Proceres, figuras y laburantes de la historieta argentina (2017)

Autor: Carlos Martinez

Edita: el autor, ¿Arrecifes?, 2017

Los que me conocen en persona o hablando por Facebook, saben que desde hace rato creo que la historia de la historieta argentina necesita una reescritura profunda, que abandone su mirada HGO-centrica (y su contrapartida Columberadelsetentayochenta-centrica) para generar un relato más complejo de como se hizo el noveno arte realmente en Argentina. Eso implica rescatar más material antiguo (como ha pasado con el Patoruzu de Quinterno, por poner un ejemplo) y también que haya más investigación sobre sus autores.

En ese sentido, este libro es un aporte muy importante. Que exista una enciclopedia de dibujantes “serios” que trabajaron en el medio desde 1928 (donde aparecen las primeras historias en este estilo, diferente del humor gráfico) hasta la actualidad es un paso enorme. Sobre todo por la cantidad de autores que aparecen. ¿Es completa? Digámoslo así: uno es un lector cuidadoso e la historieta y le gusta este tipo de material nacional. Aun así había una buena cantidad de nombres que ni siquiera sabía que existían. El trabajo de Carlos Martinez (que además mantiene los blogs Mil Plumines Argentinos y Hemeroteca Top Comics y ha mantenido funcionando el blog Top Comics, heredado del fallecido investigador Luis Rosales) es apabullante, completo y muy minucioso.

¿Fallas? Menores: el diseño evidentemente necesita una mano más profesional. Y creo que faltan mas autores de 1990 para acá que merecerían estar, en mi opinión. Pero que el libro es un aporte, es un aporte. El dìa que se reescriba la historieta argenta, este libro va a ser de referencia indispensable.

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La puerta intermedia (The Door between, 1937)

Autor: “Ellery Queen” (Frederic Dannay y Manfred Lee)

Colección: Caimán nro. 89

Edita: Diana, México, 1961

Karen Leith es una novelista exitosa y muy celosa de su vida privada. Vive en una casa de aire oriental, ya que se crio en Japón. Está comprometida con el mayor experto en cáncer de la época, con una boda inminente. Y una tarde, mientras la hija de su novio –que está de viaje por Europa- espera en la sala, ella aparece muerta en su habitación cerrada. Solo hay una manera de entrar, que es por la sala donde la chica espera. Y todas las pistas conducen a la culpabilidad de ella, pese a que sabemos (el libro en gran medida está contado desde su punto de vista) que ella es inocente.

Por suerte hay dos aliados que pueden ayudarla. Uno es Terry Ring, detective privado barriobajero, duro y listo para todo (y que parece estar perdidamente enamorado de ella). El otro es Ellery Queen, hijo del Inspector Queen de la policía, novelista, intelectual y una máquina cerebral. Juntos terminan de resolver un caso que poco a poco se va retorciendo, arrastrando historias complejas del pasado de la muerta que afectan lo que pasa. Y resolviendo un misterio de cuarto cerrado de manera bastante factible.

Esta es la novela número doce de la serie de Ellery Queen. Si, el autor es también el protagonista… Bueno, en realidad eran dos primos (Dannay y Lee) que escribían novelas problemas (de esas donde las pistas están ahí en el texto para que el lector pueda resolverlo por su cuenta si así desea). Su personaje fue muy exitoso y generó una serie de novelas, películas, programas de radio y televisión y hasta una revista de relatos policiales con el nombre del personaje como título.

Particularmente esta es una novela que es considerada como transición entre las primeras novelas, misterios clásicos de crímenes imposibles resueltos con habilidad lógica y capacidad deductiva, hacia un estilo mucho más abierto, donde la caracterización del os personajes tuviera algo mas peso. Está claro que, ya a esa altura, el policial negro estaba teniendo peso en el género y los autores (que eran aficionados al policial desde antes de escribir) consideraron que había que variar un poco la fórmula. No me asombraría que el detective privado sea su forma de adosar esa vertiente en la historia.

La novela funciona muy bien, dando volantazos y sorpresas cada tanto, para seguir atrayendo al lector. Ellery no es una máquina de pensar, sino un tipo intelectual y calmado que –a diferencia de muchísimos otros detectives cerebrales- no resulta un necio social. Incluso construye hipótesis que fallan. Que logre ese equilibro es uno de los méritos de los autores. Tal vez la historia se marre hoy día  un poco por un cierto racismo anti oriental (tranquilos, no tenemos esos momentos a lo Sax Rohmer, nada tan exagerado) que confía en determinados rasgos de la “psicología oriental” para resolver la situación final. O una de las situaciones finales, que tiene varias.

En fin, interesante comienzo de mi parte en la obra de Ellery Queen (al menos de sus autores originales, que ya había reseñado hace muchos años atrás uno de los escritos por sus sucesores). Esperemos prontamente seguir con más de su obra.

El pozo

Autora: Lauri Fernandez

Edita: Maten al Mensajero, Buenos Aires, 2017

Primero un aviso: he hecho algunas historietas junto a Lauri Fernandez en conjunto. Me gusta su estilo de dibujo, su vibrante uso del color, su capacidad de dibujar gente real sin caer en el realismo detallista, con solo unos trazos. Me gusta su forma de contar, sólida y sin estridencias, que no abusa de la pirotecnia visual. Así que de entrada les digo que ya esta crítica venía viciada de mi prejuicio a favor de ella. Hubiera sido muy difícil que alguno de sus trabajos NO me gustara.

Una vez dicho esto, dejémoslo asentado: El Pozo es una GRAN HISTORIA. NO “gran historia dentro de la historieta”. No. GRAN HISTORIA, ASI A SECAS, USANDO EL LENGUAJE QUE SEA.

