Leyendo los Archivos de Grendel

Autor: Matt Wagner (guiones, excepto cuando se indica) y muchos dibujantes.

Titulo original: Grendel Omnibus

Volumen 1: Hunter Rose (2016)

Volumen 2: El legado (2016)

Volumen 3. El Reinado de Orion (2016)

Volumen 4: Prime (2017)

Edita: Planeta, Barcelona

Allá lejos a mediados de la década de 1980 por Buenos Aires, habían aparecido varios números de una extraña serie americana editada por la editorial Comico. El dibujo era muy idiosincrático, casi una versión ágil del estilo que nos mostraba la Cairo, todo de diseño muy ochentoso. Y lo mejor era el personaje, una figura con una máscara distintiva y un arma que resonaba con tonos orientales enfrentándose a vampiros kabuki. Lo interesante era que, al leerla, se respiraba algo mucho más complejo que la típica historia de super héroes, con un personaje femenino que trataba de encontrar a su hijo perdido pero que terminaba cayendo en una espiral de violencia seductora que la llevaba puesta.

Esa fue mi entrada al mundo de Grendel.

De a poco fui armando el puzzle. Y se revelaba mucho más complejo de lo que parecía. Porque Grendel devenía en una multitud de personajes que tomaban el manto cual The Phantom. Pero no necesariamente para traer justicia. Sus motivaciones eran muy diferentes en cada uno. Grendel avanzaba hacia el futuro casi convirtiéndose en una fuerza demoníaca que terminaba cubriendo el mundo. Y no, no hay demonios típicos. Es más complejo. Complejidad de ese mundo regulada y orquestada por su creador, Matt Wagner. Que además jugaba con su narrativa en cada arco argumental y dejaba el trabajo gráfico a creadores absolutamente distintivos.

Por años, leí fragmentadamente la serie. Conseguir todos los números (sobre todos los editados por la desaparecida Comico) era una tarea ímproba. El mapa completo se desdibujaba. Por eso fue una agradable sorpresa cuando Planeta sacó en español los Archivos de Grendel, recuperando en 4 tomos casi todo lo hecho en la serie principal (está una serie secundaria, Grendel Tales, en las que otros creadores juega con el universo establecido por Wagner) de Grendel, en orden cronológico de historias (no en orden de publicación) de los personajes. Tal vez lo más notorio en su ausencia sean los dos team up con Batman, que tienen su importancia en el contexto de la historia general pero sospecho que no están por cuestiones de derechos. Asì que correspondía abalanzarme a leer esto con calma para dar una opinión del balance general. Vayamos uno a uno

El primer volumen corresponde al primer Grendel conocido, Hunter Rose. Originalmente la historia de Rose solo se contaba en una novela ilustrada, Diablo por sus actos, que escribe y dibuja Wagner, la que abre el volumen. Hunter es un brillante rey del crimen, en la estela de Fantomas, Diabolik o Killing. Cruzarse en sus maquinaciones es ganarse la muerte segura. Y tiene un feudo con Argent, una suerte de feroz hombre lobo que trabaja para la policía, al que parece poner una y otra vez en ridículo. Su única debilidad es su hija adoptiva Stacy, que, además es amiga del propio Argent. Ese extraño triángulo termina desembocando en una batalla final en la que muere Grendel, queda parapléjico Argent, todo por las curiosas maquinaciones de la niña. El resto de las historias del volumen son pequeños relatos dibujados por un sinnúmero de dibujantes de estilos bien idiosincráticos, contando pequeñas historias de gente que de una manera u otra se termina cruzando con este primer Grendel (terminando normalmente m y mal) y redondeando al personaje. La historia final del tomo, Contemplad al Diablo,  sin embargo, hace algo que no sé cuánto me entusiasma: decir que, efectivamente Grendel de alguna manera es una decisión de un demonio para aparecer en el mundo. Algo que previamente se había considerado como un posible origen de Grendel-el-concepto (y que se ve en los tomos siguientes) pero que no era seguro. Hacer canónico que algún diablo (o el Diablo) de alguna manera está detrás de Grendel, le saca la fabulosa ambigüedad del concepto. Igual el personaje es innegablemente carismático y es muy entendible que Wagner l oretomara varias veces.

El volumen dos, El Legado, trae las historias de los sucesores de Hunter Rose. En primer lugar, Hija del Diablo (escrita por Diana Schulz – editora de toda la saga y una presencia tan importante en su desarrollo como el propio Wagner- y dibujada por Tim Sale) nos enteramos del terrible destino de Stacy. Tras eso en El legado del Diablo –relato que en términos de publicación era lo que comenzaba con la serie de Comico- la hija de Stacy y biógrafa de Hunter Rose, Christine Spar se enfrentaba a la desaparición de su hijo. La investigación la llevaba a un grupo de kabuki que escondía a un grupo de vampiros (un elemento importante a tener a cuenta en el futuro de Grendel) y, en el proceso de búsqueda y venganza, debía asumir el rol de Grendel. Una Grendel torturada por la venganza y que debía enfrentar a la fama que Rose había conseguido, además de ser acosada por un Argent todavía obsesionado. Y con un final trágico para todos los implicados. Esta tragedia griega tenia los dibujos de los hermanos Pander, con un estilo que grita ochentas en cada peinado, traje y estética, pero que resulta vibrante. Tras eso, Wagner y Bernie Mireault (de una estética feista completamente diferente a la de los Pander) hacían El diablo en el Interior, la trágica vivencia de Bran li Sung, amante de Christine Spar, que vive su transformación en Grendel como una posesión diabólica y termina suicidándose para no volverse él, todo escrito con una narrativa compleja (a veces confusa) donde el monologo interior y el retrato psicológico es prioritario frente a la acción. Finalmente Wagner retoma a Hunter Rose en historias muy similares a las que aparecen en el primer volumen, pero en las que voluntariamente juega con la narración y sus formas.

En el tercer volumen, hay un volantazo magistral para escaparse del callejón sin salida al que parecía quedar atrapada la serie: avanzar hacia el futuro. Si bien los primeros episodios de este tomo son de lo más flojos de la serie en su totalidad, cuando llegamos al siglo XXV nos encontramos con un escenario fascinante: uso Estados Unidos post atómico dominado por un Papado todopoderoso que depende de la televisación de sus actos como modo de dominación. Y con un noble sospechosamente disidente, Orion Assante, preguntándose sobre los extraños planes del papa actual para crear una gigantesca torre que parece ocultar algo. En esa situación volátil solo falta la chispa. Y esa ocurre cuando, en medio de una misa oficiada, aparece un nuevo Grendel (que en la liturgia católica de ese siglo es otro nombre del Diablo) para desafiar y poner en ridículo al Papa. Y es en el recuento de como Orion Assante pasa de ser noble disidente a destructor del papado (que encubre en su jerarquía nada más y nada menos que a los vampiros ue aparecieron en el tomo anterior, liderados por el mismo villano que raptó y asesinó al hijo de Christine Spar en el tomo anterior, y que ahora es el Papa), luego en gobernante de mano de hierro, unificador de todo el planeta como Grendel Khan y creador de un nuevo sistema sociopolítico a través de los clanes Grendel (algo así como casas samuráis) que la serie alcanza su nivel más alto. Política ficción de la mejor, con innumerables argumentos, facciones con objetivos diferentes y rosqueos permanentes para sostener el poder, Wagner deja todo en la cancha, creando un sistema sociopolítico único, fascinante y complejo.

El cuarto y último volumen, el Legado, tiene como protagonista principal a Grendel Prime, el paradigma del guerrero Grendel, el Grendel ideal soñado por Orion. Dedicado, leal e incorruptible. Y simplemente monstruoso en su inhumanidad. Él es clave para que el heredero de Orion, Jupiter, evite ser asesinado por su madrastra, la regente y se convierta en el nuevo Khan, para después desaparecer una vez cumplida su misión. Aunque, tal vez, mejor aún esté en la novela ilustrada que sigue,…. , escrita por Greg Rucka, donde tenemos a Susan, antigua Grendel desilusionada por el abuso del poder de los clanes, hace de su vida la búsqueda de Grendel Prime y, al encontrarlo, se debe hacer cargo que el ideal de Grendel no siempre es un ideal humano. En serio, si esta novela estuviera ambientada en el universo Star Wars, sería una gran exploración de los Sith sin que fueran “esos malos y bla bla bla”. Finalmente el tomo cierra con la búsqueda que Grendel Prime hace del cráneo de Hunter Rose como herramienta para tratar de parar la decadencia que el ideal Grendel trae al imperio de orion.

En síntesis, Grendel es una lectura compleja, variada, bastante inclasificable en términos de género pero fascinante. Si tienen la posibilidad de leer estos volúmenes, se los recomiendo muchísimo. Valen la pena en cantidad.

