Kiky Bananas y otras historias

Autor: Claudio Andrés Romero Toledo (a) “Karto”

Colección: Ojo Blindado

Edita: Ocho Libros, Santiago de Chile, 2016

Karto fue uno de los autores que surgieron en el Chile de finales de los ochentas, tratando de resucitar la historieta local, que había sido herida de muerte por la dictadura de Pinochet. De la mano de revistas como Trauko, Bandido y Matucana, nuevos autores más influenciados por las revistas internacionales de la época como Fierro, El Vibora, Cairo y Zona 84, intentaron armar una una historieta más acorde con los tiempos que corrían, dejando atrás los productos que en los sesentas y setentas había publicado editoriales como Zig Zag y Quimantú. Fue una etapa breve que dejo una marca en la historieta de Chile.

Justamente este libro recopila historietas que Karto hará en ese período, entre ellas las dedicadas al personaje del título del libro, una modelo muy ochentosa que vive aventuras de sexo, droga y rock and roll, con un estilo que recuerda a cosas de El Vìbora y Cairo. Publicada en la Trauko, Kiky Bananas es el personaje más representativo de su autor. Ademas hay otras historietas publicadas en otros medios alrededor del mismo período.

¿Qué me pareció? Honestamente, creo que las historietas que aparecen aquí no han soportado muy bien el paso del tiempo. Sobre todo creo que la falla está en los guiones, que nunca terminan de ser muy profundos ni atrapantes. El dibujo de Karto tiene sus momentos (hay cosas mejores y cosas peores, como toda recopilación de trabajos de diferentes períodos) pero los guiones oscilan entre lo pasable y lo directamente aburrido. Eso sí: nada es 100% por ciento infumable. Solo que medio mediocre.

Me parece muy bien que Ocho Libros haga este rescate de autores chilenos de historieta. Pero realmente todavía no logro encontrar un autor de este país que me entusiasme demasiado con sus historietas. Esto no es malo, pero tampoco me parece del otro mundo.

Tex: Camino a Oregon (Verso l’Oregon, 2011)

Autore: Gianfranco Manfredi (guión) y Carlos Gomez (dibujos)

Edita: Acción Comics, Santiago, 2015

En Italia, hablar de Tex es hablar de un fenómeno editorial que sigue intacto desde su primera aparición allá por 1948. Las aventuras de Tex Willer, ranger texano en el Salvaje Oeste norteamericano llevan desde entonces publicándose continuamente en ese país. Muchìsimos autores italianos y extranjeros han pasado por las aventuras de este personaje. En este caso, quien dibuja esta aventura es Carlos Gomez, dibujante argentino cuyo trabajo más conocido sea haber seguido con las historietas de Dago tras el fallecimiento de Alberto Salinas, el dibujante original de la serie.

Este es un número especial de la serie con más páginas de las habituales. Un ranger es asesinado a sangre fría por un joven con pinta de inocente pero que, al investigar, resulta haber dejado un rastro de muertos en su viaje desesperado hacia Oregon. Efectivamente el tipo parece ser un desequilibrado, presto a matar al primero que le desencadene la más mínima sospecha. Tex y Kit Carson son designados para perseguir y buscar a este asesino y llevarlo a la justicia.

La investigación los lleva a toparse con una pequeña caravana de mujeres solas, que viajan a Oregon, en busca de una vida nueva con esposos que las esperan allí. No es una ruta fácil para mujeres solas y sin experiencia, por lo que Tex y Kit las acompañarán en todo el viaje, ya que descubrirán que el asesino también se dirige a Oregon, junto a su tío, que ¡oh, casualidad también es el reverendo que ha convocado a las mujeres. En ese viaje pasarán miles de peligros, desde ríos traicioneros hasta partidas de indios dedicadas al bandidaje, pasando por cruces montañosos imposibles. Y al llegar a Oregon las cosas no terminan porque hay algo mucho más siniestro detrás de la oferta original.

