¿Quién mató al Doctor Sexo? (Who killed Doctor Sex?, 1964)

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Autor: Carter Brown

Colección: Caiman n°362

Edita: Diana, México df, 1965

Hora de nuestra hamburguesa literaria favorita, Carter Brown. Uno sabe que un libro escapista de este tipo no puede ser malo cuando se lee de un tirón en una tarde de playa…

El más famoso psicoanalista de Hollywood acaba de morir en un accidente de caza. Hasta ahí todo bien, excepto que varias estrellas empiezan a recibir cintas de sesiones con el fallecido profesional, donde cuentan detalles reveladores de su vida sexual, que puede hacer que sus carreras se vayan al demonio. Y aquí entra Rick Holman, detective de las estrellas, tratando de descubrir quién es el responsable de los chantajes.

Y a partir de ahí se viene un misterio entretenidísimo, con sospechosos a granel, giros inesperados y una vuelta que no se ve venir al final. Y por supuesto, con todos los elementos típicos de un misterio de Carter Brown: detectives de frases ácidas y cínicas, mujeres sexys listas a desvestirse en tres segundos, matones duros (aunque nunca tan duros como Holman) y una cierta dosis de violencia. Es lectura pasatista pero de la buena, de la que uno hace que pase las páginas sin problema, pegado a la lectura y se asombre de haberla terminado tan pronto.

Como siempre Brown no defrauda si uno sabe a qué atenerse con él.

AMyMT – Especial Criminal listo para descargar

no business for a lady

Ya lo habíamos hecho antes con el Especial Peligro Amarillo  y el Especial Salgari (¿No los tienen? Pues es cuestión de ir aquí y bajarlos. ): seguimos recopilando antiguas entradas del antiguo blog como un e-zine temático gratuito para que puedan leerlo en la tranquilidad de vuestors hogares y/o celulares/e-readers/computadores.

Esta vez tenemos el Especial Criminal.  Mas de 100 páginas con reseñas de muchas novelas policiales, mas un extenso artículo sobre Carter Brown (que a lo mejor leyeron previamente en la revista española Barsoom ), dos breves biografías de dos de mis escritores de policiales favoritos (Cornell Woolrich y Fredric Brown) y un largo texto sobre las “cover blurbs”, esas frases que aparecen en las portadas de las novelitas baratas tratando de convencernos de lo buenas que son (y que ha sido un parto hacer pero que me ha quedado bien, modestamente hablando). Todo armado con cariño, esfuerzo y dedicación. Aunque sin un diagramador. Y se nota. Esperemos que le material de por si compense esa deficiencia.

No los aburro mas. Pueden leerlo online , si siguen este link a Issuu .

O pueden descargar un pack con las versiones pdf (en formato apaisado adaptado a la pantalla de vuestra PC, o en formato vertical si  asi lo prefieren), epub y mobi (la tapa no me ha quedado muy bien ahi pero recien empiezo a jugar con la edición de eso y lo importante es que es legible) si ya leeis desde el celular o el kindle. Consiganlo siguiendo este link.

Y espero que lo disfruten

Mañana es asesinato

mañana es asesinato

Título original: Tomorrrow is Murder (1960)

Autor: Carter Brown (seudónimo de Alan Geoffrey Yates)

Colección: Caimán n° 217

Edita: Diana, México, 1962
Está bien empezar a postear aquí con una reseña de un libro de Carter Brown. Quienes me vengan siguiendo desde mi blog anterior sabrán que para mí, Carter Brown es el paradigma de lo que debe ser un escritor de novelas populares: escritor de novelas ligeras, entretenidas, sin más que pretensión que el entretener (que no es una pretensión menor, se los aseguro).
Dentro de estos parámetros, Carter Brown es una lectura fabulosa, un tipo que produce libros que matan el rato sin sufrir. Las páginas de sus novelas habitualmente se pasan velozmente, dejando el placer de unas horas bien empleadas en el pasatiempo. Eso sí, no le pidan profundidad filosófica o siquiera realismo: sus ciudades americanas, sus detectives privados, sus mafiosos, sus rubias seductoras salen todas de la novela negra mítica, sin una relación directa con la realidad, como corresponde a un autor que escribe ambientaciones en Estados Unidos viviendo en Australia. O sea haciendo una suerte de autoreferencialidad pop sin conciencia de ello.
Esta novela me intrigaba particularmente por ser una en las que aparece la única protagonista femenina de CB: Mavis Seidlitz. Seidlitz es la definición clásica de la Rubia Boba de los chistes para revistas para hombres de esos años: con un cuerpo que deja a los hombres babeando y un cerebro ausente con aviso la mayor parte del tiempo. Señoritas feministas, perdónenla a Mavis: es un producto de su tiempo.
La trama pone a mavis a proteger a un tipo al que públicamente una adivina ha dicho que morirá al día siguiente… lo que ocurre en día y fecha. Y claro ahí empieza la intriga de quién lo hizo, con Mavis realmente entendiendo poco y nada y las cosas resolviéndose un poco pese a ella.
Sí, es un libro de humor machista y políticamente incorrecto. Sí, Mavis tiene básicamente aire por cerebro. Sí, hay momentos de humor decididamente forzado. Y sin embargo se sigue leyendo sin sufrir. Las vueltas y revueltas para descifrar el caso siempre dejan en vilo al lector lo suficiente para seguir avanzando pese a todo. Y Carter Brown avanza a toda velocidad llevando al lector por las narices con su estilo ágil, lo suficiente para que le lector no se preocupe por ver si en el avance se cae en alguna incoherencia. El objetivo es que pase páginas y no sufra. Y en eso, el autor es un experto.
Y además, por todo el machismo e incorreción política exhibida, Mavis nunca es una tonta total. El tono de humor “tongue in cheek” que permea cada página la hace mucho más digerible. Brown sabe que es un chiste y nos lo recuerda continuamente. Podes reírte o indignarte. Pero me parece que indignarte es la respuesta equivocada.
No es la novela que más me ha gustado de Brown, justamente porque su protagonista reacciona antes que actuar (como pasa con los protagonistas masculinos de Brown). Pero tampoco es una mala lectura. Amenizó el viaje del trabajo a casa y viceversa. Nunca me costó pasar las páginas. Eso era lo que uno tiene que esperar acá. Y eso es lo que Carter Brown siempre cumple con creces.