Anuncios

Una lectura a Gallegher de Henry Kuttner

GALLA-2

La narrativa de Henry Kuttner siempre estuvo en las lindes de dos grandes corrientes de la literatura fantástica norteamericana, por un lado la de los maestros de Weird Tales, encabezada por los tres mosqueteros del espanto H. P. Lovecraft, Robert E. Howard y Clark A. Smith, donde Kuttner debutó y se formó literariamente; y la otra fue la de los escritores que se descollaron en revistas como Fantasy and Science fiction, Astounding o Unkwnon, donde se lucirían leyendas literarias como Fredric Brown, Leigh Brackett, Fritz Leiber, Ray Bradbury (a quien Kuttner le escribió el final de su primer cuento The candle, publicado en 1942 en la revista Weird Tales) o Richard Mathenson. Éste último siempre señaló la influencia de Kuttner en su trabajo, basta pensar que una de sus novelas más famosas (The incredible shrinking man, 1956) fue claramente inspirada por la novela corta de Kuttner, Doctor Cyclops, publicada en 1940 en la revista pulp Thrilling Wonder Stories y llevada al cine el mismo año por          Ernest B. Schoedsack, bajo la producción de Merian C. Cooper.

GALLA-1

Kuttner fue un caso paradigmático en la literatura fantástica norteamericana de mediados del siglo XX. Un escritor que escribió, en un período reducido de tiempo (ya que la muerte lo sorprendería en sus tempranos cuarenta y dos años), un volumen de obra cuantioso, con una calidad,  casi siempre, rayana en la genialidad. Al igual que en Fredric Brown, en Kuttner esa genialidad parecía ser natural, sin afectaciones, como una especie de don ofrendado por algún demiurgo moorckoniano, algo pasado de copas.

Entre sus logros literarios están sus novelas de ciencia ficción, en las que trata con infinita destreza el tema de las mutaciones; en Elak de la Atlántida ensaya con muy buena fortuna el género de Espada y Brujería y el de la Fantasía oscura en The dark world, novela que maneja, con un pulso maestro, la doble personalidad del protagonista.

En 1940, Kuttner contrajo matrimonio con C. L. Moore. Con ella formaría una fusión simbiótica (una especie de “Gestalt Kuttner-Moore”) en el campo literario y juntos darían a luz textos extraordinarios que aun no han sido lo suficientemente estimados. Basta recordar la novela en clave paródica Beyond Earth’s Gates (1949) que iba a la saga de lo que se escribía en Unknow y que sentaría las bases de un estilo que luego frecuentarían autores de la talla de Terry Pratchet, Piers Anthony o Jonathan Carroll.henry_kuttner_relatos

Jorge L. Borges sostenía que los trabajos en colaboración, cuando eran firmados por ambos autores, siempre generaban en el lector la necesidad de descubrir quién escribió tal párrafo o qué autor era superior. Todo esto redundaba en una apreciación negativa del libro. Borges lo ejemplificaba con los textos escritos por la dupla Stevenson-Osbourne, que a veces prefería a los que había escrito el propio Stevenson en solitario. Sostenía que la prosa equilibrada de Osbourne perfeccionaba a Stevenson y que, sin embargo, esto no había sido notado por la crítica literaria, porque siempre se detuvieron en los aspectos individuales de cada autor. El simbionte Kuttner-Moore fue más allá, bajo seudónimos como Lewis Padget o Lawrence O’Donnell alcanzaron una cuota tan alta de perfección en lo que a colaboración literaria se refiere que es imposible determinar qué página o párrafo pertenece a Kuttner y cuál otro a Moore. Según cuentan, se turnaban frente a la máquina de escribir en la escritura de una novela o cuento tomando la posta en cualquier párrafo o, incluso, continuando una oración inconclusa que el otro acababa de escribir. Este poder camaleónico terminó por afectar la gloria que Kuttner y Moore merecían. Amigos cercanos al escritor, siempre le achacaron a Kuttner un exceso de modestia al camuflar su nombre en diversidad de seudónimos, lo que a la larga le jugó en contra, ya que el grueso del público lector fue incapaz de conectar ese abanico de nombres rimbombantes con el del autor californiano. Pasaron décadas de lentas reediciones para que la fama de Kuttner se afianzara en el fandom literario de ciencia ficción y fantasía, lo que sumado al reconocimiento de sus pares y discípulos literarios permitieron consagrar al autor de Gallagher como un maestro indiscutido en el campo de la ficción literaria.GALLA-3

Gallegher está entre las obras más memorables de Henry Kuttner y, según confiesa la propia C. L. Moore en la introducción que realizó para el libro Robots have no tails (que reunía por primera vez los cuentos publicados entre 1943 y 1948 en la revista Astounding), el mérito de los relatos se debía enteramente a Kuttner ya que ella, en este caso, se limitó a oficiar solo de lectora. Lamentablemente no se puede saber si el cariño que Moore sentía por su esposo la inspiró a otorgarle todo el mérito de la creación y redacción de Gallegher a Kuttner o si, en cambio, nos dijo la verdad. No es un dato menor que tras la muerte de Kuttner, Catherine Moore prácticamente dejó de escribir y se limitó a ser una albacea de su obra y la de su marido.

El protagonista de los relatos, Galloway Gallegher (Kuttner había olvidado el nombre del autor entre el segundo y tercer relato, llamándolo Galloway en vez de Gallegher, lo que solucionó en la cuarta historia usando los dos nombres, uno de ellos como apellido) es un científico alcohólico cuyo genio relumbra cuando aflora a la superficie su subconsciente. Este estado de cosas tiene el latiguillo cómico de que al despertar de su resaca, el científico se encuentra con un invento maravilloso e incomprensible que, por regla general, complica su existencia hasta que logra elucubrar cuál es la función práctica del objeto que creó en estado de gracia. También por regla general debe volver a emborracharse para responder al enigma. Los cinco cuentos que conforman el volumen recorren algunos de los clichés más hermosos del género de ciencia ficción, hay viajes y paradojas temporales, visitas de seres extraterrestres del futuro, encarnados por unos conejitos símil peluche que pretenden dominar el mundo, dimensiones paralelas y un androide con cuerpo transparente que pasa su tiempo contemplándose al espejo, por lo que el inventor lo apoda “Narciso”.

En conjunto, Los robots no tienen cola, como se llamó originalmente la primera edición de esta antología de cuentos (que publicó Gnome Press en 1952), es un libro extraordinario que retrata la edad de oro de un género que hoy parece haber perdido para siempre esa sensación de maravilla.robot

La edición en castellano pertenece de la editorial Proyecto F, dentro de su “Colección Ficciones”. El empaque del libro es de excelencia y no se le puede achacar nada. La edición respeta las ilustraciones originales y la traducción es muy correcta y cuidada . Lo curioso de esta edición es que solo fue de 55 ejemplares numerados (a mí me tocó en suerte el número 24). Este tipo de capricho es posible hoy porque la impresión por demanda se ha abaratado muchísimo y los aficionados encontraron la forma de satisfacer sus sueños de llevar al castellano muchos libros de autores cuyo momento de gloria quedó en el pasado, aunque su calidad permanece incólume. Estos escritores ya no encuentran espacio dentro del catálogo de las editoriales de renombre. La ambición monetaria de estas corporaciones impersonales ha excluido de sus proyectos los llamados nichos para entendidos. Por lo que el fandom ha salido, una vez más, al rescate de la memoria y de la calidad literaria. El mayor logro de este grupo de especialistas de Proyecto F fue haber reimpreso, en bellísimas ediciones facsimilares, los 45 números de la mítica revista mexicana Los cuentos fantásticos, un logro que no ha tenido el eco que merece en los sitios especializados, tal vez por el difícil acceso que a veces tienen estas tiradas pequeñas.

 

 

Los saqueadores (The ravagers, 1964)

Autor: Donald Hamilton

Serie: Matt Helm nº 8

Edita: Albon Internacional , Medellin / Zig zag, Santiago, 1967

Hay un colega de Helm muerto en una habitación de hotel, desfigurado con ácido. Está la esposa de un científico americano llevando a su hija y un paquete de documentos científicos por el Canadá. Documentos falsos que la inteligencia yanqui quiere que llegue a toda costa a manos de los rusos. Y por eso, Helm deberá no detener, sino ayudar en su fuga a la mujer. Todo esto sin darse a conocer y enfrentándose a las otras agencias de inteligencia americanas, que no saben sobre la operación y buscan detenerla a toda costa. Si a eso le agregamos que, al final, hay una revelación que cambia todo el juego de manera inesperada (aunque para nada forzada), tenemos otra de esas maravillosas novelas sobre este despiadado super espía.

Lo he dicho ya antes (y si no me creen, bajen el Especial Super Espias y ahí lo verán) pero las novelas de Helm son infinitamente mejor que las de James Bond, tanto en estilo como en construcción narrativa. Y esta novela confirma mi aserción: la historia es absolutamente atrapante, Helm es un tipo capaz de matar sin mucho problema e nombre del deber, de una amoralidad tristona que desemboca en un cinismo a toda prueba. Algo que le sirve perfectamente en un mundo lleno de agentes dobles, triples y cuàdruples. Todos tienen grises en sus historias. Todos traicionan y son traicionados. Y solo el muy astuto y muy desconfiado sobrevive.