La historia trata sobre cómo el paseo de cuatro niños (tres pre adolescentes y uno mas pequeño) a una fábrica abandonada de un pueblo se convierte en tragedia y desaparición, y convierte al lugar en un hervidero de desconfianzas, sospechas y destrucciones familiares. Esto, que en manos menos hábiles podía generar en un melodrama exagerado que machaca insistentemente con los temas en nombre del “mensaje”, en manos de Lauri se convierte en una obra potente, intima, que no esquiva los dilemas morales, sino que los arropa en personajes sumamente creíbles y tridimensionales , con miedos, ilusiones, dudas y convicciones. Y con un final que nos dice que, más allá de los cambios que este hecho trae en las vidas de todos, la vida sigue, con su cuota de alegrías y tristezas.

Por cierto, el libro tiene la misma historia contada en dos lenguajes distintos: como novela gráfica y como novela escrita. Tal vez mi principal crítica al libro sea la redundancia entre ambas, ya que es la misma historia contada desde diferentes lenguajes. Sí, hay diferencias pero son menores. Y ambas están buenas. Pero no veo leyendo al lector de narrativa leyendo el comic y viceversa. Hubiera preferido dos ediciones diferentes.

Pero estoy rizando el rizo. El pozo es una gran novela (grafica o narrativa, como les guste más). De esas que generan algo difícil: resonancia en el lector. No duden en comprarla y disfrutarla.

Barro y Sangre (2014)

Autor: Lautaro Fiszman (dibujos) y vairos autores (guiones)

Colección: Gráfica en movimiento

Edita; Tren en Movimiento, Temperley, 2014

 

El género bélico es un género que la historieta contemporánea habitualmente, y no sé muy bien por qué, ha abandonado. Usar al género como teatro de historias sobre la condición humana en lo más descarnado ha caído paulatinamente en el olvido, pese a la larga tradición que tiene, no solo en la historieta, sino en otros medios. Que un autor como Lautaro Fizman se decida a encarar el género  en este álbum ya es algo a respetar. Que además lo haga con tanto nivel, merece destacarse

El trazo expresionista de Fizsman (deudor de Alberto Breccia, del que – si mi memoria no falla- fue alumno) funciona perfecto para las historias que cuenta, definidas por el dilema moral del soldado. Algunas de estas historias son adaptaciones y otras son guiones originales. Pero todas las historias revisten un tratamiento expresionista de calidad, con un manejo poderoso del trazo en las historias a blanco y negro y un color fabuloso en las historias a color. Todo eso sin sacrificar la narración en pos del dibujo sino potenciándola con un estilo afiladísimo.

Pensaba en destacar alguna de estas historias, pero la verdad el nivel es tan parejo que sería injusto hacerlo. Este álbum es sólido de principio a fin, ideal para conocer a un gran autor que sostiene con gran calidad estas historias de guerra.

Ecos de mundos posibles

Autores: Gustavo Schimpp (guión) y Sergio Ibañez (dibujo)

Colección: Gorgonas

Edita: Gustavo Schimpp, Marcos Paz, 2018

Tanto Gustavo Schimpp como Sergio Ibañez son dos profesionales de la historieta que llevan varias décadas trabajando pero, curiosamente, son casi desconocidos en el mercado de la historieta en español. Esto se debe a que gran parte de su obra se ha publicado directamente en Italia, y mucho más espaciadamente en Argentina. Tener este libro, que reúne a siete de las historias unitarias hechas por ambos, es todo un hallazgo.

Englobadas en la ciencia ficción y la fantasía, cada unitaria contiene los elementos típicos del estilo que nos acostumbramos a leer en la vieja revista Skorpio: dibujo realista, preocupación por el argumento, finales con vuelta de tuerca, a veces con justicia poética y con una narración tradicional. Dentro de estos parámetros, Schimpp e Ibañez son un equipo solvente, que funcionan perfecto. Además el formato de 20 páginas les da algo que habitualmente no tienen, que es dar carnadura a los personajes, lo que contribuye al vuelo (tanto estilístico como narrativo) de las historias sin quedar reducidas a anécdotas estiradas.

Obviamente hay relatos mejores que otros. A mi me gustaron particularmente ”Ouroboros” (la persecución de un objetivo que lleva a un resultado circular) , “La derrota final” (una de ciencia ficción post apocalíptica con uno de los finales mas desoladores imaginables) e “Historia de demonios” (donde las buenas intenciones pavimentan el camino al Infierno). Pero eso no implica que los demás relatos no sean solidos. Solo que, a mi gusto, son menos buenos.

Si lo que quieren es una dosis de relatos de ciencia ficción y fantasía clásicos y bien contados, este es el libro para ustedes. Ningún relato se cae, todos están espléndidamente dibujados y muy bien narrados. Vale mucho la pena.

Barrio Maria 1 y 2

Autor: Pablo Guaymasì (guion y dibujos)

Edita: el autor, Cordoba, 2013 (el 1) y 2015 (el 2)

 

En un mundo justo, esto no sería un fanzine.

En mundo justo, las editoriales se estarían peleando a este pibe.

En un mundo justo, como mínimo estarían hablando de èl como autor a tener cuenta en el futuro en los sitios de información de comics.

Pero como estamos en este mundo injusto, acá estoy haciendo propaganda de este gran, gran fanzine desde el blog.

Barrio Marìa es un ficticio barrio de los suburbios de Córdoba. Pero bien podría ser de los de cualquier suburbio de ciudad latinoamericana, con esas historias de pobreza y marginalidad que todos nos conocemos de noticieros y así. Solo que Pablo no se regodea en eso: solo narra historias de personas viviendo ahí, algunas tratando de hacer ese lugar mejor, a otras importándole un carajo. Pero todo contado con una maestría y balance digno de Beto Hernandez. Un mosaico social tan fascinante como el que el Beto hace en Palomar.