Estel Ibor se lee como lo que es: un western clásico, con héroes, villanos, acción en la medida justa, con personajes muy sólidos (las mujeres de la caravana se van construyendo de a poco como personajes complejos y tridimensionales) y un relato que, por lineal que sea, no deja de ser atrapante. Y todo complementado con el dibujo de Carlos Gomez, muy realista, muy detallado, muy cuidadoso con la expresión y los fondos.

Desde ya, esta no es una obra rompedora de nada. Pero es una aventura del Oeste solidísima, bien escrita y excelentemente dibujada. Si les gusta el western, léanla y les va a quedar claro porque Tex todavía sigue siendo un ícono popular en Italia.

Las Meninas (2014)

Autores: Santiago García (guión) y Javier Olivares (dibujo)

Colección: Sillón orejero

Edita: Astiberri, Bilbao, 2014

Hacer una historieta sobre Las Meninas y su creador, Diego Velazquez, sin caer en la mera crónica historiográfica y a su vez dando cuenta de la importancia e influencia en el arte que esta obra y su pintor han tenido en el mundo del arte resulta una tarea muy compleja, difícil de acometer y, más aún, de resolver satisfactoriamente. Asì que, Santiago García y Javier Olivares se las tenían complicada.

Por suerte, ambos autores han demostrado estar a la altura, entregando una novela gráfica de una calidad apabullante. Tomando la idea del juego de espejos que tiene en sí la pintura, la historieta crea un retrato fragmentado, con saltos temporales y juegos visuales que recorre toda la biografía de Velazquez, su tiempo (esa España del Siglo de Oro de Felipe IV), su relación con otros pintores de su época, su rol de cortesano y pintor real y su influencia en grandes autores e intelectuales de siglos futuros. Que todo esta complejidad no se pierda en confusión, sino que sea un ejemplo de cómo construir una narración como arquitectura, con cada parte sosteniendo un todo complejo en uso niveles dignos de Alan Moore, es la demostración cabal del buen hacer creativo de los señores García y Olivares.

Profundamente investigado, con un trazo que se adapta a cada momento y situación, Las meninas entra claramente en la categoría de clásico de la historieta española. Que ganara el Premio Nacional del Comic en el 2015 en su país natal es justicia. Este libro hay que recomendarlo a todo el mundo. A los fans de la buena historieta. A los amantes del Siglo de oro español. A los que quieran ahondar en la historia de Velazquez o los que quieran generar un análisis profundo de su obra maestra. A todos aquellos a los que simplemente les gustan las narraciones potentes, complejas y literarias. Estas Meninas deben leerse. Así de simple

Hora Tres: Antología 2017

Edita: Ray Collins Syndicate, Buenos Aires, 2017

Primero, hago la salvedad que hay una historieta mía dibujada por Edu Molina en estas páginas. Julian Oubliña es amigo (y mi sucesor como blogmaster en el otro blog que cree, Zinerama) y nos invitó. Así que, evidentemente, son puntos a tener en cuenta a la hora de evaluar la objetividad de esta reseña.

Una vez dicho esto, lo primero que llama la atención es la masividad de la antología: Hora Tres es un tomo de casi 200 páginas y formato grande, repleto de historietas y artículos sobre historietas. De hecho, la sensación que uno tiene es que tenemos bajo el mismo techo dos revistas: por un lado una sesuda revista de análisis sobre la historieta argentina y por el otro una antología de autores de varias generaciones de historieta argentina. Y justamente esta actitud abarca todo puede ser una debilidad: quien quiera leer las historietas ¿querrá perderse en los artículos? Y viceversa, ¿estará interesado en leer las historietas el que quiera leer esos artículos? Es una pregunta esa, si correspondería dividir esto en dos revistas diferentes.