Lo mejor es que, en una trama con más vueltas que el circuito de Monaco de la Formula 1, Hamilton nunca nos confunde. Incluso con personajes que s dan vuelta continuamente, uno puede seguir la historia. Y comprender el por qué de esos cambios. Incluso la revelación del final es inesperada pero a la vez muy lógica. Hamilton lo logra con una prosa seca, absolutamente deudora de tipos como Mickey Spilllane y Chandler y con un manejo de la trama muy bien planificada.

Recomiendo la lectura de esta novela… o de cualquier otra de este agente sueco-americano. Vale la pena.

Historias de magos reales…que parecen de ficcion (1)

El mago de galera que evito una guerra…

Robert Houdin – Blois, Francia, 1804

Sería una historia perfecta para Mandrake o cualquiera de sus imitadores. O una novela pulp cuando no había corrección política (ya veremos porque) pero la aventura de Robert Houdin es histórica y puede rastrearse ampliamente por toda la red. Por esta razon comienzan con él estas historias de magos.

Pero además lo merece por muchas otras razones, como haber sido el primero en brindar el “modelo” de los magos actuales. Sus méritos y creaciones curiosas son tantas que es muy difícil sintetizar su biografía. El será el primero en una serie de magos increíbles. El más sorprendente quedará para el final y no van a poder creer lo que lean.

Hoy siguen dejándonos estupefactos, no tanto por sus trucos (que en la actualidad parecerían algo muy común) sino por sus historias de vida, que parecen obra de un guionista excelente.

Esta serie tomara magos que efectivamente realizaban trucos y se presentaban como profesionales. Dejaremos para otra vez los Mandrakes de ficción y aquellos que decían tener poderes sobrenaturales, como por ejemplo Cagliostro o el conde de Saint-Germain… o Jose Lopez Rega, otro más de esta calaña.

ROBERT HOUDIN (no Houdini, que queda para otro dia)

Hoy recordaremos a Robert Houdin, tan celebre en su tiempo que el famoso escapista estadounidense Erich Weiss decidió renombrarse “Houdini” llevado por su admiración a esta figura entonces inmensa y hoy –paradójicamente- menos recordada que su discípulo (muchísimas veces al escribir Houdin los chicos creen que es Houdini mal escrito) Todos recuerdan a Houdini,no tantos a Houdin.

SIN SOMBRERO CUCURUCHO NI ESTRELLITAS

Asi se presentó Robert Houdin desde su primera aparición en público, vistiendo elegante frac, galera y bastón. Hoy este es el disfraz oficial de mago, pero entonces esto fue una revolución absoluta. Tengamos en cuenta que había un publico acostumbrado a ver magos que, o bien eran charlatanes de feria, o bien pertenecían a alguna corte real, casi como un “freak” más entre bufones y enanos para diversión del rey. Estos últimos solían vestir con el clásico bonete cucurucho de los cuentos de hadas o túnica plagada de estrellas, usando una varita mágica y dejando siempre la sospecha de poseer poderes sobrenaturales, o incluso de pactos diabólicos. Muchos posters de magos “vintage” muestran esta herencia plenamente gótica con esqueletos o demonios revoloteando alrededor. En esa época era todavía posible que un mago debiera mostrar sus trucos a las autoridades para no ser acusada de practicar la hechicería y condenado por ello.

Cuando Robert Houdin se presentó con el correcto traje de un caballero de la epoca, la última moda de entonces (para clase media y alta, claro) dejó asentado que era un profesional y un caballero como todos los que concurrían a la sala, sin la más remota conexión con lo sobrenatural, sino con conocimientos de química, física, ciencias naturales y, sobre todo, con habilidad e ingenio.

LA CIENCIA ES LA NUEVA MAGIA

No en vano Houdin provenía de una familia de magníficos relojeros. Su afición por la mecánica y los autómatas lo llevo a construir aparatos sorprendentes. Comenzó ganando una fortuna con un reloj despertador, antepasado de los nuestros pero que, además de sonar el timbre, prendía una pequeña llama que permitía encender una vela. Así, con la luz encendida, el despertado no seguia remoloneando. También invento un aparato cuenta kilómetros utilizado por los coches de caballos (le preocupaba la exactitud del recorrido) que en el siglo veinte sería la base del utilizado por los taxis actuales. Claramente su” magia” era la incipiente tecnología, todo lo que puede lograr la razon, en una sociedad que soñaba el futuro con Julio Verne.

Así mismo utilizaba el conocimiento en su propia casa, que fue la primera electrificada en Europa, o en el escenario, presentando muñecos mecánicos que arrancaban aplausos por sus increíbles actos (se conservan algunos en su casa-museo en la ciudad de Blois, que todavía funcionan a la perfección). Su función, con tantos mecanismos automáticos, se basaba más que nada en la técnica.

Cuando se piensa en las dificultades que en pleno siglo veinte le causaron los muñecos mecánicos a Gerry Anderson para hacerles mover los labios y poco más, se aprecia la genialidad de este hombre que presentaba cocineros mecánicos que cocinaban ante el público lo que el espectador hubiera pedido o de naranjos que se cubrían primero de hojas, luego de flores y finalmente de naranjas que podían ser comidas (como las tortas de los cocineros autómatas). Su obra maestra era un trapecista que podía hacer todo tipo de piruetas, colgarse del trapecio sin manos y hasta inclinarse para saludar al público. Antonio Diavolo se llamaba el pequeño acróbata, hoy guardado en la casa museo de Blois.

Sus mejores trucos recordaban descubrimientos de ultimísima novedad para la ciencia de la época, como la “suspensión etérea”, homenaje a la novísima ciencia de la anestesiología. Se basaba su famosísima escenificación en que un niño quedaba suspendido en el aire, solo sostenido con una pequeña vara. Truco hoy repetido hasta el aburrimiento, pero capaz de hacer saltar de la butaca a las asustadas madres de familia que lo presenciaban entonces. La explicación del mago estaba en que el éter producía ese estado de ingravidez en el pequeño (la más de las veces el niño flotante era su propio hijo que actuaba frecuentemente como ayudante) permitiéndole flotar como un globo.

Esto no era exacto. El chico no aspiraba éter sino que sus asistentes echaban un poco por detrás de los cortinados para que el público sintiera a el olor y se impresionara. En esto usaba truco, pero recordaba a los espectadores lo que se estaba haciendo con este nuevo descubrimiento. De hecho, sus biógrafos lo consideran sobre todo un inventor y un investigador, autor de muchos libros sobre los trucos de escena pero también sobre la electricidad que estaba dando sus primeros pasos. Sus trabajos sobre el arco voltaico y el perfeccionamiento de las lámparas eléctricas todavía se consideran dignos de un verdadero genio.

Para sus descendientes, la fama ganada como mago reduce demasiado a este hombre, no alcanza para describir su talento. Siempre basado en lo racional, como lo describe uno de sus descendientes:

“Era el perfecto “Honete homme”, el ideal de Francia en ese momento. Inteligente, culto, correcto, equilibrado, elegante, con un gran sentido del humor. Un hombre civilizado muy orgulloso de la civilización a la que pertenecía y de los conocimientos que había adquirido y perfeccionado. Nada de supersticiones.”

En este último tema Houdini, el escapista, no solo compartía la profesión o arte de la magia con Houdin sino tambien el punto de vista -la ideologia digamos- combatiendo con toda la furia a los espiritistas y charlatanes que pululaban en la época, mostrando al mundo sus trucos y escribiendo libros sobre el tema. Houdini era –paradójicamente- tan racionalista que rompió una amistad de años con sir Arthur Conan Doyle cuando este se volvió defensor de lo sobrenatural. Houdini siempre aseguro que no había nada de sobrenatural en sus logros solo esfuerzo e inteligencia. Lo mismo decía Robert Houdin, quien toda su vida insistió en que lograba sus trucos de esta manera y que en lo demás era un hombre como todos. Su escenario se alejaba de cortinados oscuros y rondas de esqueletos para mostrar una salita bien amueblada, como si el público estuviera visitando una casa totalmente normal.

Claro que todo esto lo llevo a algo no tan normal como ser reclutado para ayudar a su país a sofocar una peligrosa rebelión en Argelia…

EL MOMENTO MAS “PULP”

No es nada extraño (veremos varios casos) que un artista muy capaz en lo suyo acabe reclutado por su gobierno para tareas de espionaje u otras afines. Los magos no son la excepción y menos uno tan extraordinario como Houdin.

Las autoridades coloniales francesas se enfrentaban a la rebelión de los argelinos liderados por los “marabus” que tenían a los nativos engañados con trucos que atribuían a sus poderes sobrenaturales. Tuvieron la genial idea de solicitarle a Houdin que pusiera manos en el asunto, demostrando que sus poderes (los de la Francia colonialista) podían ser superiores a los de los “marabus” nativos, desprestigiando a los magos locales y así poder pacificar la región antes de que estallara la revuelta.