Serìa genial que algún editor sume a su catálogo a Pablo Guaymasin y Barrio Maria. Este material se lo merece. Mientras tanto busquen al autor en su página de Facebook, su Tumblr o su blog. Y cómprenle esto. Y (sobre todo) léanlo. Les va a encantar.

El chevere venturante Mr. Quetzotl de Arisona de Juan Simeran

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Juan Simeran tiene una obra consolidada como escritor de ciencia ficción que, lamentablemente, quedó en los márgenes de la crítica literaria, debido a que la literatura de ciencia ficción rara vez alcanza difusión en medios que escapen al fandom o al de los cenáculos de géneros. Entre sus novelas se cuentan Argentinos, a vencer! (2012), 8 grados centígrados (2013) y Los niños de Berisso (2017), además de una profusa labor como cuentista.

El chevere venturante Mr. Quetzotl de Arisona (Ediciones Ayarmanot, 2018) adopta el mismo principio o excusa cervantino de que los libros, en su justo exceso, enloquecen. Simeran sigue por encima las desventuras quijotescas para reescribir el clásico de Cervantes, cuyo combustible argumental son las viejas novelas de ciencia ficción del canon argentino, quiero decir, las obras de ciencia ficción extranjeras con las que se formaron tantos lectores del siglo pasado (eso incluye todo lo que salió en Minotauro, las revistas Péndulo y autores dispersos como Phillip K. Dick o Stanisław Lem). El Cabayero de la Luser figura, junto con su vecino Sanches Puk, parten a “correr venturas del Saifái”. Así se expresan los personajes en un spanglish retorcido que se habla en la futura y apocalíptica Arizona que recrea el autor. Un futuro que se trasluce desolador  y que, tal cual lo pinta Simeran, parece muy probable.

La gran apuesta del escritor está en el lenguaje, como señalé, un spanglish bien fonético y que adopta, sobre todo, los recursos lingüísticos del habla mexicana. Lo que está en consonancia con la ambientación de la novela que transcurre en un EE.UU. mutado por la inmigración y el reflujo hacia el norte del territorio por parte de los yanquis. Tal vez este uso extremo del lenguaje incordie a algunos lectores, poco dados a los experimentos retóricos pero, sin ese juego lingüístico, la novela no tendría el mismo peso literario. Si bien el texto es comprensible y guarda la amenidad de la buena prosa de Simeran, también salpicada por giros de la literatura española del Siglo de Oro, el resultado es extraño y a la vez asombroso. Como bien dice el prologuista, Simeran no la pifia nunca. El relato fluye con naturalidad, sin artificios, y, con un poco de esfuerzo (en tiempos en que estamos condicionados a no hacerlo) se disfruta muchísimo ese cambio. El texto también sigue a Cervantes en el camuflaje de la autoría del libro.  En el caso de Simeran Pierre de M. es el autor del texto que recopila, fragmentariamente, las aventuras de Mr. Quetzotl y compañía, y Mr. Yon Simeran oficia de editor.

Como el Quijote, la novela de Simeran es un experimento lingüístico, pero también es una simple novelita de aventuras que tiene por andamiaje lo mejor de los clásicos de la ciencia ficción. El chevere venturante Mr. Quetzotl de Arisona es puro entretenimiento y, a la vez, es un ensayo de la forma en que leemos y en cómo nos transforman esos textos.

Magos de cuento chino

El mago (no) chino muerto en escena.

El shock de los espectadores fue tremendo. El gran Ching Ling Soo que tantas veces habia vencido a la muerte en el truco de las balas agonizaba en el escenario tomándose el pecho ensangrentado. Griteria y escandalo por todas partes, confusion, desmayos. Y todavia faltaba mas : el mago que solo  podia comunicarse mediante un experto interprete gritaba sus ultimas palabras. “Oh no! Something was wrong!”. En ingles, con inconfundible acento de Brooklin. Noche inolvidable para el estupefacto publico londinense: El gran mago chino que podia vencer a la muerte no la habia vencido… y no era chino.Desastre total.

Este mago ‘chino” y su apabullante final no han sido olvidados y no dejan de inspirar extraños intentos de explicar los hechos. El lector amigo no tiene mas que buscar en you tube Who killed Chung Ling Soo?. Narrado por Boris Karloff en un episodio de su “Boris Karloff presenta”, en la que nos cuenta una vez mas esta increible muerte asegurando que no fue de ningun modo accidental. Accidente fue el veredicto del jurado. Pero quedaron muchas dudas y sospechosos en el camino. Todavia hoy se sigue discutiendo la dudosa muerte de William Robinson, nativo de Brooklyn, Nueva York, quien figura en esta lista con todos los honores. Porque hizo de toda su vida un truco.  Logro hacer desaparecer a William Robinson, ignorado e insignificante, y traer en su lugar al exotico y fascinante Ching Ling Soo, el mago mas famoso del mundo.

La extraña historia comienza en Nueva York a principios del siglo veinte, cuando este pobre Will Robinson no lograba encontrar trabajo. No le faltaba talento, pero carecia por completo de la herramienta fundamental: una buena personalidad escénica. No lograba existir para el publico. No los entusiasmaba, cosechaba bostezos. Un critico cruel comento que Robinson podría hacer tediosa la misma resurrección de Lazaro. Agobiado por las deudas, estaba a punto de darse por vencido y aceptar trabajo de mozo. Solo una vez mas se presento como prestidigitador. Lo rechazaron. La oferta era para americanos, no para chinos. ¡Milagro! Se encendió la lamparita en la cabeza de Mr Robinson: “Creyeron que yo era chino… Esto me da una idea tremenda”

Asi, en Mayo de 1900, un hombre de ojos rutilantes, larga trenza y esplendido Kimono se alojo en el mas elegante hotel de la ciudad bajo el nombre del muy ilustre Chung Ling Soo. Lo acompañaba todo un grupo de saltimbanquis, volatineros, bailarinas chinas y una joven pequeña y delicada llamada Suce Seen ,asistente personal del gran mago. Pero cuyo verdadero nombre era Dot Robinson (esposa de William), tambien nacida en Brooklyn.