Pero ya yendo al contenido, el contenido es asombrosamente de una calidad muy pareja en términos de historieta. A destacar el Boiled de Renzo Podestá (una maravilla con una idea de ciencia ficción muy buena, muy original y muy bien desarrollada), Ubi Sunt de Julián Oubliña y Hernan Castellano (una historia breve que funciona como un relojito), El otro espejo de Oubliña y Laura Gulino (un gran dialogo sobre la inmortalidad y su futilidad o no) y Un lied para un soldado muerto de Jorge Morhain y Gianni Dalfiume (una de guerra que estaría impecable en cualquier número de la Skorpio clásica).

Y los artículos sobre la historieta argentina y su evolución son impecables, sesudos, muy inteligentes y muy analíticos. Uno quiere leer artículos así de interesantes más seguidos.

Y como broche de oro, el largo y profundo reportaje a Jose Muñoz y su carrera es un ejemplo de cómo hacer reportajes a autores locales. Está al nivel de cualquier entrevista hecha en The Comics Journal o en U el Hijo de Urich (por citar dos publicaciones sobre historieta que siempre tuvieron entrevistas de calidad.)

En síntesis, Hora Tres es un producto  muy recomendable. Si uno no tiene problema en alternar el consumo de historieta argentina con análisis sobre esta (y no debería serlo si todo se mantiene a este nivel), vaya y gaste sus morlacos en esta antología. No se va a defraudar

El caminante (Araku Hito 1992-2015)

Autor: Jiro Tanguchi

Edita: Ponent Mon, ¿Barcelona?, 2015

Todavía tengo en la memoria una tarde de domingo de verano de hace ya (por lo menos) 25 años. Caminaba por la Avenida Julio A. Roca de mi ciudad natal, Buenos Aires. Es una avenida que recorre buena parte del borde sur de la ciudad. Por una buena cantidad de cuadras tiene u bulevar mas o menos amplio que es básicamente una sucesión de plazas alargadas. Cuando era adolescente, por varios años las plazas de Roca eran el lugar donde ir a jugar a la pelota con los amigos del barrio. Pero esto es varios años luego, teniendo ya veintitantos años, durante una caminata sin rumbo que me llevó ahí un domingo a la tarde. Recuerdo el sol cayendo, el parque, el pasto, los árboles, la tranquilidad de todo (incluso con los autos pasando en ambos sentidos a metros de ahí). Uno de esos momentos en los que todo está bien, más allá de la cotidianeidad. Uno de esos momentos donde uno se da cuenta que estar vivo es estar ahí, en ese lugar respirando y viviendo en ese lugar. Sin pasado, sin futuro. Solo presente, en ese lugar, con ese paisaje de la ciudad.

Esa sensación es la que Jiro Taniguchi explora en las historietas de ese tomo.

El caminante del título es un hombre de mediana edad, que usa lentes (una de las historietas refleja de manera absolutamente genial lo que nos pasa cuando se nos quiebra un lente y cómo cambia nuestra percepción a los miopes cuando se nos quiebran los vidrios de los anteojos), que parece recién llegado a un barrio tranquilo de una ciudad que no es nombrada. Y lo que hace en todas las historias es caminar por ahí, ver lo que hay, cruzarse con gente. Historias minimalistas que están al nivel de cualquier cosa escrita por Raymond Carver. Sobre todo porque lo que sostiene esto es el sublime, increíble, fastuoso, detallista dibujo de Taniguchi. Que no se puede creer el nivel de detalle en personas y lugares. Todos son de un realismo fastuoso.

NO esperen una historieta donde pasen cosas. Justamente esto es todo lo contrario: aquí NO pasa nada. Pero nadie cuenta mejor estas anécdotas mínimas como Taniguchi.

Recomiendo muchísimo ese libro, una demostración de cómo se pueden contar cosas cotidianas de verdad sin caer en la parodia grotesca ni la exageración satírica. Algo muy pero muy difícil de hacer bien, se los aseguro.

