué clase de bichos sirvieron de modelo a Martin Del Barco? ¿Podria tratarse de algun indigena disfrazado con mascara ceremonial tal vez? Poco creible: aunque bastante racistas, los colonizadores sabian ya lo que era un indigena.

En este caso se refieren a pejes ¿Tal vez algun lobo marino atrapado en nuestra playa como a veces alguna orca o tonina? Podria ser, especialmente por los “gemidos” que el monstruo al parecer arrojaba…

¿O estaba la explicacion en el transfondo de creencias y leyendas raras propias de la tradicion hispanica, ese mundo de novelas de caballeria -forma primitiva de la cultura popular de hoy- donde no faltan gigantes, sirenas, carbunclos, indios patagones gigantes y serpientes marinas de decenas de metros?

Las formas de Torquemada

En su “Jardin de flores curiosas”, Antonio de Torquemada abunda en historias, que asegura reales, sobre mujeres que se “ayuntan” con toda clase de seres y espiritus sobrenaturales, sin faltar los casos de simios (anticipandose a las historietas de jungla donde estos se dedican a raptar chicas). Entre ellas nos cuenta de un hombre semi pez que tomo por la fuerza a una chica, quedando ella embarazada. “Cuando la criatura vino a nacer,aunque parecia racional, no dejo de traer señales que probaban ser verdad lo que ella contaba,con el triton le habia sucedido”. Sorprendente que estos seres, de existir, no se hayan extinguido hace siglos, dado su inexplicable interes por humanas y no por sus propias hembras. Sorprendente también la fertilidad de aquellos tiempos,con lo que fuera se podia tener hijos.

¿Estaria el verdadero temor causado por las nuevas etnias de “pueblos originarios” tan diferentes a la normalidad, al hombre blanco conquistador? ¿Y seguimos arrastrando el mismo temor atavico? El extraño siempre resulta un mal (aunque en si mismo no sea malo). El mal esta en hacer surgir un hibrido, en que la raza humana se convierta en otra cosa, pierda su esencia. De ahi el gran peligro que, en realidad, nunca ha desaparecido… y no poca parte de ese peligro es el atractivo o flojera de las mujeres ,como es facil deducirlo en la obra de Torquemada.

Las formas de la cultura

Como comentaba Roberto Barreiro es interesante ver como la cultura “nerd” y la “cultura no-nerd” se mezclan en este triunfo de Del Toro. La primera parece estar arrasando definitivamente a la segunda. Lo “nerd” estaria pasando, para bien y para mal, a ser de marginal a central. De algún modo esta clase de peliculas seria un hibrido entre ambas culturas… Todavia no sabemos como terminaran las cosas pero algo es seguro: si debido al exito inesperado de esta pelicula, pronto nos anuncian “El hijo de la forma del agua” no habra ninguna duda del triunfo nerd..

A bajar: 365 Comics Por Año , Temporada 2011

Una cosa que me ocurre con frecuencia es que hay mucho material interesante en la web, pero me resulta cansador entrar a revisar paginas y paignas para una lectura profunda de sus contenidos. Como soy medio obsesivo he acumulado entradas en html de esos textos pero nunca había encontrado cómo convertirlos en un archivo único que pudieran leerse en un lector digital como archivo único.

Pero, con la experiencia que me ha dado compilar tanto el material del atiguo blog como los anuarios recopilando el nuevo blog (y que pueden disfrutar para descargar siguiendo este link )  decidí dar un paso más e inaugurar sección fija nueva, El Compilador Digital, y armar en ella compilados de paginas sitios y blogs que me gustan y que creo merecen leerse en profundidad.

Y para empezar decidí hacerlo con 365 Comics por Año , el blog de reseñas que Andrés Accorsi (critico de historietas, fundador de la mítica revista de informacion sobre comic Comiqueando y apasionado sin igual del Noveno Arte) mantiene desde el 2010. Un blog donde muestra continuamente su amplio gusto en lo tocante a la historieta, con reseñas bine escritas eruditas y con momentos graciosos. Con la venia autorizada de Andrés (que de hecho colaboró con la revisión final del texto) compilé las entradas del blog de todo el año 2011 en un unico tomito a descargar gratuitamente y en formatos epub, mobi y pdf para que cada uno lo acomode a su dispositivo lector favorito (o se lo imprima si le gusta el papel). Desde ya gracias a Andrés por la autorización por la descarga y recomiendo seguir su blog que todavía saca material interesante dos o tres veces a la semana (una cadencia envidiable para este servidor).

(ah, si preguntan por qué no empezamos con la temporada 2010, es que hay dos tomos editados por Llanto de Mudo que recopilan ese año en su totalidad. Si lesi nteresa vayan y comprenlos. Por ahora preferimos editar lo inédito)

Asi que nada , sigan este link y bajense esta temporada 2011 de 365 Comics por Año. Se los recomiendo como lectura. Y esten atentos que habrá mas compilaciones digitales en estos lados muy pronto.