Veamos como lo cuenta Fulton Ousler en su articulo para Selecciones del Reader’s Digest de junio de 1947. “El misterio del hombre amarillo”, pag. 73

“Los periodistas que fueron a entrevistarlo hallaron a Chung acuclillado en un nido de almohadones de seda bajo docenas de linternas de piel de pescado que colgaban de multicolores pértigas de bambú. Después de saludar a los visitantes con una lenta reverencia, prorrumpió en grandilocuente discurso que, según tradujo con solemnidad el interprete oficial, era la opinión del maestro sobre la rebelión de los boxers (a partir de entonces solo hablaria de problemas chinos o filosofía oriental). Los periodistas fueron invitados a un banquete con huevos añejos, raíces de lirios, ostras desecadas y demás comidas incomibles para un occidental y caras como ellas solas”

Mientras tanto su agente Ike Rosen sudaba tinta china rogando que toda esta puesta en escena tuviera éxito o quienes iban a tener que correr hasta la Muralla China serian ellos, perseguidos por los acreedores. Todo había costado un dineral. Esa noche, el histórico teatro Alhambra estaba repleto de bote en bote. Ike no dejaba de temblar entre bastidores. Si fracasaban…

Al parecer Buda les fue propicio

“Con paso arrogante avanzo hasta el centro del escenario una nueva y brillante personalidad, un hombre magnifico pintoresco y audaz, llenando todo de atractivo misterio. El publico embelesado veía surgir de sus manos amarillas hermosas flores hasta convertir el escenario en un jardín. Un prodigio tras otro. Y el mas impactante: sacar de un mínimo trocito de papel, tiras y mas tiras de brillantes colores hasta formar una bola enorme que lanzo al aire. La hizo estallar en una lluvia de confeti, mientras de todo aquel torbellino surgía la figura menudita de Suce Seen, que descendia como levìsima mariposa hasta caer en los brazos del gran mago. El teatro se deshacía en vivas y aplausos Entre bastidores, el aliviado Rose podía respirar: por fin ya podia derrumbarse. El éxito fue arrollador. Habia nacido una estrella que seria mundialmente famosa. Un truco perfecto. El torpe e insipido Robinson habia dejado de existir.”

A partir de entonces hasta el dia de su muerte, el falso chino se consagro a cultivar su nueva identidad. Cuidaba obsesivamente su maquillaje. Salia a la calle solo con ropas chinas. Concurría a las playas solo si podía exhibir su cuerpo teñido. Mantenia contraídos los musculos faciales para dar la impresión de pómulos salientes. Recorria el barrio chino tratando de memorizar gestos, movimientos y especialmente palabras (no podia contratar un profesor, claro). Aparecia “leyendo” libros y periódicos en chino. Hasta en su hogar con Dot utilizaba breves palabras chinas. Esto durante los siguientes veinte años. Habia creado un mago chino para consumo de occidentales que nunca habían visto uno salvo en los folletines o en las novelas de Fu Manchu. Es decir un chino al extremo. Mucho mas exótico que los de verdad. Supo ser tan novelesco como el publico exigia. Y pago el duro precio de no dejar de serlo un solo instante.

Es interesante ver como habian cambiado las cosas desde los tiempos de Robert Houdin. Este trataba de “civilizar” su magia para que no desentonara en la Francia moderna. En cambio Robinson se volvía lo mas exotico y novelero posible para un gran publico que buscaba evasión en los pulps y los periodicos dominicales. Cuando el Africa era la de Tarzan y la China la de Fu Manchu,  su exito fue espectacular. Y con el éxito no tardaron en llegar los enemigos.

Quien necesita un mago chino real ?

No sabemos… pero algunos había (no los mas exitosos ni recordados). Uno en especial cosecho bastante éxito y fortuna para despues regresar a su Shangai natal. Se llamaba Ching Ling Foo. Habia sido el modelo seguido por William Robinson en todo. Ropas, peinado, estilo, música de fondo, etc. Casi hasta en el nombre. ¿Despues de todo Ching Ling Foo ya había vuelto a China, correcto? Erróneo. Un dia ,Ching Ling Foo decidió volver a las tablas y comenzar sus presentaciones en Londres, ciudad que no conocia. Solo que también en Londres estaba William Robinson. El chino autentico venia a sorprender, pero la sorpresa se la llevo el

Por todas partes, enormes carteles multicolores anunciaban a Chung Ling Soo El mago heredero de los secretos de la Ciudad Prohibida y el Templo Celestial, bla bla. El chino de verdad pronto estaba que trinaba. ¡Un impostor! ¡Un vulgar impostor. ! Habia comenzado una celebre rivalidad. Ching Ling Foo es todavia uno de los sospechosos mas firmes de lo que pasó. Pero en ese momento no pudo hacer mas que cumplir su contrato. Su presentación era también grandiosa. Vestido solo con un breve taparrabos atravesaba el escenario en veloz carrera, en el centro daba una perfecta vuelta en el aire para caer de pie sosteniendo una enorme bola de cristal llena de agua salida de la nada, en la que nadaban peces de colores. Sin embargo la respuesta de Chung Ling Soo lo fue mas. Saco de la nada un brasero con llamas reales y de la columna de humo salia volando, gracil y delicada, su asistente Suce Seen. Exito aplastante. No importa lo que hiciera el mago real: el impostor lo superaba. El publico estaba de su lado. Los habia conquistado a todos.