Walt Disney’s Donald Duck: The Complete Daily Newspaper Comics vol.1 (1938 – 1940)

Autor: Al Taliaferro

Serie: The Library of American Comics

Edita: IDW, San Diego, 2015

Cuando uno piensa en las historietas clásicas de Donald, uno automáticamente piensa en las historietas de Carl Barks. Sin embargo, la primera versión de Donald en el comic fue como tira diaria, dibujada por Al Taliaferro, un tipo que tiene mucha menos chapa que otros de los dibujantes de patos. Y eso es porque, a diferencia de Barks, Don Rosa o Floyd Gottfredson (que con sus tiras diarias de Mickey generó una historieta de aventuras con continuará muy entretenida), Taliaferro nunca escribió historias largas con el personaje, sino que siempre se mantuvo dentro del gag diario. Su Donald es muy similar al de los dibujos animados: gritón, peleador, ventajero, rabioso. La compleja personalidad con la que Barks le dotará en los comic books aquí no se haya presente.

Precisamente uno de los grandes problemas de esta compilación es que con la dependencia del gag, la tira se hace aterradoramente repetitiva. Leer más de doscientas cincuenta páginas de chiste tras chiste tras chiste puede resultar agobiante. Y eso que el dibujo de Taliaferro es de una elegancia notable. Pero la dependencia del gag hace agotador leer el libro. Tal vez lo más interesante sea que aquí, por primera vez, salen los tres sobrinos de Donald, que son básicamente tres pendejos revoltosos (la sutileza de sus personalidades quedará para cunado Barks los use)

Como siempre la edición de la Library of American Comics es impecable, con la suficiente información y con el cuidado adecuado para que sirva de rescate de un autor que no merecía su oscuridad. Eso sí, creo que es más para completistas de Disney.

Marco Mono

Autores: Carlos Trillo (guiones) y Enrique Breccia (dibujos)

Edita: Doedytores, Buenos Aires, 2009

“Marco Mono es un indeciso. Está entre la hipocresía y la maldad sin culpa”. Así arranca Carlos Trillo el prólogo de esta recopilación de una de sus obras, hechas a finales de los años setentas y comienzos de los ochentas junto al dibujante Enrique Breccia. Y es así. Macro Mono, un mono errante y siempre dispuesto a aprovecharse de las situaciones, vive pequeñas historias en un universo extraño y fabulesco, relatos a un paso de la moraleja torcida, con visos de humor negro y una visión muy pesimista del mundo (algo lógico, si pensamos que se hicieron durante los momentos más álgidos de la dictadura argentina que gobernó ese país entre 1976 y 1983). Marco es básicamente un aprovechador, dispuesto a sacar ventaja sin arriesgar nada, un cobarde que sabe huir para seguir viviendo a costa de lo que sea.

El tono sarcástico de los guiones de Trillo se complementa perfectamente con el dibujo caricaturesco hasta el grotesco que le imprime Enrique Breccia, que demostraba una habilidad gigantesca para el tema. Hay mucho trabajo tras la aparentemente simple caricatura de Breccia aquí.

Aclaremos: esta NO es una obra clave en ninguno del os dos autores. Se nota que hay mucho trabajo hecho velozmente sin pensar demasiado los guiones, donde hay mucho chiste largo alargado en los argumentos. Es una obra menor en los trabajos de ambos autores. Eso sí, solventado por ambos lados con profesionalismo. Pero comparado con otros de sus trabajos (individualmente o en conjunto) Marco Mono es más una curiosidad que un trabajo necesario si alguien quiere seguirle las trayectorias.

Las chicas de nadie (2016)

Autores: Damián Connelly (guión) y Matías San Juan (dibujos)

Edita: Atmosfera, Lanús, 2016

Emmett Leech, profesor de enseñanza media, divorciado, solitario. Su único placer es alquilar películas porno, especialmente las que protagoniza la actirz XXX Deborah Lake. Y ahí es donde ocmienzan sus problemas.