Fantaciencia: Cuando los aficionados a la ciencia ficción fueron a comprar fascículos

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Una de las piezas más insólitas entre los trofeos del aficionado español a la ciencia ficción es la colección de fascículos encuadernables Fantaciencia, subtitulada Enciclopedia de la fantasía, ciencia y futuro. Por su naturaleza de coleccionable que se vendía cada semana en los quioscos en entregas de dieciséis páginas, es seguro que muy pocas personas la deben tener hoy en sus estanterías y los pocos ejemplares que se ofertan en plataformas de compraventa para productos de segunda mano alcanzan cotizaciones bastante altas. Yo mismo, que tenía quince años cuando salió a la calle, la dejé escapar en aquella ocasión y solo un golpe de suerte me permitiría adquirirla en su integridad años después en un conocido mercado barcelonés de libros usados.

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La aparición de este coleccionable en España solo puede entenderse en un contexto muy concreto e irrepetible: una época en la cual las publicaciones impresas periódicas aún gozaban de un número importante de consumidores, los puestos de venta estaban abarrotados de todo tipo de cabeceras y casi cualquier temática podía recibir su versión en forma de fascículos interminables, desde la típica gran enciclopedia al curso de manualidades, pasando por la historia, el arte, las ciencias ocultas e incluso la historieta. A esa época pertenece, por ejemplo, la Historia de aquí, del llorado Forges, o Historia de los cómics, publicada por Toutain, proyectos destinados al mercado de los fascículos y que habrían sido inviables en cualquier otro momento: hoy mismo, sin ir más lejos. Aún recuerdo la promoción televisiva —toda colección de fascículos que aspirara al éxito se precedía con una potente campaña publicitaria— para un nuevo título centrado en la II Guerra Mundial: «Con el número uno le regalamos el dos. ¡Y un disco con los discursos de Hitler!».

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Cuando Fantaciencia llegó a los quioscos en abril de 1982 la única revista del género en nuestro país, Nueva Dimensión, daba sus últimas boqueadas antes de perecer; el lector de ciencia ficción en España puede ser entusiasta y activo, nunca abundante. No obstante, la Space Opera cinematográfica de George Lucas había generado en los primeros años de aquella década un nuevo interés popular hacia la ciencia ficción, pero este solía quedarse recluido en sus manifestaciones audiovisuales. Tal vez fue una falsa percepción del favor que podría recibir entre el público, viendo las colas a la entrada de los cines para ver cada entrega de Star Wars y sus imitaciones de bajo presupuesto, lo que impulsó a EGC, editorial afincada en Barcelona que por aquellos días también publicaba un coleccionable sobre aviación, a embarcarse en esta empresa tan excéntrica. Al menos su riesgo inversor no era tan alto como el requerido para un producto de elaboración propia, porque Fantaciencia, como su título delata, era la versión española de obra creada originalmente en Italia. No se confesaba en la página de créditos, si bien bastaba empezar a leer para darte cuenta de su origen, ya que la mayor parte de los capítulos principales estaban escritos por autores italianos, como el escritor, traductor y guionista de cómics Ferruccio Alessandri —el más activo colaborador—, Roberto Pinotti, Inisero Cremaschi o Fabio Pagan.

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Cada uno de los capítulos trataba de uno de los temas básicos de la ciencia ficción, como son las naves estelares, el viaje en el tiempo, los extraterrestres o los mundos perdidos. Otros textos más breves, en esta ocasión de afamados autores anglosajones como Isaac Asimov, Larry Niven, Arthur C. Clarke o James Blish, servían de complemento al tema principal. Especialmente interesante fue la serie de artículos que Harry Harrison dedicó a el erotismo y la ciencia ficción. También el cómic y el cine merecieron la atención de esos complementos, generalmente impresos sobre fondo amarillo para distinguirlos del texto principal. Uno de los placeres para el lector de aquel entonces era lo profusamente ilustrada que estaba la edición, con obras de grandes artistas contemporáneos y numerosas portadas antiguas de revistas del género, ventana a un fértil universo literario que aumentaba nuestras ganas de conocer todas aquellas obras mencionadas y que en gran número seguían inéditas en español.

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El original del que procedía la edición española era La Grande Enciclopedia della Fantascienza, publicada por Editoriale del Drago muy poco antes, en el periodo 1980-1981. Estuvo formada por sesenta y cuatro fascículos encuadernables en ocho volúmenes, más un noveno, decimo y undécimo que servían para recoger diversas separatas. La versión española seguía con bastante proximidad el diseño de página de su referente; sin embargo se canceló tras haber publicado solo cuarenta entregas —en realidad esos cuarenta fascículos españoles solo recogían el contenido, mutilado de algunos apéndices, de los primeros treinta y cinco números de la colección italiana—. Es, por tanto, fácil predecir que apenas gozó del favor de los compradores. En España son muy pocos los libros publicadas sobre la historia y los temas de la ciencia ficción; prácticamente habría que esperar a mediados de los años noventa para ver por primera vez en castellano algunos libros sobre el tema con gran formato y abundante aparato visual.