PELIGRO WILL ROBINSON!

Decidido a poner las cosas en su lugar de una vez, el chino de verdad lanzo un desafío publico en el Weekly Despatch. “Yo, Ching Ling Foo, ofrezco mil libras para el fondo de leche si Chung Ling Soo puede ejecutar diez de mis trucos o yo no puedo hacer cualquiera de los suyos “

La fecha pactada fue el 7 de Enero de 1905. Sereno y confiado se presento Chung Ling Robinson después de recorrer en triunfo las calles de Londres sobre almohadones de seda carmesi y con dos acróbatas parados sobre las manos que protegían al mago con sombrillas de papel de arroz sostenidas con los dedos de los pies.

JAQUE?

Casi una hora esperaron. Todo el mundo estaba en vilo. De pronto, un muchacho llego jadeando con un mensaje del retador. “Antes de que este desafío se lleve a cabo, tú, Chung Ling Soo, debes probar ante nuestra embajada que eres de pura sangre china “

JAQUE MATE

Rapidamente, el neoyorkino demostró su astucia. Con su mas estentórea carcajada oriental exclamo: “¡Ching Foo ha salido corriendo!  No importa: ¡yo haré sus juegos y los mios y donare yo las mil libras al fondo de leche!”

¡Con que frenético aplauso se premio tan caballeresco gesto del impostor! ¡Y como rieron del autentico que inventaba cosas para no enfrentarlo! El pobre mago real opto por dejar Londres mientras Robinson quedaba en la cumbre de su gloria idolatrado por todos.

¿Venganza china?  Siempre quedo la duda. Algún enviado de Ching Ling Foo bien pudo sabotear el acto causando la muerte al odiado Robinson. Siempre juro vengarse del impostor. No solo por el. Para los chinos muy celosos de su cultura, la farsa de Robinson era imperdonable

¿CELOS MORTALES?

Esta es acaso la sospecha mas firme, enfocada tanto en el articulo de Selecciones  como en el episodio de Boris Karloff. En la cima de su fama y fortuna, Will Robinson pudo haber vivido feliz o al menos tranquilo, pero en todo paraiso aparece la tentacion. Esta vez fue una hermosa joven de USA llamada Stella, que devoraba al mago con sus miradas de admiración siempre en el mismo palco. Hasta que Robinson comenzó a enviarle ramos de rosas. Y una cosa trajo la otra. Intento mantenerlo en secreto pero el affaire fue tenido en cuenta por muchos testigos. Evidentemente su matrimonio con Dot ya se habia desgastado. Entonces aparecio una misteriosa carta anonima en su camarin: “¿Hasta cuando crees que podras seguir engañando impunemente a tu esposa? ¡No olvides que para tu acto de atrapar las balas es ella quien carga las balas!”. Esta carta es citada tanto en el articulo de Selecciones como en el episodio de Boris Karloff. Como sea, Robinson decidio cortar por lo sano: dejaria a su esposa y le propondria matrimonio a Stella

¿DEPRESION SUICIDA?

Harto de temores y angustias, Mr Robinson le propuso formalmente matrimonio a Stella. Inesperadamente ella lo rechazo. “Solo me casare con alguien de mi nación. ¡Con un Yanqui!”

Contentisimo, Will Robinson contesto: “¡Soy un yanqui! ¡Lo probare!”

Volvió vestido y peinado a la occidental, como no lo hacia desde hace veinte años. Pero la desolada Stella no podia disimular su decepcion. ¿Donde estaba el maravilloso hombre del Oriente que ostentaba tanta seguridad y conocimiento? Este era, finalmente, un chanta. No el heredero de los magos de ninguna ciudad prohibida. Un tipo de lo mas vulgar, torpe con sus ropas que no usaba hace mucho. En fin, impedimento para casarse no habia, pero tampoco habia razones. Lo dejo y poco despues se caso con un antiguo novio. Según algunos amigos, este golpe acabo con los deseos de vivir de Chung. Veía que el exito que tanto habia costado era solo para una mascara. Cuando trataba de ser el mismo no tenia el menor atractivo para nadie. Una de las hipotesis es entonces que el mismo Robinson, harto de esa vida y ese esfuerzo inutil, dispuso todo para su suicidio. Tanto el articulo de Selecciones como el episodio de Boris karloff lo creen asi. Termina diciendo Karloff que asesino y victima “compartian un mismo cuerpo” pero esta version se choca con las sorprendidas ultimas palabras del mago que hablaba en ingles por primera vez en veinte años para gritar con angustia que algo habia salido mal.

¿SIMPLE DESCUIDO?

Eso decidio el jurado y esa es la conclusion a que llegaron los investigadores de Scotland Yard. El truco de atrapar las balas que le dio la victoria a Robert Houdin le dio tambien la muerte a muchisimos magos menos habiles o menos afortunados. Es considerada una de las mas peligrosas. La noche de su muerte, Robinson intentaba repetir una version algo diferente del truco de Houdin. Unos cuantos atacantes le disparaban pero no le ocurria nada: el escupia las balas. El truco en este caso es que las balas jamas salen del arma. Un mecanismo que se coloca dentro del caño la mantiene retenida mientras el mago escupe otra. Pero el peligro es enorme: la fuerza y velocidad del disparo va desgastando el mecanismo en cada función. Asi que debe reajustarse cuidadosamente cada vez y sobre todo cambiarlo frecuentemente antes de que se haya debilitado. Si esto no se hace con extremo cuidado, en algun momento la bala fatalmente saldra.  En este caso esta claro el descuido. De quien fue el descuido y si fue o no involuntario ya es otra cuestion y el lector interesado puede encontrar muchas versiones en la red.