NO MUY POLITICAMENTE CORRECTO

Houdin acepto, muy orgulloso de servir a su país. Claro que hoy en día lo veríamos de otra manera: después de todo, el mago estaba ayudando a que Francia continuara colonizando un país que, finalmente le pertenecía a los “marabus”. Pero en ese contexto, seguro que Houdin pensaba como muchos otros que era deber del hombre blanco y racional guiar a esos pueblos atrasados y supersticiosos.

Y Houdin les demostró sus poderes. Comenzando por utilizar su truco del imán: un cofre que podía ser levantado fácilmente por un niño se volvía tan pesado que ni varios hombres muy fuertes podían levantarlo. El truco del imán, fruto de la técnica de Occidente dejo muy preocupados a los nativos: ¡¡¡este francés tenia poderes para volverlos tan débiles como mujeres!!!!

GRAN CHOQUE DE CULTURAS

No digan, amigos del blog, que esta aventura no estaría perfecta para Mandrake o para cualquier mago de novela de la editorial Tor: ganarle a una peligrosa banda de salvajes con un truco propio de un hombre culto y blanco.

Pensemos simplemente en la presentación “en sociedad” del personaje Mandrake (no inspirado en Houdin, pero si heredero de este tipo de magos) en la que aparece presentado por su servidor Lothar, quien apenas viste una piel, mientras su amo se ve espléndidamente ataviado de levita. Mas tarde Lothar evolucionaria a ser un amigo y vestiria traje.

En esos tiempos casi todo el mundo aclamo a Houdin, aunque no todos. Resulta que a Baudelaire, nada menos, no le pareció nada bien que Houdin se aprovechara del atraso y la ignorancia de unos nativos para que Francia continuara esclavizándolos. ¡Un precursor inesperado Baudelaire!

EL MOMENTO CUMBRE (peligro de muerte)

Iba ganando con sus trucos Robert Houdin, pero un día, como en las mejores novelas, un peligrosísimo encuentro estuvo a punto de poner punto final a la carrera del mago. Un furioso marabu saco dos pistolas, diciendo que iba a comprobar allí mismo la “invulnerabilidad” del francés. Veamos como lo cuenta Curtis Cate en el artículo de la revista Selecciones del Reader’s Digest de junio de 1972, pag. 97 “El mago que transformo la magia”:

“Por un momento,el gran prestidigitador pensó que había llegado su ultima hora pero, reaccionando con rapidez, anuncio que, como había olvidado en Argel su talismán, necesitaría una noche para prepararse.

“Aquella noche, en su alcoba, con el molde de balas que llevaba siempre consigo, fabrico dos balas de cera, oscurecidas con negro de humo. En el interior de una de ellas vertió un poco de su propia sangre y la otra la hizo de manera que se desintegrara al salir del cañón de la pistola. A la mañana siguiente, el marabu examino con todo cuidado y marco un par de balas de verdad, que Houdin sustituyo hábilmente por las de cera. Cuando el marabu le disparo, en lugar de caer abatido, el mago saco la bala marcada de su boca. Luego tomo la segunda bala y apunto a una pared blanca… donde apareció bien clara una mancha de sangre”

Claro que el marabu no se quedó a que le disparasen a él y se declaró vencido. Con este acto, Houdin quedo como el mago más incomparable que haya existido jamás. Con los marabues totalmente desprestigiados, la rebelión se apagó. Antes de salir de allí una delegación de jeques regalo a Sidi Houdin un magnifico pergamino en letras islámicas, en el que se lo proclamaba el mago que sobrepasaba a todos los magos de los siglos pasados. Hoy el pergamino también se conserva en la casa museo de Houdin en la ciudad de Blois. Espero que todo lector de este blog pueda viajar a Francia para verlo personalmente.

Y si bien este acto suyo hoy sería probablemente repudiado, no podemos negar que para cualquier novela o comic es perfecto. Pacificar un país ganándole a un hechicero que además se llame Marabu (con acento en la u) con un truco de puro ingenio… ¡¡Que grande!!

Hoy se lo recuerda menos que al escapista, pero en Francia siempre es venerado como el mejor. Recomiendo el video realizado para honrarlo Una vida de mago, que puede verse en you tube y muestra espléndidamente sus mejores trucos y sus automatas originales .Por otra parte basta poner Robert Houdin en el buscador de Google y aparecerán miles de entradas dando cuenta de su vida y su notable aventura.

Honor a quien uso su poder para evitar una guerra… pero todo gran hombre tiene sus sombras, no hay caso… ¡Mira que inventar el despertador! ¡Algo de siniestro tenia!

Librerías de viejo: crónicas de una disciplina que nunca muere

 

mariano-olmedo
Mariano Olmedo, propietario de la librería Kafka & Cía en Av. Corrientes

Uno de los máximos placeres para cualquier persona que se considere amante de la literatura consiste en ingresar a una librería de viejo y descubrir, en el maremágnum de libros usados, rotosos y despreciables, un volumen que se destaque sobre la basura como un diamante en una pila de carbones. Un libro entre muchos que sea una pieza solo apreciada por unos pocos. Hallazgo que despierta en el descubridor los sentimientos mezquinos, egoístas y enloquecidos que el oro despertaba en los conquistadores. Entre los bibliófilos ese tipo de hallazgo se percibe como un augurio de que lo bueno aún está por llegar. Ningún coleccionista que se precie de tal abandonará la librería hasta no haber hurgado cada rincón del local, en especial los anaqueles bajos y los ángulos más inhóspitos. Ahí donde el librero olvidó actualizar un precio o se le pasó alguna edición de valor. La relación entre libreros y clientes está sembrada de reglas secretas. Un librero fogueado en su arte, conoce todos los pormenores y las variopintas excentricidades de sus clientes.

Domingo Buonocuore, autor de «Libreros, editores e impresores de Buenos Aires» (1974) llamaba a los libreros de viejo como “bibliómanos especuladores o eternos nuevos ricos de la cultura”. Eduardo Orenstein, dueño de la librería Rayo Rojo (Galería Bond Street, Av. Santa Fe), escritor y artista plástico, escribió una novela-crónica, aun inédita, donde relata las vivencias de un conocido librero del Parque Rivadavia. Para describir sus habilidades dice: “era un librero puro, como los libreros son en realidad, un comerciante que con mayor o menor astucia trataba de hacer dinero con el menor esfuerzo. Paradójicamente, el librero puede ser analfabeto. Así como los iletrados saben muy bien reconocer los billetes, el dinero con el que intercambian en la sociedad, algunos libreros se manejan con la imagen de la tapa, el aspecto, la encuadernación y un poco de instinto”. Orenstein sostiene que el librero es un tipo “que sabe mucho”, sin ser un erudito, y que cuenta con la capacidad de ubicar un objeto cultural, por la época, colección o editorial.

35884833_2031650760241194_4131063724712656896_n

Librería L&L en San Martín de Juan Ferrari

El librero de viejo es un auténtico Proteo. Puede ser un vil comerciante, un bibliófilo o un absurdo ignorante con mucho tino para los precios.

Una regla tácita entre libreros de viejo y clientes es el diálogo. En los primeros encuentros entre uno y otro, el intercambio de palabras se limita a lo monosilábico. Cualquier signo de exaltación o alegría puede disparar el precio de tapa de un libro a una cifra sideral. De aquí que el cliente rara vez demuestre sentimientos empáticos. Una vez que el lector tiene los libros en la mano no delata interés por los mismos, incluso simula algo de ignorancia o estupidez. Como si la compra la hiciera para otra persona y le diera asco tocar esas páginas avejentadas. Pero rara vez estas tácticas tienen éxito. Si el librero es zorro viejo descubre al coleccionista apenas este rebasa el marco de la puerta de la librería. El temblor de una mano, la exhalación sorda ante un hallazgo o la mirada febril, delatan el cazador ante el ojo avizor del propietario. Juan Ferrari, dueño de la librería  L & L (Mitre 3966, San Martín), formado en las trincheras del Parque Rivadavia, recuerda a un coleccionista de revistas que llegaba muy temprano al Parque para adquirir, antes que nadie, el material que le interesaba. Cuenta que el coleccionista era estafado en todas las ocasiones, ya que no podía disimular su ansiedad. En pleno invierno sudaba la gota gorda y le temblaban las manos cuando tomaba las revistas. Otro loco, agrega Ferrari, era uno que sólo compraba revistas Tit-Bits y que se pasaba la tarde recorriendo todos los puestos, desde la calle Rosario hasta Rivadavia, al grito monocorde de: “¡¡Tibits,Tibits,Tibits!!”.

Pablo De Santis señala en su novela «Los anticuarios»: “He aprendido que una librería debe huir por igual del orden y del desorden. Si la librería es demasiado caótica y el cliente no puede orientarse por sí mismo, se va. Si el orden es excesivo, el cliente siente que conoce la librería por completo, y que ya nada habrá de sorprenderlo. Y se va también. Téngase en cuenta que las librerías de viejo existen sólo para lectores que detestan hacer preguntas: quieren conseguir todo por sí mismos. Además, nunca saben lo que están buscando, lo saben cuando lo encuentran”.