Porque en medio de una cinta , aparece sobregrabada la imagen de una joven latina atada, desnuda y con signos de haber sido lastimada, que mira a cámara y dice angustiada “Mi nombre es Lupe. Deben ayudarme” ante el atónito Emmett. Que empezará una búsqueda de la misteriosa joven ayudada por su vecina (y ex compañera de clase de Lupe) Norma en un descenso a los infiernos personal que incluye la mafia china, drogadictos chicanos y un director porno retirado, terminando con una voltereta final tan inesperada como demoledora.

Si esto se hubiera filmado en la década de 1990, habría triunfado en Sundance. La novela gráfica de Connelly y San Juan tiene los ritmos, el tono melancólico, los personajes a la deriva y hasta el uso del silencio que uno recuerda de las películas alternativas (y, por qué no decirlo, de algunos comics alternativos) de esa década. NO esperen violencia desatada, explosiones espectaculares, tramas que avanzan velozmente: Connelly se toma su tiempo para desarrollar a sus personajes a través de sus diálogos y sus gestos, acompañado eficazmente por el dibujo de San Juan, absolutamente sin estridencias, sólido y expresivo. Hasta la ambientación en la época (esos noventas sin celulares, con grunge y con la generación X a pleno – tan bien retratada en Norma, la guía/interés amoroso incomprendido de Emmett – ) redunda en una novela gráfica que impacta y funciona. Una historieta adulta, bien alejada de los clisés. Y, como dije antes, con un final muy sorpresivo que me pareció brillante.

Desde ya espero que este libro sea comprado, leído y difundido más. Lo vale.

Action! – Actitud punk en viñetas

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Llegó a mis manos con una de esas casualidades asombrosas el libro Action: The Story of a violent Comic de Martin Barker (Titan Books, London, 1990), que me hizo descubrir una de las revistas míticas del comic británico: Action!, semanario de la Fleetway que se publicó apenas por unos meses en 1976 y causó un revuelo de cuidado, con medios masivos y críticos de la industria (y dentro de los fans) acusando a la revista de promover la delincuencia juvenil y la violencia irreflexiva. Que ocurriera justo el mismo año en que el punk empezara a salir a la luz, no es casual. Sobre todo, cuando uno se asoma a las historietas que causaron tanto revuelo.

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Dirigida por Pat Mills, Action! fue un claro intento de diferenciarse del blando contenido de las historietas británicas realistas de esos años, poblada de protagonistas educados, respetuosos de la autoridad, modélicos y ejemplares. Mills y el resto de los autores le pondrían a las historias de la revista caña, conflicto social, mala leche y una lectura crítica y antiautoritaria de la sociedad británica, todo envuelto en clave pop, con historias que superficialmente son meros “rip off” de productos culturales de éxito en esos años.

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Por ejemplo, tomemos Hook Jaw, en principio una copia descarada y gore de Tiburón con un gigantesco escualo devora hombres rondando una torre de explotación petrolera en el mar que no es abandonada pese a los continuos ataques del tiburón porque su dueño no quiere perder dinero. O sea, una historia que pasa a convertirse en un alegato anticapitalista (y ecologista avant la lettre) entre carnicería y carnicería semanal. Algo que uno nunca imaginaría como subtexto de la película de Spielberg.

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O está sino Death Game 1999, la versión de Rollerball, Deathrace 2000 y demás películas de juegos mortales que tuvieron un auge en esa década. Convirtiendo la historia en una de gladiadores forzados, con jefes de cárceles beneficiándose de los combates mortales, la historieta se convierte en una critica al autoritarismo sobre las personas de una mala leche poderosa.