Tambien el cine ha tomado a este mago singular. Aparece en la pelicula Prestige. Y tambien en Magic in the moonlight.  No se lo olvida y sigue inspirando extraños intentos de explicar su historia. El mismo fue su truco y de algun modo su objeto a vender. Supo reinventarse como un personaje de la postmodernidad como digamos Michael Jackson en un rubro diferente. Fue un adelantado de la post verdad tal vez. Todo un cuento chino.

Leyendo los Archivos de Grendel

Autor: Matt Wagner (guiones, excepto cuando se indica) y muchos dibujantes.

Titulo original: Grendel Omnibus

Volumen 1: Hunter Rose (2016)

Volumen 2: El legado (2016)

Volumen 3. El Reinado de Orion (2016)

Volumen 4: Prime (2017)

Edita: Planeta, Barcelona

Allá lejos a mediados de la década de 1980 por Buenos Aires, habían aparecido varios números de una extraña serie americana editada por la editorial Comico. El dibujo era muy idiosincrático, casi una versión ágil del estilo que nos mostraba la Cairo, todo de diseño muy ochentoso. Y lo mejor era el personaje, una figura con una máscara distintiva y un arma que resonaba con tonos orientales enfrentándose a vampiros kabuki. Lo interesante era que, al leerla, se respiraba algo mucho más complejo que la típica historia de super héroes, con un personaje femenino que trataba de encontrar a su hijo perdido pero que terminaba cayendo en una espiral de violencia seductora que la llevaba puesta.

Esa fue mi entrada al mundo de Grendel.

De a poco fui armando el puzzle. Y se revelaba mucho más complejo de lo que parecía. Porque Grendel devenía en una multitud de personajes que tomaban el manto cual The Phantom. Pero no necesariamente para traer justicia. Sus motivaciones eran muy diferentes en cada uno. Grendel avanzaba hacia el futuro casi convirtiéndose en una fuerza demoníaca que terminaba cubriendo el mundo. Y no, no hay demonios típicos. Es más complejo. Complejidad de ese mundo regulada y orquestada por su creador, Matt Wagner. Que además jugaba con su narrativa en cada arco argumental y dejaba el trabajo gráfico a creadores absolutamente distintivos.

Por años, leí fragmentadamente la serie. Conseguir todos los números (sobre todos los editados por la desaparecida Comico) era una tarea ímproba. El mapa completo se desdibujaba. Por eso fue una agradable sorpresa cuando Planeta sacó en español los Archivos de Grendel, recuperando en 4 tomos casi todo lo hecho en la serie principal (está una serie secundaria, Grendel Tales, en las que otros creadores juega con el universo establecido por Wagner) de Grendel, en orden cronológico de historias (no en orden de publicación) de los personajes. Tal vez lo más notorio en su ausencia sean los dos team up con Batman, que tienen su importancia en el contexto de la historia general pero sospecho que no están por cuestiones de derechos. Asì que correspondía abalanzarme a leer esto con calma para dar una opinión del balance general. Vayamos uno a uno

El primer volumen corresponde al primer Grendel conocido, Hunter Rose. Originalmente la historia de Rose solo se contaba en una novela ilustrada, Diablo por sus actos, que escribe y dibuja Wagner, la que abre el volumen. Hunter es un brillante rey del crimen, en la estela de Fantomas, Diabolik o Killing. Cruzarse en sus maquinaciones es ganarse la muerte segura. Y tiene un feudo con Argent, una suerte de feroz hombre lobo que trabaja para la policía, al que parece poner una y otra vez en ridículo. Su única debilidad es su hija adoptiva Stacy, que, además es amiga del propio Argent. Ese extraño triángulo termina desembocando en una batalla final en la que muere Grendel, queda parapléjico Argent, todo por las curiosas maquinaciones de la niña. El resto de las historias del volumen son pequeños relatos dibujados por un sinnúmero de dibujantes de estilos bien idiosincráticos, contando pequeñas historias de gente que de una manera u otra se termina cruzando con este primer Grendel (terminando normalmente m y mal) y redondeando al personaje. La historia final del tomo, Contemplad al Diablo,  sin embargo, hace algo que no sé cuánto me entusiasma: decir que, efectivamente Grendel de alguna manera es una decisión de un demonio para aparecer en el mundo. Algo que previamente se había considerado como un posible origen de Grendel-el-concepto (y que se ve en los tomos siguientes) pero que no era seguro. Hacer canónico que algún diablo (o el Diablo) de alguna manera está detrás de Grendel, le saca la fabulosa ambigüedad del concepto. Igual el personaje es innegablemente carismático y es muy entendible que Wagner l oretomara varias veces.

El volumen dos, El Legado, trae las historias de los sucesores de Hunter Rose. En primer lugar, Hija del Diablo (escrita por Diana Schulz – editora de toda la saga y una presencia tan importante en su desarrollo como el propio Wagner- y dibujada por Tim Sale) nos enteramos del terrible destino de Stacy. Tras eso en El legado del Diablo –relato que en términos de publicación era lo que comenzaba con la serie de Comico- la hija de Stacy y biógrafa de Hunter Rose, Christine Spar se enfrentaba a la desaparición de su hijo. La investigación la llevaba a un grupo de kabuki que escondía a un grupo de vampiros (un elemento importante a tener a cuenta en el futuro de Grendel) y, en el proceso de búsqueda y venganza, debía asumir el rol de Grendel. Una Grendel torturada por la venganza y que debía enfrentar a la fama que Rose había conseguido, además de ser acosada por un Argent todavía obsesionado. Y con un final trágico para todos los implicados. Esta tragedia griega tenia los dibujos de los hermanos Pander, con un estilo que grita ochentas en cada peinado, traje y estética, pero que resulta vibrante. Tras eso, Wagner y Bernie Mireault (de una estética feista completamente diferente a la de los Pander) hacían El diablo en el Interior, la trágica vivencia de Bran li Sung, amante de Christine Spar, que vive su transformación en Grendel como una posesión diabólica y termina suicidándose para no volverse él, todo escrito con una narrativa compleja (a veces confusa) donde el monologo interior y el retrato psicológico es prioritario frente a la acción. Finalmente Wagner retoma a Hunter Rose en historias muy similares a las que aparecen en el primer volumen, pero en las que voluntariamente juega con la narración y sus formas.