Buonocuore redunda en la dicha de esta búsqueda a ciegas al decir: “El arte de hurgar entre los libros tiene, como se sabe, su estrategia y equívocos. Existen hilos ocultos, itinerarios secretos, pistas disimuladas, factores todos que suponen el conocimiento de una clave orientadora y cierta dosis de ingenio e imaginación para descubrir los ejemplares codiciados”.

37708983_10156616561162700_684069809284972544_n

Eduardo Orenstein, dueño de Rayo Rojo, artista y escritor de la Saga de el gaucho sin cabeza

Carlos Noli, propietario de la librería El túnel, situada en Avenida de Mayo 767, sostiene que los libros se van “quemando”, por lo que la mercadería necesita moverse mucho de los anaqueles. A medida que los libros no se venden, estos van bajando de precio o regresan al depósito. Dice que en los tiempos actuales ese movimiento se complica, porque antes la compra de bibliotecas empujaba el material, pero que ahora la venta de bibliotecas escasea.

Las librerías de viejo perduran en la memoria humana de dos maneras. Una a través del recuerdo de sus concurrentes y la otra, más nostálgica, a través de su marca geológica: el sello de la librería estampado en la página inicial del libro. No todas las librerías de viejo marcaban los libros, pero sí lo hicieron muchas. Esas marcas, los ex libris de las librerías de viejo, son el testimonio mudo de una de las formas más particulares del comercio, la venta de libros usados. Algunas librerías que se extinguieron en fechas no muy lejanas fueron La librería el Arca de Juan (Defensa 1476); la librería Antigua (Bartolomé Mitre 1592) de Víctor Contreras, considerado el gran empresario de revistas viejas y publicaciones periódicas; la Feria del Libro (Av. De Mayo 637) de Filkenstein que era conocida por sus continuas y jugosas ofertas o la librería Antiquitas (Sarmiento 1685) del viejo Cafure, verdadera cueva de papel viejo.

yoel-1

El legendario Yoel Novoa

Hoy día son pocas las librerías que adoptan esta escenografía cavernosa, donde uno debe hurgar entre papeles y mugre hasta encontrar una gema. Tal vez la más auténtica de todas sea la librería El debate (Av. Pueyrredón 731), donde hoy ya casi es imposible dar con algún libro de valor. Prácticamente un depósito de papel viejo que conforma un escenario de lo que era una antigua librería de viejo. Ya hace años que los coleccionistas, reencarnados en langostas, arrasaron con las existencias valiosas de esta librería.

Las librerías de viejo son blancos predilectos de aquellos que, como los llamaba Roberto Arlt, gustan de “ejercitar la garra”. Uno de los episodios más épicos sucedió en la librería Kafka (Av. Corrientes 1117) de Mariano Olmedo, quien tuvo dilatadas experiencias en este sentido. La más aguerrida aconteció un día en que un supuesto comprador, enarbolando un volumen deshojado de D’Annunzio, le echó en cara al propietario la desfachatez de marcar un D’Annunzio a tan mísero precio, cinco pesos de entonces. La discusión creció hasta alcanzar cotos escandalosos, por lo que Mariano decidió echar al alborotador que se alejó sin poner mayores reparos. A los pocos minutos volvió con un balde de pochoclos (esos extra grandes de sala de cine), lleno hasta el borde de vino patero. Sin mediar advertencia lo arrojó sobre la mesa delantera donde se exhibían las ofertas de la librería. Lo que siguió fue una batalla campal entre el librero y el defensor de D’Annunzio, hasta que la superioridad táctica de Olmedo (que consistió en romperle un palo de escoba en la espalda al defensor de la literatura italiana) puso en retirada deshonrosa al agresor (que incluyó el pedido de gracia en un bar lindante, con los pantalones bajos y le exhibición de sus partes pudendas al grito de: “Socorro a un hombre desnudo al que están pegando”). La batalla continuó hasta que el agresor pidió gracia y felicitó al librero por tan linda gresca. Los libros bautizados con tinto, una vez secos, se vendieron igual, a pesar de estar perfumados con un bouquet a uva rancia.

Esta clase de episodios no solo son recurrentes en las librerías de viejo, son más bien parte de lo que puede llamarse su universo intrínseco; como también lo son sus clientes, algunos tan particulares u originales, que parecen extinguirse o diluirse con la propia desaparición de las librerías y el producto que venden.

El nacimiento del término es oscuro. Probablemente surgió en España a fines del siglo XIX. La frase completa sería “librería de libros viejos”. Su uso diario lo sintetizó y, elipsis mediante, pasó a ser “librería de viejo”. Lo que a la vez remite a lo que solían ser sus vendedores, viejos huraños y centenarios, pocos dados a la palabra y a la confrontación con los clientes. Orenstein prefiere el concepto de “libro usado” al de “librería de viejo”. Cree que el libro en sí, como objeto, es mucho más trascendente que su contenido. La trascendencia, dice, la impone el comprador que busca el libro por nostalgia, fetichismo, masturbación, especulación, coleccionismo o lo que fuera. Noli se considera un vendedor de libros usados, viejos o de ocasión. Algunos raros y otros no. Hace un paréntesis con las llamadas librerías de anticuarios que considera que en la Argentina casi no existen. Las librerías de anticuarios trafican con primeras ediciones, ediciones de coleccionismo, libros dedicados por autores famosos o libros antiguos, o sea, de principios del siglo XIX hacia atrás. Mariano Olmedo dice que su librería es más de lector que de coleccionistas, de esos que no llegan a abrir o a tocar el libro. Para referirse a las librerías, Juan Ferrari tiene el recuerdo que le trasmitió su padre cuando salían a comprar libros, las llamaba “quemazones”. Término Peninsular que señalaba la “quema de precios” o “baratas” de libros.

21740921_734237966787377_4589963490572902241_o

El librero Juan Ferrari de L&L

Pero antes de continuar con el anecdotario de víctimas y victimarios del libro es aconsejable hacer un repaso sobre el origen y desarrollo de las librerías en Buenos Aires. En 1824 se funda la librería del Colegio, hoy de Ávila, en la esquina de Bolívar y Alsina. Por lo que es consideraba la librería más antigua de la Argentina (y seguramente del mundo). Hoy de Ávila mantiene en su subsuelo la venta de libros viejos que fue su fuerte durante muchos años. Ángel Da Ponte parece ser el primer librero de libro usado, con su local llamado el “Baratillo de libros”, hacia fines de 1860. En la segunda mitad del siglo XIX (de 1870 en adelante) las primeras librerías de viejo, o de lance, se agruparon sobre la calle Potosí (hoy Alsina), que era por entonces la zona céntrica de la ciudad.

A mediados del siglo XX surgieron las primeras librerías grandes como las de los hermanos Palumbo (donde trabajó Roberto Arlt) y donde comenzaron a venderse libros a destajo, hasta en canastas o por kilo. En el ensayo «Los encantadores de serpientes (mundo y submundo del libro)» de Arturo Peña Lillo se cuenta la anécdota de un cliente que compró, incluso discutiendo el precio, una Biblia que resultó ser de Gutenberg y que luego se revendió por diez mil libras esterlinas al Museo Británico. Lito Palumbo, hijo del librero, desmintió esa anécdota a Juan Ferrari y le confesó que esa Biblia se vendió durante el centenario de 1910 a una comitiva alemana, pero a muy buen dinero.

La venta de saldo, que luego sería el pan de cada día de las librerías de la Av. Corrientes, fue creada por la librería Anaconda que comenzó a comprar los fondos de editoriales pequeñas y en bancarrota.

El negocio del libro, como todo comercio, está en la diferencia. Yoel Novoa (artista plástico, fundador de las librerías Rigoletto Curioso, El rufián melancólico y librero del puesto 73 del Parque Rivadavia) confiesa que en sus comienzos, al contar con tan poco dinero, pagar aunque fuera una cifra ínfima por un libro le parecía algo así como una especie de traición a sus principios, por lo que siempre ofrecía cifras absurdas, por lo bajas, a sus vendedores. Gran parte de las personas aceptaban el trato y confesaban que no sabían que se pagara tan poco. Si por alguna razón se daban cuenta que habían sido estafados y regresaban para recriminarle a Yoel el precio de la transacción, el librero les decía con aire absolutamente encantador e inocente: “¡Pero me hubiese pedido más!” El funcionamiento, dice, reside en mantener el costo y obtener ganancia. Eduardo Orenstein sostiene que hay algo despreciable en un oficio que, según los griegos, estaba resguardado por el dios Hermes, figura que velaba por los comerciantes y, también, por los ladrones. Asegura que siempre les advierte a sus clientes que intentará hacer el mejor negocio que pueda y que ellos, a su vez, deberán defenderse e intentar hacer lo mismo. La dinámica, concluye, es comprar lo más barato que se pueda para vender lo más caro posible. Reflexiona: “Porque el capitalismo es así, un robo”. Mariano Olmedo dice que el material llega a sus manos a través de la gente que circula por la calle, de cartoneros que encuentran libros revolviendo en los tachos o, incluso, de personas que compran libros en ferias de cartoneros. Pocas veces adquiere bibliotecas.