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Incluso géneros aparentemente tan poco susceptibles al conflicto social como el comic deportivo se convierten en un análisis crítico en esos años donde el “Hooliganismo” crecía hasta convertirse ne un problema en las canchas del Reino Unido. En Look Out for Lefty! ,tenemos a un adolescente de clase baja, considerado un bueno para nada por sus maestros de escuela, criado por un abuelo continuamente borracho y de pésimas habilidades para los negocios, buscando salir adelante gracias a su habilidad portentosa con la zurda. Y triunfando… en un club de tercera división, enfrentándose a compañeros envidiosos, rivales que van a quebrar piernas e hinchas que le arrojan botellazos en el partido. Eso sí ayudado por una novia tan o mas inteligente como él y con un look medio skinhead. Que además la escribiera Tom Tully (el guionista de Roy of the Rovers, la historieta futbolera británica más conocida, y cuyo protagonista era todo lo contrario de Lefty en su educación y rectitud) le agregaba una ironía poderosa a la historia.

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Pero la historieta que más enfureció a los lectores adultos y bien pensantes fue Kids Rule OK. Una enfermedad misteriosa elimina progresivamente a todos los adultos con más de 19 años del mundo. Lo que queda son adolescentes, que convierten al mundo en una versión extendida de El Señor de las Moscas, con violencia continua desatada. Un No Future literal contado en viñetas.

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Por cierto quiero destacar la alta participación de dibujantes no británicos en la revista (algo muy común en esos años, donde gran parte de la producción de las historietas de aventuras las hacían fuera de Inglaterra). Dibujantes españoles como Ramón Sola, Argentinos como Gustavo Trigo, Horacio Lalia, Enrique Villagran, Leandro Sesarego y Horacio Altuna e italianos como Massimo Bellardinelli estarían dibujando esas páginas, ajenos a los problemas locales. Junto a ellos, dibujantes británicos como Dudley Wynn, Tony Harding, Mike Dorey, etc visualizarían las historias rompedoras que Mills, Tully, Steve McManus, John Wagner y mas guionistas escribieron en la revista.

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Tras el cierre forzado de la revista, Mills decidió que la opción era hacer las cosas menos obvias. Para eso mantendría los mismos principios antiautoritarios y satíricos de Action!, pero envolviéndolos en los recursos de la ciencia ficción. O sea, gracias al forzado fracaso de Action!, 2000 A.D. vería la luz. Nada mal para una revista que los diarios defininieron como “Comic Strip Hooligans!”

El Sombra y Tito

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Autor: Edu Molina

Edita: Resistencia, Mexico , 2016

Aclaramos aquí que Edu Molina es amigo (con quien hemos hecho además varias historietas juntos) y eso puede hacerles sospechar que mi reseña sea parcial. Avisados están.

Segundan novela gráfica protagonizada por El Sombra, una suerte de detective de serie negra que vive en un mundo quince minutos en el futuro. Loser, antiheroico y no particularmente inteligente, El Sombra y su sanchopanzesco ayudante Tito se encuentran en medio de un problema complicadísimo. Frente a el gobierno autoritairo de la ciudad, que rememora la mítica muerte del Lider, tenemos un luchador enmascarado justiciero. Ahora ¿que pasa cuando…

  • … dicho enmascarado resulta ser el antiguo Lider?
  • … dicho líder parece haberse en un tipo medio débil mental?
  • … ese ex Lider, actual luchador puede ser la clave para general una rebelión general contra el sistema?
  • … el Sombra y Tito pueden ser los que logren desencadenar este cambio?

Desde ya, y en la mejor tradición antiutópica latinoamericana (que no por nada la realidad cotidiana en este continente apunta mas a la antiutopia que a la utopia de la otra) que nada de lo que pase terminará como se espera.

Que Edu Molina es un autor narrativo colosal, uno de los mejores herederos de la tradición de Alberto Breccia en su manejo expresionista del blanco y negro, es evidente para cualquiera que haya visto cualquiera de sus obras. Que además maneja los recursos narrativos de la novela gráfica con habilidad y construya una historia con un ritmo ajustado, donde la cosa no decae ni un instante. Así crea un relato ominoso, desesperanzado y triste, donde los héroes tienen que estar felices de salir con su pellejo intacto y nada mas. Testigos de otro fracaso de las esperanzas, esa situación tan latinoamericana.