En el tercer volumen, hay un volantazo magistral para escaparse del callejón sin salida al que parecía quedar atrapada la serie: avanzar hacia el futuro. Si bien los primeros episodios de este tomo son de lo más flojos de la serie en su totalidad, cuando llegamos al siglo XXV nos encontramos con un escenario fascinante: uso Estados Unidos post atómico dominado por un Papado todopoderoso que depende de la televisación de sus actos como modo de dominación. Y con un noble sospechosamente disidente, Orion Assante, preguntándose sobre los extraños planes del papa actual para crear una gigantesca torre que parece ocultar algo. En esa situación volátil solo falta la chispa. Y esa ocurre cuando, en medio de una misa oficiada, aparece un nuevo Grendel (que en la liturgia católica de ese siglo es otro nombre del Diablo) para desafiar y poner en ridículo al Papa. Y es en el recuento de como Orion Assante pasa de ser noble disidente a destructor del papado (que encubre en su jerarquía nada más y nada menos que a los vampiros ue aparecieron en el tomo anterior, liderados por el mismo villano que raptó y asesinó al hijo de Christine Spar en el tomo anterior, y que ahora es el Papa), luego en gobernante de mano de hierro, unificador de todo el planeta como Grendel Khan y creador de un nuevo sistema sociopolítico a través de los clanes Grendel (algo así como casas samuráis) que la serie alcanza su nivel más alto. Política ficción de la mejor, con innumerables argumentos, facciones con objetivos diferentes y rosqueos permanentes para sostener el poder, Wagner deja todo en la cancha, creando un sistema sociopolítico único, fascinante y complejo.

El cuarto y último volumen, el Legado, tiene como protagonista principal a Grendel Prime, el paradigma del guerrero Grendel, el Grendel ideal soñado por Orion. Dedicado, leal e incorruptible. Y simplemente monstruoso en su inhumanidad. Él es clave para que el heredero de Orion, Jupiter, evite ser asesinado por su madrastra, la regente y se convierta en el nuevo Khan, para después desaparecer una vez cumplida su misión. Aunque, tal vez, mejor aún esté en la novela ilustrada que sigue,…. , escrita por Greg Rucka, donde tenemos a Susan, antigua Grendel desilusionada por el abuso del poder de los clanes, hace de su vida la búsqueda de Grendel Prime y, al encontrarlo, se debe hacer cargo que el ideal de Grendel no siempre es un ideal humano. En serio, si esta novela estuviera ambientada en el universo Star Wars, sería una gran exploración de los Sith sin que fueran “esos malos y bla bla bla”. Finalmente el tomo cierra con la búsqueda que Grendel Prime hace del cráneo de Hunter Rose como herramienta para tratar de parar la decadencia que el ideal Grendel trae al imperio de orion.

En síntesis, Grendel es una lectura compleja, variada, bastante inclasificable en términos de género pero fascinante. Si tienen la posibilidad de leer estos volúmenes, se los recomiendo muchísimo. Valen la pena en cantidad.

Una lectura a Gallegher de Henry Kuttner

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La narrativa de Henry Kuttner siempre estuvo en las lindes de dos grandes corrientes de la literatura fantástica norteamericana, por un lado la de los maestros de Weird Tales, encabezada por los tres mosqueteros del espanto H. P. Lovecraft, Robert E. Howard y Clark A. Smith, donde Kuttner debutó y se formó literariamente; y la otra fue la de los escritores que se descollaron en revistas como Fantasy and Science fiction, Astounding o Unkwnon, donde se lucirían leyendas literarias como Fredric Brown, Leigh Brackett, Fritz Leiber, Ray Bradbury (a quien Kuttner le escribió el final de su primer cuento The candle, publicado en 1942 en la revista Weird Tales) o Richard Mathenson. Éste último siempre señaló la influencia de Kuttner en su trabajo, basta pensar que una de sus novelas más famosas (The incredible shrinking man, 1956) fue claramente inspirada por la novela corta de Kuttner, Doctor Cyclops, publicada en 1940 en la revista pulp Thrilling Wonder Stories y llevada al cine el mismo año por          Ernest B. Schoedsack, bajo la producción de Merian C. Cooper.

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Kuttner fue un caso paradigmático en la literatura fantástica norteamericana de mediados del siglo XX. Un escritor que escribió, en un período reducido de tiempo (ya que la muerte lo sorprendería en sus tempranos cuarenta y dos años), un volumen de obra cuantioso, con una calidad,  casi siempre, rayana en la genialidad. Al igual que en Fredric Brown, en Kuttner esa genialidad parecía ser natural, sin afectaciones, como una especie de don ofrendado por algún demiurgo moorckoniano, algo pasado de copas.

Entre sus logros literarios están sus novelas de ciencia ficción, en las que trata con infinita destreza el tema de las mutaciones; en Elak de la Atlántida ensaya con muy buena fortuna el género de Espada y Brujería y el de la Fantasía oscura en The dark world, novela que maneja, con un pulso maestro, la doble personalidad del protagonista.