Un detalle interesante del rubro es la capacidad de los libreros para colocar los precios, Yoel dice que aprendió el secreto de un librero formador de libreros llamado Juan Carlos Pubil que acuñó la frase “poner a tiro” un precio, o sea, ni muy caro ni muy barato, el precio justo para que los libros no se estanquen y circulen. Mariano Olmedo considera que el precio es un poco una ficción, que lo dicta el interés del lector sobre el libro. Otro librero formador de libreros fue Enrique Sabransky de la librería Ameghino que le costaba desprenderse de los libros, por lo que ponía precios siderales. Eso lo llevó a terminar en la miseria y a salir a buscar dinero tirado en la calle, para alimentar a sus más de cincuenta gatos.

Una práctica en decadencia, pero que era común en las librerías, era la publicación de catálogos. Mediante los catálogos, la mayor parte de los libreros podían asentar un precio sobre un libro dado. Por lo general muchos libreros tomaban los catálogos de las librerías más prestigiosas como referencia, antes de que los mercados virtuales se masificaran. Es en esa zona virtual donde muchos de los libreros consideran que se va a asentar la librería de viejo del futuro. Yoel estima que hay que adaptarse y que la ventaja de la venta online es que los clientes de rarezas ahora están a mano, que se han acabado las distancias. Juan Ferrari dice que en parte se sostiene con las ventas de Internet y concluye que no le interesa la reputación de Mercadolibre, que esa reputación, al fin y al cabo, no influye en sus ganancias. Olmedo y Noli, en cambio, no les agrada Mercado libre por el hecho de que maneja como un banco el dinero de las ventas. Eduardo Orenstein sostiene que la contra de Internet es su sobreabundancia de datos, que impide encontrar algo en concreto, por lo que usa los mercados online para capturar clientes y luego conducirlos a su página de Internet donde pueden encontrar cómodamente lo que buscan. Otra contra de Internet, sostiene, es que ahora algunos libros que siempre tuvieron precios elevados, por ignorancia del vendedor, aparecen con precios ínfimos, depravando así el precio real del libro.

Ferrari recuerda que en la librería La gran Aldea, atendida por Víctor Contreras, se podía comprar el número uno de El Gráfico o de Caras y Caretas en fotocopias en blanco y negro. Por esos años, mediados de los setenta, era prácticamente imposible acceder a esa clase de material, si no era de ese modo. Hoy día, con la masificación de Internet y el hecho de que basta hacer un clic para acceder a toda clase de material digitalizado, se terminó por matar un poco la búsqueda y curiosidad lectora. Ferrari considera que el coleccionista de revistas viejas está en retirada o en franca desaparición, que ese material es casi ilegible para las generaciones de hoy día y la calidad de reproducción pésima, por lo que ya no es buscado. Recuerda anuncios donde se canjeaba un departamento por una colección completa de El Gráfico. Considera que hoy es casi imposible vender esa revista. Concluye que quedan muy pocos locos que hayan tomado la antorcha del coleccionismo.

Sin embargo, el Apocalipsis del libro no llegó. El formato perdurará. Lo que hoy se desprecia por abundante y conocido, mañana será escaso e ignorado. El libro tiene esa cosa loca que tiene la vida: sobrevive al azar, sin hacer caso de gustos, juicios o valores. Sobrevive lo que puede y como puede. Tal vez por eso nos atraiga tanto el libro viejo, esa especie de fósil viviente que refleja un poco la aprensión que sentimos ante un pasado extinto, pero también, de algún modo, cercano e inasible.

Mariano Buscaglia

(Nota publicada en el Suplemento Cultura del diario Perfil el 24/06/2018)

Los satánicos (1958)

Autor: “Tom Argo” (seudónimo de Tomás Argüello)

Colección: Espacio – El Mundo Futuro nº 124

Edita: Toray, Barcelona, 1958

Primero que nada, olvídense de cosas como astronomía o biología acà. Hay que aceptar que hay un planeta desconocido cerca de Neptuno que lo oculta una niebla en medio del espacio. O que el planeta es un infierno ardiente estando a distancias enormes del Sol. O que en ese lugar infernal del calor, los astronautas se asoman así sin más, respirando algo que les licua los órganos convirtiéndose en unos globos incubadores de… algo monstruoso. Y que, una vez detectado eso, no se tomen las medidas de cuarentenas obvias sino que se los revise cual si fuera un resfrió.

Así que, si deciden olvidarse de verosimilitudes científicas más o menos obvias, se van a encontrar con una historia medianamente entretenida, pero con un par de escenas genuinamente terroríficas. Como la joven a la que en medio de un beso en una pista de baile, se le desprende la cabeza para estallar con criaturas afiladas. Una escena que bien podría aparecer en Alien. O el final con el científico mayor transformado ante los ojos de su colega (y protagonista del relato) mientras en cualquier momento llega el resto de la familia. Solo por las dos o tres escenas de este tipo que está novela vale la pena leerse.

Por cierto, el autor era periodista deportivo y escribìa bolsilibros para hacer unas pesetas extra.

Una historia muy inverosímil que se salva por estas dos o tres escenas macabras.

Llega el Especial Super Espías de Arboles Muertos y Mucha Tinta

Si, hacia mucho que no posteabamos nada aqui. Esto era porque estabamos metidos en recopilar este Especial Super Espias, que había quedado inconcluso hace años en nuestro antiguo blog. Fue particularmente lento, porque había una gran deuda, que era terminar de traducir el larguísimo sobre Operator 5, el personaje pulp. que había escrito Will Murray años ha. NO soy ducho en traducir (y si, perdonen si escribi burradas ahi: lo hice lo mejor posible) pero me parecía que correspondía sacar este especial con el artículo completo. Por eso (y tambien por la realidad, vamos) es que ha habido pocas publicaicnes ultimamente

Pero bueno, aquí lo tienen. Compilando todo el material del antiguo blog y un par de textos nuevos inéditos. Listo para que lo puedan bajar en pdf (en formato a una columna y a dos, por si prefieren leerlo en pantalla o imprimiendolo en papel), epub y mobi. Esta vez no está en Issuu, porque el cambio de política que instauraron no me convence y prefiero evitarlo. Asi que solo les queda bajarlo. Pero vamos si es facil hacerlo. Y gratis. Solo tienen que seguir este link , abrir el archivo zip y leer en el formato que mas les guste.

NOs queda solo un especial mas para terminar de tener el contenido del antiguo blog en estos formatos. Pero les prometemos que no se van a temrinar. en el 2019 queremos… nahhh, todavia es muy temprano para contar.

Así que armen sus martinis sacudidos pero no revueltos, y siéntense a leer este especial con licenia para matar.

Descargue el Especial Super Espias AQUI

 

A descargar: El Blog Ausente, temporada 2004

El Compilador Digital ataca de nuevo. Y esta vez lo hace con uno de los blog mas importantes sobre cultura pop de la esfera blogosférica de los últimos quince años: El Blog Ausente.

Digámoslo asi: El Blog Ausente fue (es aunque sus posteos sean cada vez mas esporádicos) crucial en la decisión de quien esto escribe para empezar este blog. Su cruza de dato freak, informacion pop y asutos comentarios sobre cómo esto se cruza y moldea la realidad actual fueron un ejemplo para escribir algo válido sobre estos materiales de cultura de derribo (un termino que justamente acuñó este blog) que me (nos) apasionan. Además Daniel Absence (factotum del blog) es un tipo la mar de amable que por años ha departido sobre el tema sin que importe que haya un oceano de distancia entre ambos. Recopilar este material era realmente una deuda pendiente. Así que la empezamos con los primeros meses del 2004, cuando este blog nacía.

Desde ya, contamos con la venia de Daniel para hacer esta compilación (y las que seguirán). Si quieren ver el blog original, pueden visitarlo siguiendo este link. También pueden comprar su novela Mataré a Vuestros Muertos (de la que hicimos reseña en su momento). Y también seguirlo en la revista online Canino donde colabora con esos maravillosos articulos que ya nos encantaban decada y media atrás.

(Y por cierto, si ademas quieren bajar los otros blogs que hemos ido recopilando hasta el momento aqui, solo sigan este link. Y si quieren hacerl o mismo con nuestros especiales de Arboles Muertos Y Mucha Tinta para descargar, sigan este link )

Por cierto, en el link de descarga tienen tres formatos diferentes del mismo mateiral (pdf, epub y mobi) para que se ajuste al dispositivo que mas les guste. Disfrutenlo. En serio vale mucho la pena

DESCARGAR EL BLOG AUSENTE TEMPORADA 2004

¿Un Doctor Jekyll real?

El extraño caso de Robert Le Druc…o de Robert Ledruc. En la red se encuentran las dos versiones del nombre. Como para que todo sea, como corresponde, doble.