American Gods: the Tenth Anniversary Edition (2011)

Autor: Neil Gaiman

Edita: William Morrow, 2016

Shadow está saliendo de una condena en la cárcel cuando recibe la noticia que su mujer acaba de morir en un accidente de auto junto a su mejor amigo… más específicamente, en una situación comprometedora con su mejor amigo. Y en viaje al entierro se topa con Mr. Wednesday, un tipo misterioso que lo contrata como chofer y guardaespaldas. De ahí en más, Shadow se convierte en el testigo de un mundo oculto tras la realidad, uno donde antiguos dioses semi olvidados sobreviven en la realidad y nuevos dioses están dispuestos a destruirlos. Un mundo donde una guerra mítica se avecina. Y donde hay la prestidigitación y la estafa tiene un papel primordial.

De entrada uno lo tiene en buena a Neil Gaiman. Es un tipo al que le sale muy bien hacer una cruza de lo mitológico y fantástico con lo cotidiano. Lo demostró con Sandman, lo demostró con Coraline, lo demostró con Neverwhere y lo demuestra aquí. A veces los momentos más fascinantes de este libro son esas pequeñas viñetas donde cuentan como los dioses han llegado a Yanquilandia. El autor no deja pasar de construir personajes fascinantes en todo momento, que convierte a la novela en una road movie demencial (¿hay acaso un género más americano que la road movie, aparte del western?) y que oculta su principal defecto, una tendencia a derrapar en términos de estructura narrativa a mitad de camino, que en manos de otro escritor podía convertir a este larguísimo libro (750 páginas en la edición de bolsillo) en algo infumable.

Lo que no puedo decir con seguridad es si el libro es así excesivo por ser la edición décimo aniversario, una edición a la que Gaiman le reconoce en el prólogo haber agregado escenas descartadas en la edición original. A lo mejor la primera edición era menos apabullante en su desarrollo.

Igual fuera de ello, esta novela es una gran lectura para todos aquellos a los que les guste esa cruza de realismo y fantasía que el autor maneja tan bien. Desde ya recomendado para todos aquellos a los que el guste la fantasía.

Galería: Don Fausto

De acuerdo con el libro “Comics en Chile: catálogo de revistas 1908 – 2000” de Moises Hasson (libro de consulta obligatoria para saber sobre el Noveno Arte en este país) la revista don Fausto empezó en 1924 como una revista de historietas pero prontamente priorizó la publicación de relatos por entregas cada semana (si bien siempre tuvo alguna historieta en sus páginas). Será este formato el que le permitirá existir hasta 1964, publicando la friolera de 2098 números.

Justamente de ese período les traigo una selección de tapas de esta revista, sacadas directamente de las bóvedas de nuestra biblioteca. Como ven, había relatos para todos los gustos, si nos guiamos por las tapas: desde aventura históricas, hasta historias de terror, pasando por policiales y románticas. Lectura para toda la familia que le dicen

Bueno, me callo y los dejo con la galería…

 

Boras (2017)

Autores: Federico Sartori (guión) y Ignacio Lazaro (dibujos)

Edita: Mitomante / Alquimia Comics; Cordoba/Rosario, 2017

Boras es un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rusa especializado en exorcismos y al que permanentemente acompaña Gabriel, un demonio que continuamente lo perturba y molesta. Sobre todo porque solo Boras puede verlo. Boras es un exorcista la que ninguno de los superiores de la Iglesia lo quiere, que está bastante desengañado de todo y sigue en esto más por un sentido de responsabilidad personal que por algún otro incentivo. Y encima Gabriel continuamente juega con eso, lo tienta, lo intenta seducir para el lado oscuro, le hace ver la futilidad de sus actos.

Justamente es esta relación entre exorcista y demonio es la principal baza que sostiene esta historieta. Porque es una relación compleja, con un demonio que claramente no es un obvio tentador sino a veces el único y más coherente interlocutor que tiene este sacerdote medio marginal. Y en el fondo, los casos sobrenaturales que debe investigar Boras se resuelven porque ambos, sacerdote y demonio terminan ayudándose mutuamente. Casos que, por cierto, no desentonarían en su tono trágico y moralmente ambiguo con cualquier historieta protagonizada por John Constantine. De hecho, uno casi los ve a ambos juntándose en algún momento.

Los guiones de Fede Sartori son una gran demostración de que todavía se pueden escribir unitarios inteligentes, sólidos y bien planteados. Y el dibujo de Ignacio Lázaro tiene la solidez y un realismo urbano, sucio y desprolijo que le queda perfecto a la serie. Tal vez mi única queja sería el color: sin ser malo, es un poco plano. De hecho la historieta en blanco y negro que aparece al comienzo del libro me parece que resalta más el trabajo del dibujante que las historias a color.

Pero un gran ejemplo de historieta actual argentina. Una de las (muchas) cosas que deben pasar debajo del radar y que no deberían.