En 1940, Kuttner contrajo matrimonio con C. L. Moore. Con ella formaría una fusión simbiótica (una especie de “Gestalt Kuttner-Moore”) en el campo literario y juntos darían a luz textos extraordinarios que aun no han sido lo suficientemente estimados. Basta recordar la novela en clave paródica Beyond Earth’s Gates (1949) que iba a la saga de lo que se escribía en Unknow y que sentaría las bases de un estilo que luego frecuentarían autores de la talla de Terry Pratchet, Piers Anthony o Jonathan Carroll.henry_kuttner_relatos

Jorge L. Borges sostenía que los trabajos en colaboración, cuando eran firmados por ambos autores, siempre generaban en el lector la necesidad de descubrir quién escribió tal párrafo o qué autor era superior. Todo esto redundaba en una apreciación negativa del libro. Borges lo ejemplificaba con los textos escritos por la dupla Stevenson-Osbourne, que a veces prefería a los que había escrito el propio Stevenson en solitario. Sostenía que la prosa equilibrada de Osbourne perfeccionaba a Stevenson y que, sin embargo, esto no había sido notado por la crítica literaria, porque siempre se detuvieron en los aspectos individuales de cada autor. El simbionte Kuttner-Moore fue más allá, bajo seudónimos como Lewis Padget o Lawrence O’Donnell alcanzaron una cuota tan alta de perfección en lo que a colaboración literaria se refiere que es imposible determinar qué página o párrafo pertenece a Kuttner y cuál otro a Moore. Según cuentan, se turnaban frente a la máquina de escribir en la escritura de una novela o cuento tomando la posta en cualquier párrafo o, incluso, continuando una oración inconclusa que el otro acababa de escribir. Este poder camaleónico terminó por afectar la gloria que Kuttner y Moore merecían. Amigos cercanos al escritor, siempre le achacaron a Kuttner un exceso de modestia al camuflar su nombre en diversidad de seudónimos, lo que a la larga le jugó en contra, ya que el grueso del público lector fue incapaz de conectar ese abanico de nombres rimbombantes con el del autor californiano. Pasaron décadas de lentas reediciones para que la fama de Kuttner se afianzara en el fandom literario de ciencia ficción y fantasía, lo que sumado al reconocimiento de sus pares y discípulos literarios permitieron consagrar al autor de Gallagher como un maestro indiscutido en el campo de la ficción literaria.GALLA-3

Gallegher está entre las obras más memorables de Henry Kuttner y, según confiesa la propia C. L. Moore en la introducción que realizó para el libro Robots have no tails (que reunía por primera vez los cuentos publicados entre 1943 y 1948 en la revista Astounding), el mérito de los relatos se debía enteramente a Kuttner ya que ella, en este caso, se limitó a oficiar solo de lectora. Lamentablemente no se puede saber si el cariño que Moore sentía por su esposo la inspiró a otorgarle todo el mérito de la creación y redacción de Gallegher a Kuttner o si, en cambio, nos dijo la verdad. No es un dato menor que tras la muerte de Kuttner, Catherine Moore prácticamente dejó de escribir y se limitó a ser una albacea de su obra y la de su marido.

El protagonista de los relatos, Galloway Gallegher (Kuttner había olvidado el nombre del autor entre el segundo y tercer relato, llamándolo Galloway en vez de Gallegher, lo que solucionó en la cuarta historia usando los dos nombres, uno de ellos como apellido) es un científico alcohólico cuyo genio relumbra cuando aflora a la superficie su subconsciente. Este estado de cosas tiene el latiguillo cómico de que al despertar de su resaca, el científico se encuentra con un invento maravilloso e incomprensible que, por regla general, complica su existencia hasta que logra elucubrar cuál es la función práctica del objeto que creó en estado de gracia. También por regla general debe volver a emborracharse para responder al enigma. Los cinco cuentos que conforman el volumen recorren algunos de los clichés más hermosos del género de ciencia ficción, hay viajes y paradojas temporales, visitas de seres extraterrestres del futuro, encarnados por unos conejitos símil peluche que pretenden dominar el mundo, dimensiones paralelas y un androide con cuerpo transparente que pasa su tiempo contemplándose al espejo, por lo que el inventor lo apoda “Narciso”.

En conjunto, Los robots no tienen cola, como se llamó originalmente la primera edición de esta antología de cuentos (que publicó Gnome Press en 1952), es un libro extraordinario que retrata la edad de oro de un género que hoy parece haber perdido para siempre esa sensación de maravilla.robot

La edición en castellano pertenece de la editorial Proyecto F, dentro de su “Colección Ficciones”. El empaque del libro es de excelencia y no se le puede achacar nada. La edición respeta las ilustraciones originales y la traducción es muy correcta y cuidada . Lo curioso de esta edición es que solo fue de 55 ejemplares numerados (a mí me tocó en suerte el número 24). Este tipo de capricho es posible hoy porque la impresión por demanda se ha abaratado muchísimo y los aficionados encontraron la forma de satisfacer sus sueños de llevar al castellano muchos libros de autores cuyo momento de gloria quedó en el pasado, aunque su calidad permanece incólume. Estos escritores ya no encuentran espacio dentro del catálogo de las editoriales de renombre. La ambición monetaria de estas corporaciones impersonales ha excluido de sus proyectos los llamados nichos para entendidos. Por lo que el fandom ha salido, una vez más, al rescate de la memoria y de la calidad literaria. El mayor logro de este grupo de especialistas de Proyecto F fue haber reimpreso, en bellísimas ediciones facsimilares, los 45 números de la mítica revista mexicana Los cuentos fantásticos, un logro que no ha tenido el eco que merece en los sitios especializados, tal vez por el difícil acceso que a veces tienen estas tiradas pequeñas.