En este año se cumple un aniversario mas de la puesta en escena de la historia del dr Jekyll y Mr. Hyde (debido al enorme exito de su novela). Ese mismo año coincidió con los crimenes de Jack el Destripador y la trama quedo relacionada en la fantasia de muchos. Tal vez Jack fuera realmente un caballero correcto con una personalidad perversa insospechada.

Ese mismo año de 1888 ocurrio un crimen perfectamente real, con un asesino que no podia controlar su conducta.

El asesino es siempre la persona de la que menos se sospecha. En algunas historias policiales hasta resulta ser el mismo detective que supuestamente investiga el crimen. Agatha Cristhie escribio una novela con este final (no creo estar haciendo spoiler porque su produccion es enorme, al lector que le interese le queda el placer de buscarla releyendo sus muchos volumenes) pero en  ella el asesino simplemente finge.

Lo terrible surge cuando posee otra personalidad que no puede controlar. No hay duda de que resulta siempre un viraje impactante ,uno de los mas sorprendentes. Ni hablar si el hecho ocurre en la realidad, en medio de un crimen que tiene a todo el pais en vilo y dando lugar al mas celebre y extraño juicio en la historia de un pais (Francia en este caso) y al parecer a una extraña sentencia. En el caso del inspector Le Druc (o Ledruc) asesino y detective convivian en un solo ser,exactamente como en la novela de Robert Louis Stevenson.

Esta historia se ha contado muchas veces y para que no le falte dualidad,a veces como novela o cuento ,como en las paginas que adjunto de la revista Selecciones numero de Diciembre de 1944. (pag 75) y otras veces como hecho real, como en el blog  “La brujula verde”  que ademas cita varias fuentes sobre el tema. Las dos versiones coinciden practicamente en todo salvo en el final. Otras varian en algunos detalles pero los hechos principales son siempre coincidentes:

En el año 1888 se produce un desconcertante asesinato en la playa de St Adresse, Francia. Sobre la arena se encuentra el cadaver de un comerciante llamado Andre Monet, quien acababa de llegar con su esposa en busca de descanso y mejorar su precaria salud. Habia salido del hotel para nadar un rato pero al dia siguiente su cadaver aparecia en la playa. No le habian robado. No tenia enemigos alli pues nadie lo conocia. Su esposa dormia en el hotel mientras ocurria el asesinato. No existia entonces ningun sospechoso.

La Surete de Paris,envia a su investigador estrella Robert Le Druc. Conocido como “El idolo de los niños de Francia”, Le Druc era celebre por sus brillantes investigaciones. Hombre de solido prestigio y honestidad intachable, se decia que con solo mirar una huella ya podia hacer el retrato completo de un hombre. Su talento se habia visto coronado varias veces con exitos resonantes que le estaban haciendo un lugar en la historia policiaca. Según los datos, tenia unos treinta y cinco años cuando se lo llama para resolver este caso que tiene a todo el mundo sorprendio.

Le Druc venia con el entusiasmo de siempre, aunque tambien muy estressado debido al exceso de trabajo de los ultimos tiempos, algo que puede explicar en parte lo que ocurrio despues. Veamoslo segun el relato de Selecciones:

“Al llegar a St Adresse, se hallo perplejo y confuso. La cartera del asesinado, con varios cientos de francos, estaba alli con la ropa. A la victima no se le conocian enemigos. No tenia mas herederos que su esposa. La señora de Monet habia estado aguardando a su esposo en el vestibulo del hotel hasta la madrugada. El medico forense dictamino que el crimen se habia perpetrado a las dos de la mañana. Asi pues,quedaba libre de toda sospecha.”

Viendo lo infructuoso de los esfuerzos por descubrir al criminial, Ledruc torno a sus procedimientos acostumbrados: cercó con cuerdas, en un radio de quince metros, el lugar donde estaba el cadaver y comenzo a buscar indicios. Llegó la noche. A la luz de la linterna, Ledruc descubrio lo que estaba buscando: huellas de pisadas .

Las contemplo largo rato, atonito, anonadado, mientras se formaban los moldes de yeso de las pisadas que rodeaban al cadaver.

Aquella noche la paso caminando por las calles de St Adresse: por la mañana se presento en la comisaria.

– Señores -dijo con voz apagada- he dado con la clave del crimen. Aqui tienen ustedes el molde en yeso de una huella que dejo el criminal cuando se acercaba a la victima. Vean este detalle extraño: en el pie izquierdo falta la primera coyuntura del dedo gordo. ¿Lo ven? Esta fuera de toda duda que esta es la marca de la pisada del hombre que dio muerte a Andre Monet.

Ledruc se arrodillo y se quito el zapato del pie izquierdo.

– Señores -dijo- YO soy el criminal.

Le Druc habia perdido en su niñez la coyuntura del dedo gordo del pie izquierdo,El molde de yeso de la huella correspondia exactamente con su propio pie.

En la version de La brujula verde se cuenta lo mismo pero se agrega que ademas mostro su pistola de fabricacion alemana, donde quedaban aun cuatro balas y una sola habia sido disparada recientemente. La que faltaba era la que habia dado muerte al comerciante y estaba aun en su cuerpo.

Entre las balas y las huellas coincidentes, no habia mas que agregar. Aquellas pesadillas en que se veia a si mismo cometiendo crimenes, se habian vuelto espantosa, increible realidad.

Segun La brujula, se realizó una prueba haciendo que el hombre durmiera en la comisaria, custodiado por guardas y teniendo a su lado un revolver con balas de fogueo. Efectivamente en un momento dado se levantó y disparó al pecho de sus guardianes… que hubieran caido muertos de no ser por las balas de fogueo puestas en el arma.

Podemos imaginar el estupor del publico, ya pendiente del extraño crimen sin solucion posible ante tan espectacular viraje y viniendo de alguien a quien se consideraba un genio de la investigacion policial, una persona intachable y admirada. Le Druc era el policía que se arrestó a si mismo. Pero ¿se castigaria a si mismo?

El juicio fue verdaderamente muy sonado. Ante la audiencia, su abogado logro hacer una de las defensas mas notables de la historia de Francia, argumentando que el acusado era totalmente inconsciente de lo que hacia. Era basicamente un hombre honesto que no podia luchar contra los instintos violentos que lo acosaban durante la noche, en estado de somanbulismo. Demostró, con ayuda de autoridades medicas de importancia, que el acusado era solamente peligroso durante las noches. Solo al dormirse aparecian sus deseos de matar. Durante en dia era tan cuerdo como cualquier persona normal. Igual que el doctor Jekyll, aunque sin utilizar ninguna extraña droga ,este hombre no podia controlar la personalidad peligrosa que llevaba dentro de si mismo. Escrupulosamente honesto, comprendió que era un peligro para los demas y decidio entregarse, aunque le hubiera sido facil ocultar tan increible verdad y sabiendo que podia ser condenado a la pena de muerte.

El abogado logro que el publico comprendiera esta extrañisima condicion y presento su celebre y dramatica pregunta:

“Siendo Robert Ledruc peligroso solamente mientras esta dormido ¿creen ustedes justo que muera el hombre despierto?”.

El mismo dilema aparece siempre que existe una doble personalidad, aunque no sea la causa el somanbulismo. ¿Como ejecutar al hombre entero cuando solo una parte es la culpable?

En 1902 Marcel Schwob, que admiraba profundamente a Robert Stevenson y a su novela, publica Corazon Doble ,donde reelabora la historia, esta vez con un asesino de mujeres que aparece perfectamente inofensivo hasta que en medio del juicio logran hacer reflotar su personalidad oculta y el interrogante se da una vez mas:

“En cuanto se sento se produjo la reaccion. Sus mejillas empalidecieron, la cabeza cayo atras, los parpados se cerraron… y el cuerpo se desplomo inerte”

“Y el juez, de pie a su vez ante el hombre se planteo un terrible dilema : De los dos personajes a medias que tuviera ante si, uno solo era culpable y el otro no. ¡Este hombre era doble! y tenia dos conciencias: pero de ambos seres reunidos en uno solo ¿cual era el verdadero? Uno de los dos habia asesinado pero ¿era ese el ser primordial?  En el hombre doble que se habia revelado ¿Donde estaba el hombre?”

(Corazon Doble, Marcel Schowb, Centro Editor de America Latina, Bs, As  1980)

En la realidad el dilema es absolutamente mortal. Podria acabar en la guillotina con los dos seres opuestos.

Segun la version de Selecciones, Le Druc fue condenado a cadena perpetua. Sin embargo, la sentencia quedaba en suspenso desde que comenzaba el dia hasta la caida de la tarde. Desde el amanecer hasta la hora del crepusculo estaba en libertad de ir y venir y obrar a su antojo. Por la noche tenia que comparecer en la carcel, donde se lo encerraba hasta la mañana siguiente.

Durante cincuenta y un años Robert Ledruc cumplio esta extraña sentencia. Por fin se vio indultado. Una noche de 1939, poco antes del derrumbe de Francia, la muerte le abrio definitivamente la puerta de su prision.

Esta es la version de Selecciones, un modo casi salomonico de administrar justicia, un sistema bastante original, hasta poetico podriamos decir. Por algo llaman a la historia “Prisionero de la noche”, pero da una impresion demasiado literaria, para creerla real.

El articulo de La brujula verde informa que simplemente se lo recluyo en una granja especial para pacientes siquiatricos. Algo mas prosaico y triste pero sin duda mucho mas probable. Ambas versiones coinciden en que este extraño personaje fallece en el año 1939.

Es toda una tentacion imaginar que muy bien pudo ser la inspiracion de Robert Stevenson, aunque es muy conocido que el decia haberse inspirado en una pesadilla (incluso Borges se habia fascinado con esta idea). Pero se sabe que a Stevenson le atraian mucho los casos de dualidad. Escribio sobre algunos mucho antes de que comenzara su historia sobre Jekyll y Hyde.

“De niño,Stevenson estaba fascinado con la historia de Brodie:un respetable carpintero durante el dia y un ladron durante la noche. Tenia una vitrina hecha por Brodie en su habitacion e incluso escribio una obra que lo tenia como protagonista. Durante toda su vida Stevenson se sintio fascinado por la “dualidad”. Es el  tema de varios de sus libros predilectos y tambien esta presente en muchas de sus obras.”

(Comentario a “EL doctor Jeckill y Mr Hyde”  ed. El Ateneo, 2001)

Como dijimos al principio, en este mes de junio se cumple otro aniversario de la puesta en escena de El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde, que coincide con el año de este curiosisimo crimen. Y para que no falte ninguna forma de ambiguedad, la historia es narrada a veces como una ficcion.

 

Dagon y otros cuentos macabros (Dagon and other Macabre Tales, 1965)

Autor: H. P. Lovecraft

Colección: Alianza Bolsillo

Edita: Alianza, Buenos Aires, 1992

Llevo trece años en este blog y hasta ahora NUNCA había hecho una reseña sobre uno de los autores más importantes del fantástico en el siglo XX: Howard Phillips Lovecraft. Recuerdo el impacto que una recopilación de sus cuentos me hizo a los catorce años. Creo que ese impacto sísmico solo lo tuvo Poe a los 10 años.

Pero hacía mucho que no lo releía al viejo Ech-Pi-El. Y me pareció una buena idea ver qué tal se sostenía su obra a mis ojos. El revoleo azaroso por mi biblioteca me llevó a este tomo que, aclarémoslo de entrada, no trae en general sus obras más conocidas, las que pertenecen a los Mitos de Cthulhu, sino a su primer período, el formativo si se quiere. Claramente en las obras hay un autor que todavía zigzaguea entre obras de onirismo fantástico muy a lo lord Dunsany y relatos de terror mucho más clásico, de esos de remate horroroso. Y en casi ninguno hay referencias a los Mitos. Pero vayamos desgranándolos uno a uno.

Dagon es casi un borrador del núcleo de La llamada de Cthulhu. Nave perdida  (en este caso un bote) en el mar encuentra isla que ha surgido en el Pacifico. Arquitectura colosal, monstruo gigante y enloquecedor que aparece y del que se escapa el protagonista para volver a la civilización y relatarlo.

La tumba habla de la obsesión de un joven con una tumba familiar. La verdad no me engancho demasiado

Polaris es una fabulilla muy deudora del estilo de Dunsany. Casi un cuento de hadas triste.

Mas allá del muro del sueño es un relato de proto ciencia ficción atrapante con transmisión del pensamiento, entidades extraterrestres que poseen humanos y viajes incorpóreos hacia regiones del Universo. Y aquí aparece uno de las grandes bazas del estilo lovercraftianos: la construcción del verosímil. El universo en donde transcurren los mejores relatos de HPL es un mundo absolutamente racional, con una ilusión de realidad muy fuerte. El doctor que narra puede tener una teoría estrambótica pero es un profesional en un psiquiátrico serio. Y su paciente es alguien tna normal que la aparición de estos sucesos inexplicables son completamente una bomba que no logra entenderse. Ese gran truco, que Lovecraft maneja a la perfección, convierte a este en un gran cuento.

La nave blanca es otra exploración onírica en el estilo de Dunsany, sin mucho más.

Arthur Jermyn trabaja sobre otra de las obsesiones de Lovecraft: la degeneración de la estirpe familiar y el miedo a la cruza con razas extrañas, que dan origen a monstruosidades genéticas. Lo único que falta es que el Otro monstruoso sea algo venido de las estrellas y no una raza homínida, medio gorila para que este cuento fuera parte del canon clásico.

Si bien Los gatos de Ulthar está dentro del ciclo de historias ambientadas en el Mundo del Sueño, la historia es una historia que bien podría formar parte de esos terribles relatos folclóricos recopilados por los Hermanos Grimm, esos que Disney dulcifica. Me imagino que el final Disney sería con los gatos expulsando a sus abusadores y no  haciendo que… nah, léanlo.

Tambien del ciclo del Mundo del Sueño es Celephais, que trata sobre la búsqueda del sentido en ese mundo de alguien que literalmente abandona casi por completo nuestra realidad por ese otro lugar.

Del más allá juega con otro clisé lovercraftiano: ver cosas más allá den nuestros sentidos, criaturas más allá de la existencia material que además quieren hacernos daño.

El templo es brillante. Uno de esos relatos de miedo acuático que juegan con la obsesión y la sugestión. Gente que pierde la cabeza en un submarino alemán y una maldición que los persigue. Todo eso mas unas ruinas submarinas asombrosas. Y ¿Qué son exactamente esos delfines que siguen al submarino todo el camino? ¿Son delfines?

El árbol es otra fabulilla fantástica, casi una leyenda antigua.

El pantano de la Luna tiene una deuda muy grande con otro autor de relatos fantásticos de comienzos del siglo XX: Arthur Machen. Tanto la localización (un abandonado páramo campestre inglés) como ambientación (ruinas helénicas abandonadas en un pantano) como el desarrollo (gente común revirtiendo a situaciones paganas) la historia es puro Machen. Muy sólida, muy bien escrita y con la sugerencia del horror más que el horror en sí

Para muchos La Ciudad sin nombre es efectivamente el primer relato de los Mitos de Cthulhu, con la aparición en sus páginas de Abdul al-Hazred, el escritor loco del Necronomicon. Fuera de eso es la exploración de una fabulosa ciudad prehumana en el desierto de Arabia, donde yacen muertos criaturas que parecen ser  hombres serpientes. Pero… ¿están muertas?

En Los otros dioses hay un amague de cruce entre el Mundo del Sueño y los Dioses Exteriores. Falto una referencia a alguno de los primigenios y este relato de un hombre que quiere alcanzar a los dioses (Y que falla miserablemente) podría ser pate del canon de los Mitos. Porque, aparte de los dioses del mundo hay otros dioses que vienen de mucho más allá.

La búsqueda de Iranonn es otra fábula dunsaniana sobre la perpetua infructuosa búsqueda de la Belleza.

Herbert West, reanimador definitivamente tiene un tono de humor negro subrepticio. Difícilmente puedo creer que esa serie de viñetas sobre ese obsesivo pichón de doctor Frankenstein que es West y sus continuos fracasos no haya que leerlas con un tono de malsana diversión. Puedo entender porque Stuart Gordon hizo lo que hizo con Re-Animator, porque funciona perfectamente con este relato de resurrecciones de muertos que fallan de una u otra vez por alguna cosa. Es muy divertido, si uno le encuentra el morbo. Si lo hizo a propósito, me hubiera encantado que HPL siguiera con esta veta de humor macabra.

El Sabueso tiene a dos tipos obsesionados con la muerte (una suerte de chicos góticos in extremis) que entran a una tumba y roban un amuleto con forma de sabueso infernal… para ser perseguidos por una criatura muy parecida, que los acecha desde la oscuridad. La tensión está muy bien sostenida aquí.

Hipnos es un cuento donde uno nunca tiene claro si hay un relator loco o hay algo terrible pasando. En ese sentido, Lovecraft no nos deja la seguridad de si es verdad o es todo locura y sostiene un relato con el puro convencimiento de su prosa. Encomiable.

El horror oculto vuelve a hacer muy bien eso de describir realistamente un lugar (en este caso una comarca pobre y miserable “White trash”) y hacer que ocurra algo excepcional e inexplicable ahí.  Y lo cruza con su obsesión por las razas degeneradas, dejando un resultado final que funciona muy bien.

Finalmente, Lo innombrable parece un chiste privado: un escritor de terror y su amigo escriben sobre cómo contar algo innombrable sentados en el cementerio cuando aparece algo que es horrorosamente innombrable.

¿Qué puedo decir? Que hay relatos mejores y otros peores, que se nota que mucho material es de los inicios, muy deudores de otros escritores, que se nota que Lovecraft aquí anda buscando su vos y que, en algunos casos la encuentra. Que claramente es un escritor que sabe lo que hace y lo que quiere contar y que algunas de estas historias son ya de un nivel apabullante. Nada mal para este rencuentro.